2018-08-22

DONACIÓN DE MÉDULA ÓSEA

Mariana y la carta de “Coyán”: una historia de amor al prójimo

La barilochense es médica y desde chica recibía de su madre el mensaje sobre la importancia de la donación de órganos. Mientras estudiaba, se decidió e ingresó a un banco internacional de donantes de médula ósea. Encontraron que era compatible con un joven de 14 años de Estados Unidos. Y se convirtió en su esperanza de vida. Ahora se dedica a generar conciencia.

La madre de Mariana Ibáñez, la enfermera Graciela Hosman, le inculcó siempre la importancia de donar órganos. Y ya durante la carrera de medicina que eligió estudiar tuvo la oportunidad de donar médula ósea en el Hospital de Clínicas de la Ciudad de Buenos Aires, y vivir una experiencia que la transformó.

Mariana realizó la donación en 2014 y luego de cumplir con los requisitos ingresó a un banco internacional. Dos años después recibió un llamado del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI). Le dijeron que era compatible en un 90 por ciento con un chico de Estados Unidos, de 14 años, que padecía leucemia. La posibilidad que apareciera alguien para él era 1 en 40.000. Y Mariana se transformó en su esperanza de vida.

“Me quedé paralizada, fue muy emocionante”, recordó la hija de Graciela que siempre le repetía la importancia de la donación de órganos. Debió realizar una batería de estudios para saber si estaba en condiciones óptimas para continuar con el proceso, como análisis de sangre y electrocardiograma.

No está permitido, hasta que se cumple un año de la donación, que se conozca el donante y la persona que recibe, en este caso, la médula ósea. Mariana solo sabía que se trataba de un joven norteamericano de 14 años. Se mandaron cartas. Y ella decidió apodarlo “Coyán”, que en mapuche significa roble.

Luego de la donación, recibió una carta de “Coyán” que decía: “Querido donante. Tengo 14 años. En febrero me diagnosticaron ALL, en ese momento me sentí muy triste y dolorido. Quería estar solo, que mis padres no supieran lo que sentía porque ellos también estaban muy tristes. Unos meses más tarde me dijeron que necesitaría un trasplante de médula ósea. El primer donante disponible no pudo ser porque nunca se presentó en el centro de donación. A los pocos meses, apareciste tú, mi ángel. Agradezco a Dios la oportunidad de tener parte tuya que me da vida”.

En diciembre de 2017 Mariana recibió un llamado desde INCUCAI. Le informaron que “Coyán” había sufrido una recaída y le preguntaron si quería donar nuevamente. No lo dudó y lo hizo en enero de este año. Había que esperar 100 días para conocer su evolución. En julio le informaron que había fallecido. “En realidad, das una oportunidad de vida que puede resultar o no”. Ahora la familia del joven quiere encontrarse con ella.

La historia sirvió para empujar a Mariana a generar más acciones para despertar conciencia sobre la importancia de donar médula ósea y el objetivo ahora es conformar una comunidad de donantes. La carta de “Coyán” la atesora como “el único regalo”. El texto de esa carta finalizaba: “…me dijeron que ya no hay células cancerígenas y que en un 97.7 de tus células están en mí. La alegría fue inmensa para mí, mis padres, doctores, enfermeras y todos los que me rodean. Estoy seguro de que usted también se pondrá feliz. Dios es muy grande y está conmigo. Siempre estaré agradecido por su donación y espero algún día poder recompensarlo. También espero algún día poder encontrarlo. Nací otra vez. Gracias y hasta algún día”.

Donar médula ósea

Muchos se preguntan: “ya me registré como donante de médula y ahora ¿qué?” Solo te van a llamar en caso de ser compatible con alguien que esté necesitando un trasplante. Y con tu consentimiento nuevamente se procede a la donación. Hoy en día se hace por medio de la sangre (aféresis). Lo que se dona son células madre. Cinco días antes, te inyectan unas vacunas para que estas células circulen por el torrente sanguíneo. El día de la donación te colocan una vía en cada brazo. Por una te extraen la sangre, la cual entra a una máquina que recolecta las células madre. Por otra vía, te devuelven el resto de tu sangre sin esas células madre. Vos, al estar sano, las vas a regenerar rápidamente. Esas células madre (médula ósea) viajan hasta donde está el paciente y se las transfunden. Así de fácil podés salvar una vida. Es un proceso ambulatorio y sin anestesia. Y el donante no corre ningún riesgo. Sumate a dar vida en vida. (Del Facebook Donar Médula Es Dar Vida)

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