2018-09-30

SALUD

A noventa años del descubrimiento de la penicilina

El 28 de setiembre de 1928, el cirujano escocés Alexander Fleming descubrió la penicilina, un antibiótico que pudo haberle salvado la vida de muchos seres humanos que murieron por infecciones bacterianas antes del hallazgo.

En la segunda guerra mundial, Fleming participó en los épicos actos bélicos como capitán en el Cuerpo Médico del Ejército. Durante ese tiempo, observó cómo las personas fallecían por infecciones simples pero que, en el momento, no tenían la cura adecuada.

Al regresar de la contienda bélica, continuó su investigación para hallar una sustancia ideal; sin embargo, no fueron sus estudios lo que lo llevaron a la conclusión del descubrimiento de la penicilina, sino un accidente en su laboratorio.

De acuerdo con los historiadores, el desorden en su sala de investigaciones hizo que, en el lavaplatos, encontrara platos sucios, entreverados con varias placas de vidrio, de las que se usan para realizar observaciones en el microscopio, en las que estaban empezando a crecer las bacterias.

Antes de descartarlas, Fleming observó cada una de ellas y notó que las bacterias de estafilococo que habían estado en contacto con el moho que había crecido en alguno de los platos habían sido eliminadas.

Eso le llamó muchísimo la atención. Tomó muestras del moho y descubrió que era perteneciente a la familia penicillium. Posteriormente, escribió un artículo en el “British Journal of Experimental Pathology”, en 1929; sin embargo, no tuvo la repercusión esperada.

No fue sino hasta después de la Segunda Guerra Mundial cuando Ernst B. Chain y Sir Howard Florey se dieron cuenta de la importancia y continuaron la investigación para elaborar los medicamentos.

Gracias a ello, Fleming obtuvo el Premio Nobel de Medicina y el título de Sir en 1944. En 1946, recibió la Medalla de Oro de Honor de la Royal College of Surgeons. En 1948, fue condecorado con la Gran Cruz de la orden de Alfonso X.

Fleming falleció el 11 de marzo de 1955 como consecuencia de un ataque cardíaco. Fue condecorado con los honores de un héroe nacional en la Catedral de San Pablo de Londres.

“Los fracasos también son útiles porque, bien analizados, pueden conducir al éxito” (Alexander Fleming).

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