Mateo Delmastro: “El camino que elegí fue lo mejor que me pudo pasar en la vida”
El joven barilochense competirá en los Juegos Olímpicos de la Juventud del 6 al 18 de octubre. Habló con El Cordillerano y contó cómo nació su pasión por el bádminton, su carrera, el rol de su familia y las extrañas casualidades de la vida.
“No sé si será el destino o qué”, reflexiona Mateo cuando revisa su vida, en los breves espacios que permiten los intensos entrenamientos. Es que cuando tenía apenas 8 años vivió un episodio que fue determinante en su brillante presente deportivo.
Contó que junto a sus hermanos y amigos se dirigían decididos a jugar al fútbol, una vez más, y de pronto, a un costado del gimnasio se impactaron con un extraño deporte del que luego supieron su nombre, bádminton. Al llegar a su casa encararon a sus padres y les transmitieron con absoluta convicción que querían jugarlo. Sus padres miraron sorprendidos, primero, y luego aceptaron el particular deseo. Diez años después, Mateo Delmastro es uno de los representantes argentinos en los Juegos Olímpicos de la Juventud que se desarrollarán en Buenos Aires del 6 al 18 de octubre.
“Estar en los Juegos Olímpicos es un orgullo enorme”, aclaró el barilochense y reconoció que cuando le informaron que había logrado la clasificación, “estuve muy feliz”. En ese momento único fue inevitable recordar a su familia.
“Pensé primero en ellos por todo el tiempo que había entrenado y dedicado al deporte. Varias horas fuera de casa. Al final valió la pena”, opinó.
Que los Juegos Olímpicos de la Juventud se desplieguen en Argentina es especial, admitió Mateo. Porque “ayudará a que crezcan los deportes que se practican en el país y además permitirá que el bádminton se conozca más. Eso sería increíble”, consideró.
Cuando sus padres aceptaron que los hermanos entrenaran, Mateo empezó a hacerlo una vez por semana. Después dos, y más tarde tres. A los 12 años comenzó a competir y a los 14 ya había logrado coronarse campeón argentino en su categoría. Subió los escalones del deporte con convicción y una clara pasión. Quizá sea esa una conducta imprescindible para lograr su presente soñado.
En el ejercicio de repasar su vida, Mateo continúa reflexionando sobre el fascinante universo de las casualidades. Algunos lectores de esta nota preferirán corregir la última palabra y reemplazarla por la de causalidades. Jamás soñó con jugar al bádminton, su recorrido se armó de tramos impensados. “Solo tuve la oportunidad y la aproveché”, definió.
El representante barilochense en la destacadísima competencia deportiva recuerda el momento en el que el bádminton lo cautivó por primera vez. “Si pudiera encontrarme con ‘aquel’ chico de 8 años le diría que haga lo que le gusta, porque el camino que elegí fue lo mejor que me pudo pasar en la vida”.