2018-09-16

Piensan en un centro cultural donde actualmente está la Policía

El Centro Cívico cambió sus funciones durante el transcurso histórico y el presidente de la Biblioteca Sarmiento pregunta por qué esos cambios no pueden continuar. Ni siquiera haría falta mucho presupuesto, argumentó.

Gonzalo de Estrada desempolvó la propuesta de establecer un centro cultural en el Centro Cívico, en particular en las dependencias que utiliza actualmente la Policía de Río Negro. El arquitecto despertó el entusiasmo de la asistencia que escuchó sus palabras, en el marco de Septiembre + Bariloche = Arte. A grandes rasgos, indicó que la idea no es descabellada, que está al alcance de la mano y que ni siquiera harían falta cifras estratosféricas para suplir la histórica carencia que padece Bariloche.

El actual presidente de la Biblioteca Sarmiento compartió sus pareceres en el marco de la iniciativa que por séptimo año consecutivo, concretó la Asociación de Artistas Plásticos de esta ciudad (AAPB). Precisamente, se trata de la entidad que con más persistencia reclama contar con un espacio que sea capaz de albergar exposiciones y otras actividades de índole cultural. Cuenta con una significativa frustración a cuestas, según se encargó de recordar su presidente, Daniel de Gaetano.

“No es tan difícil, por eso esta charla”, justificó De Estrada. “Los barilochenses solemos hacernos sueños enormes y del mismo nivel son las frustraciones”, dijo a título de autocrítica. “Este es un sueño a nuestra escala”, aclaró.

También fustigó la costumbre de achacar las responsabilidades exclusivamente a “municipio, Provincia o Nación. Eso es depositar la carga afuera. Pensemos en la escala de lo real y lo concreto”, exhortó.

Trajo a colación la elaboración de un proyecto que alcanzó a esbozarse durante una de las gestiones de Alberto Icare, quien pidió al arquitecto que usara “su portación de apellido” para avanzar con la idea. Recordó que en ocasión de conmemorarse el 50° aniversario del Centro Cívico, su padre arribó a la ciudad para saludar el acontecimiento. Pero si bien Ernesto de Estrada consagró parte de su intervención a realzar el pasado, pidió mirar hacia delante.

No tienen por qué estar ahí

Su hijo vinculó las funciones del complejo arquitectónico al contexto histórico en que surgió. En su origen, tenía que funcionar como asiento de la Policía de Río Negro, del Correo Argentino, de la Aduana Nacional, del Poder Judicial y del Museo de la Patagonia, pero esa finalidad ya en 1990 había perdido significado. “Había oficinas que no tenían por qué estar ahí”, recordó De Estrada. En 2018, ocurre otro tanto.

Para explicar que es posible modificar el sentido del emblema barilochense, De Estrada trajo a colación acontecimientos que tuvieron lugar entre 1992 y la semana pasada. Aquel año se practicó un relevamiento integral del estadio edilicio y al año siguiente, se comenzó a barajar la idea de modificar destinos para avanzar hacia un centro turístico de interpretación ambiental, de acuerdo a los intereses de Parques Nacionales.

En 1994, se pudo cambiar una parte del techo de la Biblioteca Sarmiento “y no pasó nada”, dijo el arquitecto, para anticiparse a los pruritos conservacionistas que en ocasiones, tergiversan la noción de patrimonio. En los años siguientes, la Aduana dejó las dependencias que había utilizado por décadas y otro tanto sucedió con el juzgado. En el emplazamiento que dejó vacante la primera se conformó la sala Frey y en el otro, se extendió el Museo.

Otra oportunidad se presentó al privatizarse el Correo, a fines de los 90. Después de algunas peripecias y proyectos que no pudieron avanzar, allí se instalaron el Concejo Municipal y dependencias de la Secretaría de Turismo de la Municipalidad de Bariloche. Más cerca en el tiempo, se establecieron puertas de emergencia en la Biblioteca Sarmiento y se instalaron butacas fijas.

El proyecto que De Estrada se propone reimpulsar fue el que se delineó hacia 2005, a instancias del exintendente Icare. El proyecto terminó de redondearse después de cuatro meses de trabajo e inclusive, contemplaba financiación por parte del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). El entonces ministro de Turismo, Enrique Meyer, había dado su visto bueno pero hubo desacuerdos con la Unidad de Coordinación y Ejecución de

Financiamiento Externo (UCEFE) del gobierno rionegrino. Luego, Icare falleció y la refuncionalización del Centro Cívico perdió impulso.

Sin embargo, las remodelaciones parciales continuaron y se extendieron en el tiempo. En 2014 la Biblioteca Sarmiento adecuó su calefacción. “Había serios riesgos de incendio. Así que se instalaron nuevas calderas y se electrificó buena parte”. En 2016 se ubicó una rampa para mejorar la accesibilidad y la historia continuó ayer nomás, con la inauguración del ascensor.

Ante un público ávido, el arquitecto recordó que “propietario del Centro Cívico es el municipio, entonces es el intendente el responsable”. El usufructo corre por cuenta de la Policía de Río Negro, la Subsecretaría de Cultura y el Tribunal de Contralor, quien en su proyección, deberían prestar su conformidad. “Yo hablé con varios comisarios que estuvieron antes y me decían que el Centro Cívico es el peor lugar. ‘No tiene ningún sentido operativo que estemos acá’, decían… Un patrullero recién puede tomar velocidad en la Costanera”, ejemplificó De Estrada.

A la luz de la historia de modificaciones que compartió, “no es imposible” pensar que la Policía pueda instalarse en otro lugar y ocupar ese espacio con el anhelado centro cultural. “Los destinos fueron cambiando, no es complicado”, insistió. A grandes rasgos, el entusiasta De Estrada piensa en “integrar el área de Cultura (la Subsecretaría) con la Comisaría”. Las refacciones se limitarían a “voltear algunos tabiques y trabajar en las entradas”, comentó. La infraestructura está, la superación del déficit histórico parecería al alcance de la mano.

Aprovechar la coyuntura

El proyecto en el que trabajó Gonzalo de Estrada y que ahora intenta reimpulsar con el apoyo de la AAPB y otras entidades de la sociedad, plantea aprovechar la planta alta de las actuales dependencias policiales para establecer allí la administración del centro cultural. “De la fachada no se toca nada, solo se modifican conexiones y tabiques”, insistió, al adivinar las objeciones de los patrimonialistas.

“Hay que meter presión y hacer ruido”, sugirió, ante la coyuntura electoral que se avecina. De prosperar, el espacio cobijaría un auditorio, un micro-cine, una sala de ensayos, sala de exposiciones para artes plásticas y otras dependencias. Recordó De Estrada que “hay una ficha del BID con el proyecto” así que en cierto sentido, parte del recorrido ya se hizo. Ahora se trata de alimentar una corriente de opinión favorable que pueda incidir en voluntades políticas.

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