2018-08-22

La historia del colombiano que se enamoró de una barilochense y cambió su vida

Juan Diego Torres estudió cine en Buenos Aires. Y allí conoció a la persona con quién constituyó su familia. Un día necesitó cambiar de rumbo profesional en Bogotá para dedicarles más tiempo a sus hijos y decidió emprender un proyecto original que había nacido en Bariloche.

Torres recuerda parte de su vida desde una casa en las afueras de Bogotá, Colombia. Es el lugar tapizado de un “verde naturaleza” que eligió para vivir junto a Maia Jazmín Gavriliuc y sus dos hijos. Y eligieron esa casa para poder desarrollar un emprendimiento que nació en Bariloche y que cambió sus vidas por completo.

En 2003 el joven nacido en Bogotá llegó a Buenos Aires para estudiar la carrera de cine en la Escuela Profesional de Cine y Artes Visuales de Eliseo Subiela. Allí conoció a la barilochense y comenzó una relación que tomó la forma de familia que vive hace seis años en la capital colombiana.

A su vuelta de Argentina, en 2011, Juan logró un lugar protagónico en una agencia de comunicaciones. Pero la creciente demanda familiar lo obligó a replantearse su vida que destinaba muchas horas de su día al trabajo en la agencia. “Necesitaba otra fuente de ingreso para poder estar más tiempo con mis hijos. En Bogotá todo es rápido, se vive acelerado”, describe. Y un día llegó Cecilia Gasquet, la madre de Maia, a visitarlos y les compartió la experiencia del emprendimiento que había iniciado en Bariloche, Clorofila Hierba de Trigo Orgánico.

“Cecilia me propuso que lo hagamos acá y nos decidimos”, recordó, y agregó que siguieron con prolijidad todo el proceso hasta llegar a las barritas de clorofila. “Me cambió la vida”, sintetizó. “Los tiempos son distintos, le dedico más tiempo a cuidar las bandejas de la hierba de trigo, y también los chicos entraron en contacto con la tierra, me ayudan a sembrar”, contó orgulloso.

Juan Diego reconoce que la gran satisfacción sucede cuando alguien que probó las barritas vuelve por más porque se siente mejor. La inclusión del producto orgánico no fue fácil en el hábito de desayunos de huevo, pan, chocolate y tocino. “Al principio costó, solo les interesaba a los que habían vivido en Estados Unidos y Europa y conocían los beneficios, nos llevó tiempo”, aclaró y recordó a una señora que, en la tierra del café, lo cambió por la clorofila. “Vino un día y me dijo que ya no necesitaba del café para arrancar el día”.

Juan contempla tranquilo la ciudad mientras habla con El Cordillerano. Los chicos juegan con las manos enterradas en la tierra y la temperatura ya no es la misma que cuando empezó la charla. De los 12 grados, que había a las 9 de la mañana, en media hora, será de 20. “Así es Bogotá”, sintetiza Juan mientras vuelve a la vida que siempre deseó.

Clorofila Hierba de Trigo Orgánico

Clorofila Hierba de Trigo Orgánico Bariloche es el primer emprendimiento de estas características en la ciudad, en donde producen jugo y barritas congeladas. Se comercializa en packs de 30 unidades y se consume una por día en ayunas con algún batido, licuado, jugo natural o disuelta en agua que -preferentemente- no tenga cloro. Los interesados en conocer sus productos pueden contactarse con ella a través del Facebook, Clorofila Hierba de Trigo Bariloche, o a través de WhatsApp, 294 4517814.

 

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