2018-07-28

Emaús cumplió diez años y los festejos estuvieron cargados de emociones

El jueves se vivió una verdadera fiesta en Emaús, con gran asistencia de público, operadores y voluntarios del hogar para los sin techo. 

El Hogar Emaús está cumpliendo diez años y durante toda la semana han realizado diversas actividades abiertas a la comunidad. El lunes quedó inaugurada la muestra en el primer piso de su sede de Otto Goedecke 1170.

El martes, se realizó una jornada de capacitación en la escuela Antu Ruca, sobre atención a personas en situación de vulnerabilidad, el jueves hubo un encuentro muy emotivo, y ayer sábado finalizaron los festejos en el gimnasio de la Parroquia San Francisco, en el barrio Ñireco.

El jueves se vivió una verdadera fiesta en Emaús, con gran asistencia de público, operadores y voluntarios del hogar para los sin techo. Comenzó con la murga “Salto de Alegría” de Camino Abierto, quienes llenaron de energía con su actuación. Luego realizaron una presentación los anfitriones, la murga integrada por algunos de los hombres que viven allí, dirigidos por el reconocido músico local Carlos Casalla, con un cierre en el que actuaron ambas agrupaciones. Gran sorpresa causó la incorporación de un nuevo músico en la murga de Emaús, un pequeño, hijo de una voluntaria del Hogar.

Al tomar la palabra, el padre Pepe Lynch dijo “estamos muy contentos y en todos, aparece el rostro de la alegría que es fruto de la vida”. Resaltó la importancia de leer en esos rostros un mensaje de felicidad y de paz, “algo que tenemos que aprender a valorar siempre”.

Rememoró “hace diez años cuando comenzamos con este desafío no sé si nos imaginábamos esto, la vida en Emaús iba desarrollando opciones siempre novedosas y alegres aún en el marco del dolor, ese dolor que no opacó nunca la alegría sustancial de todas las manifestaciones que fuimos haciendo a lo largo de todos estos años”.

Entre algunas de las actividades realizadas remarcó “participamos de la Carrera de Miguel, ofrecimos comida cuando terminaban distintos festejos del Club Andino y la charla que vinieron a dar quienes fueron protagonistas del accidente de los uruguayos en la cordillera de los Andes”.

Todas estas cosas fueron motivando lo que hoy pueden decir que es una acción de gracias, “un enorme gracias Bariloche, por poder vivir esta experiencia con los que aceptamos este desafío para poder estar cada vez más unidos los unos con los otros, en una comunicación interesante de amor y de servicio”, dijo Lynch.

Se realizó un reconocimiento a aquellas personas que de una u otra manera, acompañan el desarrollo del Hogar Emaús, “algunos amigos permanecen, otros estuvieron y dejaron pero la mayoría de los que han participado algún recuerdo alegre se han llevado”.

Agregó “nosotros podemos transitar por un Bariloche caminando tranquilos, aún con los muchachos que no pueden entrar o que han tenido diferencias con nosotros, porque el amor a este Hogar implicaba también una regla y una manera de vida que si no estaban de acuerdo, no podía darse”.

El amor al proyecto Emaús, inclusivo para todos aquellos que no cuenten con un techo, “desde el comienzo que asumimos que había que aceptarlos, que llegaran en el estado que estaban, muchos alcoholizados, con toda la problemática que eso acarrea”.

Al momento de realizar los reconocimientos, entregaron una medalla con una imagen muy especial, la que el padre Pepe explicó “fue hecha por uno de los primeros voluntarios quien pidió colaboración a su hermana, lo primero que aparece es a lo lejos una montaña que en su contorno tiene la inicial de María, la mamá de Jesús”.

Agregó “se le sumó una cruz que está ubicada al fondo y siguiendo el lema de Emaús, dos personas que acogen, Jesús, pero no el que estuvo hablando en el relato que transformó de cobardes a valientes, sino una persona necesitada de amor y de cariño”.

“En la medalla se ve claramente a dos personas que reciben a un tercero que representa a cada uno de los muchachos que hemos albergado a lo largo de estos años en este Hogar”, detalló.

Cuentan con un registro de aproximadamente 230 hombres que pasaron por allí y saben que falta registrar a muchos, “para los que tenemos fe, es una mirada que nos alienta a seguir el ejemplo de María que nos conduce a Jesús”. Pero esa mirada ha sido siempre más amplia, “ninguno de los que ha pasado por aquí se ha visto obligado a nada, han estado los que creen en Dios y los que no, pero ha sido un desafío para todos”.

Agregó “este ha sido un camino que nos ha encontrado con el amor a los necesitados, a los que quizás no viven situaciones de cariño, a aquellos que no tienen un techo y necesitan un cobijo”.

Para finalizar, el padre dijo “queremos seguir encontrándonos con aquellos que tienen alguna carencia, juntos, como hermanos, construyendo siempre algo nuevo y desafiante, viviendo esta experiencia del amor que muchas veces es exigente”.

“Amarse, trabajar en equipo y respetarse son parte de las reglas de Emaús y es así como se ha conformado esta gran familia, que día a día, continúa mejorando la calidad de vida de cada uno de sus integrantes”, expresó.

El encuentro continuó con breves palabras del alma del Hogar, Jorge Linquiman, y luego quisieron hablar a los presentes, algunos de los hombres que viven en el Emaús.

El Hogar representa un lugar donde alimentarse sanamente y pasar la noche, pero además, es un espacio donde tienen a su disposición cientos de caminos de desarrollo personal; ya sea por medio de talleres de oficio, de charlas, capacitaciones, salidas, tratamientos relacionados con la salud, muestras y lo más importante, donde se pueden sentir en familia, compartiendo los buenos y los malos momentos, porque de eso simplemente, se trata vivir. 

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