2018-07-24

Vuelve a escena el Coro Likui

El elenco que dirige Olga Liudkova quiere estar en el X Festival Capilla de Cristal, que se celebrará en la capital rusa en mayo de 2019. Hace caso omiso a la devaluación y de paso, gana confianza en escena para afrontar el exigente desafío.

Si bien el peso argentino aparece como una de las monedas que más se depreció en el transcurso de 2018, contra las aspiraciones del Coro Likui Bariloche no hay devaluación que valga. En su mira continúa participar del X Festival Capilla de Cristal que se llevará a cabo en mayo de 2019 en Moscú y como contundente prueba, se presentará el viernes desde las 20.15 en la Iglesia Metodista (J.J. Paso 156). No solo para recaudar fondos que permitan achicar la brecha cambiaria, sino también para aprontarse artísticamente ante el relevante desafío que afrontarán sus integrantes por segunda vez.

Carla Nogueira es contralto en la formación que dirige la incansable Olga Liudkova. “Fue una experiencia hermosa y única” le dijo a El Cordillerano, al evaluar la primera presentación en tierras eslavas. “Aunque uno no entienda ni hable el mismo idioma, el idioma de la música nos conecta a todos”, explicó. La coreuta valoró “el encuentro con otros, estar en otro país y la experiencia de concursar, la verdad que fue maravillosa… Es un aprender constante, todo el tiempo”.

La primera vez que una embajada barilochense participó del cónclave moscovita fue en mayo del año pasado y Nogueira fue de la partida. Forma parte del Likui “hace más o menos dos años y medio, me acerqué porque es una música única, muy interesante y hay que hacer el doble de trabajo: aprender a cantar en el idioma y la música. Es muy particular, además de ser difícil, transmite mucho y le llega a las personas. Uno se conecta con el público y se da cuenta de que es un ida y vuelta”.

En cambio, para el tenor Franco Nicolini, la que se avecina será la primera experiencia en el templo ruso. “Estuve con el Coro Likui en 2015 cantando una época. Nunca había estado en coros, había cantado pero nada que ver con la naturaleza de este coro, que tiene 10 años de trayectoria y gente que ha estudiado y sabe música. Fue una experiencia breve, estuve con ellos cinco o seis meses y después me abrí porque empecé a estudiar Gastronomía y a hacer otras cosas. Pero un día me crucé con Olga, me dijo si quería volver a cantar con ellos, porque iban a ir a Brasil, a Buenos Aires y esta vez sí, definitivamente pude encontrar mi lugar y rápidamente me adapté. Pude aprender muchas obras en poco tiempo y acá estamos, preparándonos para Rusia, para el viernes y para el 5 (de agosto) en Villa La Angostura”.

Sabemos y podemos

Para Liudkova, la relación cambiaria es un dato de segundo orden. “Somos muy positivos, sabemos que lo podemos hacer. Estamos haciendo muchas comidas típicas rusas, las vendemos a pedido, hacemos cenas, almuerzos, los conciertos… Nos disfrazamos de rusos (risas), porque también tenemos vestimentas de bienvenida para algún té. Todo esto nos llevó como a un rincón muy particular de la sociedad, porque veo que los chicos, que no son rusos, disfrutan mucho de esta cultura: ofrecen al público canto y venden las comidas”, enumeró con entusiasmo.

El crecimiento también es artístico. “Tenemos un pianista que toca muy bien y una solista que canta canciones, entonces es como que se armó una familia de artistas. Nos presentamos con mucho orgullo y eso nos ayuda para generar dinero y abaratar costos. Este año tenemos otro uniforme y todo nos provoca mucha alegría… No puedo decir que haya angustia porque todos están poniendo muchísimas ganas y buscando trabajos extras para podernos comprar el pasaje a Rusia. También tenemos a nuestros admiradores, que nos ayudan un poco y esperamos que nos escuchen más ampliamente en otros lugares porque necesitamos estar bien para poder viajar”, pidió la directora.

Su optimismo es contagioso. “Estoy completamente orgullosa de este grupo porque nunca cantó como está cantando hoy. Como dijo Franco, tenemos un gran respaldo porque hay mucha gente que sabe música y eso es fundamental para un coro. También entraron muchas voces jóvenes, entonces a partir de ahí hay una trayectoria de sonido genial, es algo nuevo que antes no teníamos”, realzó Liudkova.

En esa línea, “tengo que destacar el apoyo de Patricia Tarantini, la directora del Coral Melipal, que vino a cantar con toda su familia y ya somos muy amigos. Varios de los integrantes volvieron al coro porque sintieron que hizo una elevación (una mejoría), entonces está bueno apoyar algo que es tan lindo. Voy a destacar unas palabras de Sebastián Bach: el propósito de la música es tocar los corazones… Y hoy estamos tocando el corazón de los 27 integrantes, que sienten esta música bella que está bien pronunciada y bien interpretada, en obras realmente difíciles que por ejemplo, vamos a interpretar este viernes. Estamos dispuestos a trabajar todas las horas y días que necesitamos y ninguno dice: no puedo porque llueve o nieva… Todos están viniendo y nunca falta gente. Eso es genial, dos días por semana todos están juntos”, indicó la directora.

De cara a la cita de pasado mañana, anunció: “vamos a presentar un concierto de (Serguéi) Rajmáninov para ocho voces, muy lindo. Parece que sonara una sinfónica… También vamos a cantar todas las músicas litúrgicas porque el Festival Capilla de Cristal es de música litúrgica, más obras de (Piotr) Chaikovski y de nuestra querida monja (Iuliana) Denisova. Es un repertorio muy exigente que justamente, nos va a preparar para lo que vamos a presentar en Capilla de Cristal”, explicó Liudkova. Que se abran los corazones.

Importa el proceso

Para el tenor Franco Nicolini, apuntar a participar del Festival Capilla de Cristal “es solo una parte porque uno se proyecta hacia ese lugar y hacia el festival mucho antes de llegar. En ese transcurso suceden las cosas más importantes de la vida, entre los integrantes y para uno solo por su lado, porque la vida de uno comienza a girar alrededor de una responsabilidad, de algo que uno decide formar parte”, explicó.

En consecuencia, “la expectativa es de todo el tiempo, de cada lugar adonde vamos a cantar, de cada ensayo y de cada vez que hay que recordar una obra porque lo que estamos cantando es súper complejo. Estamos cantando a los autores y compositores más grandes todos los tiempos. Llegado el momento, creo que va a ser como un premio (llegar al Festival), el premio mayor o el logro que va a quedar para siempre. Pero la expectativa tiene mucha diversidad y se concreta de muchas maneras”, insistió.

Su compañera de elenco, Carla Nogueira, coincidió: “nos forma como grupo, como seres humanos. La expectativa se va formando día a día y si bien yo ya viví la experiencia, es completamente distinta porque es con otro grupo (de coreutas) y seguramente, va a tener nuevas experiencias, valga la redundancia… Vamos a vivir otras cosas y cuando estemos allá, va a ser el final de un camino, de todo el proceso que se recorrió”.

Por su parte, Olga Liudkova informó que “ya está la invitación oficial del Festival, es decir, ya estamos aprobados para ingresar sin evaluación previa, así que ya estamos adentro. Me imagino que va a ser una fiesta muy grande porque va a ser la décima edición, así que estamos muy contentos. Va a ser del 17 al 19 de mayo de 2019. Tenemos un tiempo todavía pero pasa rápido, por eso queremos trabajar el resto del año en distintos lugares para aflojar el miedo escénico y ganar más confianzas entre nosotros”. Convencimiento no les falta.

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