El padre de la joven de Maquinchao que encendió la Llama Olímpica en Grecia: “Superó mis sueños”
Claudio Muñoz es el padre de Valentina, la joven de Maquinchao que encendió la Llama Olímpica de la Juventud. Dedicó su vida al ciclismo y detectó el talento de su hija de inmediato. Aunque nunca se imaginó tanto. Contó las dificultades de ser un deportista en la Línea Sur. “Es imposible entrenar con 17 grados bajo cero. El sacrificio es muy grande. La mayoría ni lo intenta”, contó.
Claudio cuenta que su hija Valentina se crió entre ruedas de bicicletas y que su mundo siempre estuvo pintado de manubrios, cadenas y pedales. Supone que por eso su destino deportivo fue previsible, aunque algunos tramos de ese camino hoy lo sorprenden. La ciclista de Maquinchao recibió la Llama Olímpica que luego llegará a Buenos Aires para el inicio de la Juegos de la Juventud. “Superó mis sueños”, confiesa el padre emocionado.
Valentina se subió a la bicicleta por primera vez y al segundo día su padre ya supo del destacado talento e imaginó los exigentes desafíos deportivos. “Yo sabía que iba a poder correr un campeonato argentino, incluso juegos olímpicos, pero cuando llegó la convocatoria para encender la llama y también dar un discurso, no lo podía creer”, reconoció y hace un esfuerzo inmenso por encontrar las palabras que describan con precisión ese momento. “No las encuentro”, se rindió.
Una de las principales dificultades para los deportistas en Maquinchao es el clima. Las bajas temperaturas asoman en marzo y empiezan a subir con lentitud en septiembre. Claudio explicó que “es imposible entrenar con 17 grados bajo cero, que es la temperatura de hoy. Hay que esperar a los 2 grados bajo cero para salir; el sacrificio es muy grande. La mayoría ni lo intenta”. Al frío se le suman las distancias. Cualquier competencia relevante se desarrolla a mil kilómetros.
La vida deportiva de Valentina ya no debe enfrentar estos desafíos. Está en Suiza y trabaja en el Centro Mundial con los mejores entrenadores del mundo y las mejores condiciones posibles. “Estamos muy lejos de esa realidad. Ellos tienen lo que se necesita para llegar al mejor nivel mundial”, analizó.
Hay un consejo en su rol de padre e impulsor deportivo que se repite. “Lo primero que le digo es que lo disfrute. Si te divertís, y tenés las posibilidades de ganar, mucho mejor. Pero primero hay que disfrutarlo”, destacó Claudio y agregó que es muy importante el acompañamiento de los padres, sin presión. Muchas veces, advierte, son los padres los responsables de frustrar el crecimiento deportivo de los chicos.
Claudio habló con Valentina luego de la ceremonia. Ella notó la relevancia del acto cuando se dio cuenta que había cinco guardaespaldas que la acompañaron. Y el discurso que retumbó en el Estadio Panathinaikó destacó el espíritu de superación que impulsó su destino. “Soy una soñadora que día a día sale a entrenar en su pequeño pueblo en la Patagonia, sin importar si llueve, nieva o sopla un viento que aparenta ser imbatible. Mi sueño es ser olímpica y la llama me va a inspirar para alcanzar mi meta…”.
Claudio terminó diciendo “antes de las condiciones naturales de un corredor, son sus ganas. Con dedicación, llegás igual. Cuando alguien quiere algo, soñarlo y concretarlo. Influye el entorno familiar. Somos ciclistas, un sobrino corre en Bélgica, su hermano campeón en Juegos Evita. Cultura de ciclistas. Eso también ayuda”.
“Si hoy un chico llega a los 16 años corriendo en bici, salvó la adolescencia”
Claudio Muñoz entregó una generosa porción de su vida al ciclismo. Y su familia también, los hermanos de Valentina lograron destacadas conquistas nacionales. Existe un impacto social que permite el deporte y Claudio se ocupa de destacarlo de forma constante.
Se declara fanático del ciclismo y asegura que la posibilidad de encontrarse con 50 chicos arriba de las bicicletas lo llena de alegría. “Hay que inculcar el deporte, vivimos en una sociedad muy complicada, conflictiva”, señaló y agregó que la responsabilidad de los padres es estimular la práctica de algún deporte en los jóvenes. Y elige una de sus ideas de cabecera para sintetizar su relevancia: “Si un chico llega a los 16 años corriendo en bici, salvó su adolescencia”.