2018-09-18

Santiago Varela da a conocer “Leudado”

Es un proyecto personal pero no solista (participan 24 músicos). Es la obra de un guitarrista, pero la encordada no siempre es la protagonista. No hay tanta electricidad como podía suponerse y la música transita por el folklore y el jazz. Grata sorpresa.

Si las referencias fueran la electricidad y potencia de Tangram, el flamante registro de Santiago Varela irá a sorprender. En “Leudado” la guitarra siempre está presente pero no es la protagonista excluyente. Podrán rastrearse las huellas que dejó el jazz e inclusive el rock, pero las atmósferas telúricas envuelven cálidamente la música. Si bien se trata de un trabajo en primera persona, la relación entre la individualidad y el colectivo desdibuja el concepto de disco solista.

Sus razones empiezan a insinuarse desde la denominación panadera. “Se llama Leudado porque siempre compuse desde la guitarra, pero hasta este momento, esas ideas no habían sido plasmadas más que un disco del trío Sisterna-Varela-Batán: Luces”, explicó el guitarrista. “Siempre quise que esas ideas tuvieran un vuelo un poquito más grande, más de estilo orquestal, por decirlo de alguna forma”, compartió.

A partir de ese anhelo, “en una de esas charlas entre músicos con el Negro (Marcelo) Saccomanno, le comenté que estaban esas ideas de guitarra solo, pero que quería que otros músicos aportaran. Entonces, surgió el concepto de leudar la música, el proceso de hechura de un disco. Creo que por primera vez, este disco me representa a mí y no a una banda, como venía pasando desde siempre en mi historia musical en Bariloche”, compartió Varela.

En aquel recordado trío junto a Víctor Batán (percusión) y Juan Sisterna (guitarra), “había temas míos que hacíamos en un formato de dos guitarras y percusión, pero ahora se transformaron. Algunos hasta tienen arreglos casi orquestales, con cuerdas y muchísimos más instrumentos. Era lo que yo tenía como idea original en la cabeza, pero siempre los fui llevando a los formatos de las bandas que tenía en distintos momentos, como Tangram, pero la idea fundamental era otra. Hoy sí quedó plasmada en Leudado”, resaltó.

Varela también se preocupó por “reivindicar el hecho de compartir. Que (el disco) no fuera de una persona o de una banda, sino de un proceso que compartían distintos músicos. Por eso en Leudado participaron 24 o 25 músicos. No hay foto de banda porque fue un proceso muy largo que empezó hace un año y medio o dos atrás, con grabaciones sumamente caseras que después quedaron en el disco, pero fue a raíz de un subsidio del Instituto Nacional de la Música (INAMU) que se pudo terminar el proceso. Desde febrero o marzo del año pasado, hasta abril o mayo... Las cosas estaban previamente procesadas: a quién convocar, con quién hacer tal o cual arreglo o determinada visión de cada tema”, describió. 

Una legión 

El músico no exagera. Participaron de su emprendimiento Marta Gómez (voz en “Otoño”); Martín Acosta (también voz en el mismo tema); Gabriel Ríos (clarinete en “Otoño”); Víctor Batán (percusión en “Otoño”, batería en “Huellas” y en “Tamaguchi”); Fidel Mulet (bajo en “Otoño”, “Tamaguchi”, “Manuel” y en “Que nadie se entere”); Guido Briscioli (guitarra acústica y eléctrica en “Otoño”); Hugo Barrionuevo (guitarra clásica en “Rincón Verde”) y Marcelo Saccomanno (voz en “Huellas”).

La nómina se extiende a Gabriel Cortez (bajo en “Huellas” y contrabajo en “Milonga”); Germán Lema (piano en “Manuel” y en “Que nadie se entere”, más Rhodes en “Huellas”); Walter Pangrazi (cuerda de candombe en “Huellas”); Facundo Codino (contrabajo en “Laucha”); Ernesto Snajer (guitarra clásica en “Laucha”); Mariano “Cuchy” Barrientos (guitarra eléctrica en “Pincu”) y Pedro Zanka Puskov (violín y chelo en “Manuel”).

Aún resta mencionar a Sebastián Barrio Martín (piano en “Manuel” más mellotrón, pads, hammond y moog en “Pincu”); Adrián Cormace (piano, moog y sintes en “Pincu”); Arturo Bascary (violines en “Pincu”); Guido Di Blasi (guitarra clásica en “Milonga”); Luciano Carlevaris (batería en “Pincu”); Rodrigo Martínez Castro (guitarra clásica en “Manuel”); Quique Ferrari (bajo en “Pincu”); Peter Kunst (batería en “Manuel”), más el propio Varela (guitarra clásica de 6 y 8 cuerdas, guitarra juglar, guitarra eléctrica, guitarrón, tres, bajo, secuencias, más voz en “Tamaguchi”.

Así las cosas, “la mayoría de los arreglos que quedaron en el disco surgieron de las ideas que presentó cada uno. En algunos casos, hice un ejercicio: que la escucha de un tema fuera desde la guitarra, es decir, le mandaba la idea de la guitarra a un músico, pero lo que hacía otro, no lo mostraba... Así se dio tal simetría que muchas de las cosas que quedaron plasmadas, vienen de la toma que cada uno grabó, casi sin editar. Los arreglos que están son una concatenación de lo que cada uno tocó en el momento”, ilustró. Donde más se notó esa sucesión es en el track 7: “Manuel”. Pueden escucharse “los arreglos tal cual surgieron, casi sin tener que sacar cosas. Era la idea original: invité a tal persona y lo que hizo, no lo modifiqué”.

Si “Leudado” es el disco que más representa a Varela, es curioso que resultara de tamaña movilización de músicos. “Es parte de mi personalidad. Me preguntan: ¿por qué no hiciste un disco solista? Yo creo que en este momento de mi vida, me siento más cómodo acompañado de todos estos colores o tonalidades que vienen del hecho de compartir, que tocando solo. Pero con una sonoridad que no es la que plasmé en proyectos anteriores”, insistió.

Comprensible entonces que se escuche “una mezcla. El disco me representa al 100 por ciento por eso… No es un disco de folklore, tampoco de jazz ni completamente eléctrico, están todas las influencias… Por eso es el que más me representa: hay cosas más jazzeras, otras más folklóricas, cosas cantadas, cosas de músicos locales y contemporáneos a los cuales admiro muchísimo, quienes forman parte del disco. Está todo eso, por eso digo que es el que más me representa”, insistió. Leudado interminable de texturas y colores.

En vivo, leudará en verano

Como puede sospecharse, llevar “Leudado” a un concierto en vivo “es complicado porque grabaron muchos músicos, varios de Bariloche, pero también de afuera. Entonces, por respeto al proceso y al proyecto, ahora no voy a salir a mostrarlo. Necesito armar una banda que pueda llevar a cabo todos los arreglos que están o por lo menos, versionarlos. Hoy no tengo más tiempo que para mostrarlo en formato digital”, dijo Santiago Varela. En particular, en Bandcamp.

Sin embargo, “a partir del verano, cuando se relajen las cuestiones laborales y rutinarias del día a día, va a haber más tiempo para poder salir a presentarlo con una banda armada. La idea no es salir a mostrarlo solo, por eso de reivindicar el hecho de compartir. Creo que acá hay gente con la que tranquilamente, puedo llevarlo al vivo, pero con un proceso de elaboración fino, que también me interesa mostrar”.

Varela está más que contento con la placa. “Este y otros muchos discos que se están haciendo a nivel local, tienen una gran calidad de audio. También es un proyecto completo, desde la gráfica, la calidad de sonido, el proceso de grabación… Entonces, si la pregunta es cuándo sale al vivo, probablemente a partir del verano, también después de un proceso de escucha al empezar a difundirlo, para ver qué emociones rescata o genera”.

Más allá de ese estado de ánimo, “soy un tipo re-contra auto-crítico. Toqué en un montón de bandas en Bariloche, formé parte de proyectos bastante elaborados y con mucha puesta en escena, de buscar calidad en audio y demás… Ahora, a mí me alegra porque logré la sonoridad que quería en cada uno de estos temas. Logré una calidad de audio que me gusta y también una gráfica. Entonces, me alegra terriblemente”, resaltó.

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