2018-10-29

Rocío Reyes Oyarzun, ganadora de las dos medallas de oro

Rocío Reyes Oyarzun conquistó un registro histórico en el certamen nacional. Se colgó en dos competencias la medalla dorada. Contó sus inicios, el sacrificio y sus próximos desafíos. "Nunca me imaginé que iba a ganar tanto", reconoció.

La atleta barilochense Rocío Reyes Oyarzun logró una destacada conquista en los Juegos Nacionales Evita. Ganó dos medallas de oro en 800 y 2000 metros en U14. "Solamente me gustaba correr", sintetiza cuando hace un recorrido por los motivos que la empujaron a tomarse en serio el atletismo. "Me empezó a ir bien, y eso me gustaba más", recuerda entre risas. Además, el acompañamiento de su familia fue fundamental. Una familia de deportistas que disfruta del presente de Rocío. De hecho, su abuelo Moisés fue atleta y ciclista.

"Nunca pensé que iba a ganar las dos medallas", reconoció la joven después de disfrutar la conquista, aunque admitió que se sentía segura porque estaba bien entrenada. Relató que sobrevolaron los nervios antes de cada carrera, pero siempre primó el disfrute y la emoción. "Estaba muy feliz", resumió Rocío que hace dos años comenzó sus entrenamientos con la agrupación atlética Libertad, de la mano de su entrenador Daniel Escobar.

"Estoy muy feliz por Rocío, le pone mucha garra y es muy disciplinada para entrenar. Se merece estas doradas por la humildad que tiene", comentó Escobar, que fue un impulsor para que la talentosa atleta local iniciara su recorrido en la competencia deportiva.

Hay particularidades que exige la vida del deportista. La barilochense reconoce, por ejemplo, que le cuesta viajar tanto. Le resulta incómodo que se repitan tantos viajes en poco tiempo, aunque se va adaptando a este ritmo, cada vez más intenso. Su próximo desafío será el Certamen Nacional en Córdoba.

Los méritos deportivos son detectados rápidamente por la sociedad, aunque poco se conoce del esfuerzo que significa alcanzar estos logros nacionales. Rocío entrena a diario en el Velódromo Municipal y la actividad con los amigos, naturalmente, se restringe por la cantidad de horas y energía destinada a su preparación. "Quizá no puedo ir, por ejemplo, a tomar un helado con ellos, pero esto es lo que me gusta hacer y sé que requiere sacrificio. Ese es el precio", sintetizó.

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