2018-08-23

Bárbara Guevara Lynch le ganó a un tumor en la rodilla y competirá en el Tetra Catedral

La deportista sufría un dolor en la rodilla que nunca atendió hasta que un día la molestia fue insoportable. Le dijeron que era un tumor y su mundo se derrumbó. Debieron operarla y la recuperación fue en tiempo récord. Hoy se prepara para competir en un nuevo desafío que se inicia mañana. “Mi norte fue siempre el Tetra”, resumió.

Bárbara Guevara Lynch está completamente enamorada del deporte y detrás de su próxima participación en el Tetra Catedral 2018 se tejió una historia inspiradora. Es instructora de técnicas de gimnasia, ayuda a la rehabilitación de pacientes, es kayakista y dedica su vida al deporte, su pasión.

Desde chica sufría un molesto dolor en la rodilla que siempre lo atribuyó a los meniscos. Nunca le dio demasiada importancia, pero antes de competir en el Tetra Catedral 2017 sintió un dolor insoportable que la llevó por primera vez a realizarse una placa. “Era como si me hubiera pasado por encima un camión, el dolor fue terrible”, describió. El traumatólogo le dijo que no era una lesión de menisco, como suponía, sino un tumor. Esa opción no figuraba en su mente y de golpe, “se me explotó el mundo”.

Bárbara corrió igual. La ayudaron a sostener el kayak y junto a su equipo logaron hacer podio. Al día siguiente comenzó su verdadero gran desafío de vida. Le realizaron estudios y el tumor no era maligno. En diciembre probaron con unas inyecciones para regenerar el hueso, pero el tratamiento no funcionó. Por lo tanto, los médicos apreciaron que la mejor alternativa era la operación, y Bárbara recibió un trasplante óseo; “ahora somos dos”, aclara con una sonrisa. Desde la rodilla hasta la mitad del muslo tiene una placa de titanio y ocho clavos para reforzar el fémur.

Luego de la operación en la Fundación Favaloro, le dieron un pronóstico de seis meses con muletas. Ella pensó que eso era mucho tiempo y se imaginó que, sin el deporte, podía caer en una depresión. “Nunca dependí de nadie y el aprendizaje en todo este proceso que viví fue que necesitas del otro”, reflexionó la apasionada deportista que logró que los seis meses se transformaran en solo dos para abandonar las muletas. Y ahora está lista para disfrutar de su competencia preferida. “Mi norte siempre fue el Tetra”, aseguró. Y llegó.

Te puede interesar