2018-11-11

LA EMBLEMÁTICA EMBARCACIÓN CUMPLIÓ 80 AÑOS

El Modesta Victoria forma parte de la historia de San Carlos de Bariloche

Navegar en el Modesta Victoria es un sueño que el turista y el residente pueden cumplir dentro de la majestuosidad que ofrece el Parque Nacional Nahuel Huapi. El barco cumplió el último 10 de noviembre, 80 años y lo celebró con un viaje especial desde Puerto Pañuelo hasta puerto San Carlos. De esta manera los barilochenses y visitantes pudieron observar a la emblemática nave desde el Centro Cívico.

A bordo del Modesta Victoria el improvisado pasajero mercante puede encontrar delicias de un cercano pasado, ya que la embarcación conjuga historia y modernidad, glamour y confort. En el buque navegaron y disfrutaron presidentes, príncipes y personalidades de todos los órdenes en congresos y convenciones de importancia mundial. Incluso se realizan casamientos, el “sí quiero” resuena periódicamente en la sólida estructura de la señera embarcación y las historias de amor engalanan aún más el estirpe del Modesta.

Cuenta la historia que fue construida en el año 1937 en los astilleros Verchure de Ámsterdam (Holanda) por encargo especial de la Dirección de Parques Nacionales, durante la presidencia de Don Exequiel Bustillo. Luego, fue transportada por barco y tren totalmente desarmada hasta Bariloche, donde fue rearmada y botada en un gran acto con la participación de todo el pueblo, el 10 de noviembre del año 1938. Es importante destacar que el Modesta Victoria posee una timonera que es única y marca toda una época de la navegación.

Las piezas de la embarcación vinieron cada una con su marca, con su nombre grabado en números para ser debidamente identificadas y que ello permita su perfecto ensamble. Los improvisados marinos que suben ocasionalmente a bordo se deleitan con el acondicionamiento de otra época, con instalaciones que en su momento poseían lugares para el juego lúdico de los hombres, mientras las mujeres disfrutaban en cubierta de sabores y paisajes.

En el Modesta se puede observar también, estilos sociales de otro momento, como -por ejemplo- el sanitario de señoras y el de caballeros y al lado de ambos los sanitarios para el personal de servicio. Cosas de otra época.

Actualmente, el Modesta Victoria, es “la nave insignia de nuestra flota” dicen desde Turisur la empresa que regenta el navío. Cuenta con una capacidad para 300 pasajeros y es propulsada por dos modernos motores de 350 hp cada uno. Como resultado de un complejo trabajo de mantenimiento, restauración y mejoras, la embarcación está disponible para realizar las diferentes excursiones que ofrece la empresa. Además, se puede contratar para eventos sociales o institucionales.

Navegar por el lago Nahuel Huapi en el Modesta Victoria es un placer inigualable, la embarcación nació y mantiene una gran adaptabilidad marina. Suave ante el movimiento que produce el espejo de agua, incluso ante un lago picado, gracias a su casco de acero y a la estructura pensada con rigor marítimo por los holandeses.

Al cumplir 75 años Francisco Bedeschi resumió que en el Modesta Victoria se encuentran pisos originales pulidos con aceite de teca. Se rediseñaron sus sanitarios, se lustraron y pulieron todos sus bronces y se lijaron y pintaron “a nuevo” sus interiores, pasillos, mamparas y timonera. Toda la tapicería es flamante, igual que las barras del servicio gastronómico. El planteo logró preservar la filosofía y la historia de la embarcación. Sin embargo, es imposible eludir las exigencias (y los beneficios) de la modernidad. La nave navega protegida por un sistema de radar y de GPS de última generación y, entre otros detalles, cuenta con un moderno sistema de calefacción central.

También Bedeschi se refirió al nombre Modesta Victoria. Consignó que el mismo puede tener un componente amoroso. Una de las versiones sugiere que hacia 1883, el teniente Eduardo O’Connor comandaba una expedición que debía llegar (como efectivamente lo hizo) hasta el cerro El Carmen; debía atravesar el Nahuel Huapi y lo hizo en una lancha (era imposible trasladar una embarcación de mayor envergadura). O’Connor fue el primero en navegar el Nahuel Huapi después de remontar los ríos Negro y Limay. Y sucede que “Modesta” se llamaba la mujer de O’Connor. Como la notable expedición del teniente fue considerada un triunfo, Victoria fue su segundo nombre.

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