COMIENZA EL 17 DE SEPTIEMBRE
A pesar de la inestabilidad económica, el FAB 2018 sigue adelante
Según el director artístico del cónclave cinéfilo, la falta de incentivos en el sector audiovisual no se notó en la cantidad de obras que se postularon. Siete jornadas a pura pantalla.
Contra el empuje del FAB no hay volatilidad que valga. La sexta edición del cónclave cinéfilo se llevará a cabo entre el 17 y el 23 de septiembre con el mismo dinamismo de versiones anteriores, una sala adicional y una sección nueva. Para contribuir a su éxito, la entrada para el público continuará gratis y también funcionarán varios talleres especializados de acceso gratuito. En tanto, se aguarda la llegada de 100 invitados.
El director artístico despejó toda duda: “una vez que abrimos la convocatoria, recibimos todas las obras, seleccionamos y avanzamos en la producción, es como que estamos en la última etapa: encontrarnos y disfrutar de todas las películas… Ya tenemos todo, no podemos pegar la vuelta”. Pero además, Diego Carriqueo compartió un dato alentador: “estamos en una crisis en cuanto al fomento de la industria del cine en el país pero nos llamó la atención la cantidad de obras que recibimos”.
La restricción “no se notó. Es verdad que nosotros tenemos un perfil: cine independiente. Pero nos súper estimula que muchas de las obras se hacen específicamente para el FAB. Y está bien porque vamos por el sexto, los pasos que pensábamos que debíamos dar hasta el quinto, se están cumpliendo. Los chicos, los realizadores, las productoras y todos hacen para el FAB, independientemente del contexto. No es que se necesite del INCAA sí o sí para producir (asume tono de lamento), ellos tienen muchas ganas de contar cosas, hay historias para contar y es verdad que la cuestión tecnológica también ayuda”, justificó el hombre del FAB.
“No es nada nuevo lo que voy a decir: en cada momento de crisis, el arte siempre resurge desde algún lado. Los artistas son fundamentales en momentos como este, son los que por ahí manifiestan o expresan lo que la sociedad tiene para decir, por eso se dice que la pantalla puede ser un espejo” recordó. “Eso es súper rico y al momento de programar, nos entusiasmamos porque como FAB, nosotros también queremos contar algo. Con muchas películas, el FAB también cuenta algo, entonces marcamos el perfil”.
Carriqueo delimitó el contexto. “No voy a salir a decir: ‘¡Wa! ¡Qué bueno! ¡Se están haciendo un montón de películas!’ No es así, pero igualmente es llamativa la cantidad. El amor al arte tiene sus límites pero está claro que los realizadores están haciendo un gran esfuerzo y eso nos estimula. Nosotros también tenemos que esforzarnos”, consideró. Cabe recordar que el FAB cuenta con la organización de la Secretaría de Cultura de Río Negro, integrante en el organigrama del Ministerio de Turismo, Cultura y Deportes.
Mezclas
En ediciones anteriores, el acontecimiento tuvo como eje la interculturalidad o la cuestión de género. La versión 2018 “es una mezcla. En el jurado de Largos, vamos a tener a una actriz transexual (Mariana Genesio Peña) y eso, incluso nos trasciende porque así viene… Incluso en las historias que cuentan los realizadores, lo que vamos viviendo como contexto se ve en las historias. Películas como Marilyn (Martín Rodríguez Redondo) o Los ojos llorosos (Cristián Pellegrini)… Y a la interculturalidad la mantenemos, no la queremos perder porque es clave para Bariloche y para el invitado que viene a Bariloche a un festival de cine”.
Ejemplificó el director: “tenemos más de 100 invitados y están bien el chocolate, la montaña o la cerveza artesanal, pero también la interculturalidad. Más abstracta, más presente, explícita o menos, siempre la tenemos en cuenta. Llevo seis años de dirigir el FAB y me parece súper importante como perfil. Nunca vamos a tirar una alfombra roja en la calle Moreno ni poner luces a la entrada de La Baita para que llegue un auto y baje la estrella… Eso no lo vamos a hacer nunca, estamos en otra y creo que eso es lo que más se aprecia del FAB”, consideró.
Para Carriqueo, los que algunos señalan como flaqueza puede ser una fortaleza. “Por ahí nos critican que tengamos cantidad de secciones y es verdad: ningún festival tiene tantas secciones en tan pocos días. O sea, Video-danza, Video-clip, Video-arte instalación, Sub21… Tampoco es que descubrimos la pólvora, pero sí marcan un perfil porque además, esas secciones son todas patagónicas, entonces algunos realizadores las miran con envidia. A la Patagonia nos debemos”, proclamó.
El público deberá considerar que “las sedes van a ser las mismas pero sumamos una tercera sala. Siempre estamos en la Biblioteca Sarmiento como sala principal para las competencias de Largometraje, Nacional y Patagónico. También tenemos La Baita para cortometrajes y las demás secciones que convocan más personas y necesitan más butacas. Además, este año sumamos en el medio una tercera, una inflable del INCAA, para 50 o 60 personas en Pasaje Urquiza. Ahí vamos a tener charlas y diferentes proyecciones, de festivales invitados u otras proyecciones. Esas son las oficiales, pero además vamos a tener La Llave, la del kilómetro 18 y un par más que van a replicar lo que suceda en el centro”, explicó. Que el cine resista a las tormentas cambiarias.
Al gen de las historias
Año tras año, el FAB siempre innova en algún aspecto. “Como la cantidad de días sigue siendo la misma y las salas también, este año el pasito nuevo es un Laboratorio de guion. Nosotros siempre decimos que quizá, la sección más importante sea PEC (Película en construcción) porque es la incubadora de los futuros proyectos que van a estar en competencia en los años siguientes, alimentando al FAB. Por ejemplo, Historias del viento (Gisela Montenegro) y Troperos (Nicolás Detry) estuvieron en la sección PEC en años anteriores”, recordó Diego Carriqueo, director artístico del FAB.
“Ahora nos vamos un poco más al gen de las historias con el laboratorio de guiones, porque el guion es previo a registrar nada. En el PEC ya hay 5 o 10 minutos grabados”, recordó. “Así, nos comprometamos más en seguir estimulando y motivando las historias desde que se engendran, también porque quizá ahí vemos una falencia en nuestras historias patagónicas: la construcción del guion. Entonces, nos parece importante acompañar desde ese momento a las películas que quizá, veamos en la pantalla dentro de cinco o tres años”.
Al parecer, la inclusión fue un acierto. “Lo increíble de esa sección es que nos sorprendieron los proyectos que se han presentado: se presentaron 15 y elegimos solo cinco para trabajar todos los días, mañana y tarde, con tutores que son guionistas profesionales, en conjunto con una organización con la que convenimos en un premio extra, aparte del económico que entrega el FAB. Ellos van a sumar al ganador o a la mención, eso lo que va a definir el jurado, la participación como premio del laboratorio latinoamericano que se va a llevar cabo el año que viene en Buenos Aires. La sección también es patagónica y las cinco historias están muy buenas”, anticipó.