Santos Rueda: “Cuando estaba por llegar, alguien me gritó que estaba 30 y la emoción fue muy grande”
El barilochense tuvo una muy destacada actuación en la carrera de aventura más importante del mundo. Luego de la competencia, habló con El Cordillerano sobre las características del circuito, la belleza del lugar y las inevitables emociones por el objetivo cumplido.
La llovizna constante, el frío, la obscuridad y las luces que se perciben apenas de la llegada a Chamonix. Santos Gabriel Rueda se emocionó cuando escuchó, entre las personas que se amucharon prolijamente para recibir y alentar a los competidores, que estaba en el puesto 30 de la clasificación general. “No lo podía creer, la emoción fue muy grande”, reconoció luego de cumplir un sueño, correr el Ultra Trail Mont Blanc, una de las competencias más importantes del mundo.
Fueron 101 kilómetros con 6.100 metros de desnivel positivo. “Es lindo saber que unís tres países en una carrera”, reflexionó Santos. El trazado tiene la particularidad de que no repite senderos. Salieron de un punto y llegaron al otro lado de la montaña. La largada fue a las 9 de la mañana. “Con la llovizna constante y el frío, fue complicado porque se mojan las medias y eso te puede provocar ampollas”, explicó el joven atleta que se impresionó con los lugares espectaculares que tapizan la montaña. “Son imágenes sacadas de los cuentos, con casas de madera, una pradera verde y las vacas a los costados”.
“Costó bastante”, repitió Rueda. Es que las trepadas son de más de una hora. Los senderos son llanos, se puede correr bien, las bajadas, despejadas y los circuitos están muy bien marcados. La última parte fue complicada. Ya de noche, debió prender la linterna entre la neblina que dificultaba la visibilidad y mucho frío. Santos comenzó en el puesto 80 y terminó 30. “Fue impresionante, me sentí muy bien durante toda la carrera”, aseguró.
Su objetivo era bajar las 15 horas para evitar las horas de noche. Y lo logró. Hizo un tiempo de 12 horas, 53 minutos y 06 segundos. La primera emoción fue ver a lo lejos las luces de Chamonix. Luego, mucha gente cerca de la llegada de los atletas, alentando. Y en esa mezcla de emociones, hubo alguien que le gritó que estaba en el puesto 30. Un lugar privilegiado por la magnitud de la carrera. Cuando lo recuerda, la emoción dibuja en su rostro una amplia y perfecta sonrisa.