2018-07-23

GERMÁN VEGA, UNA HISTORIA INSPIRADORA

Sufrió un accidente en el cerro que lo dejó en silla de ruedas, volvió y ahora se prepara para ser instructor de esquí

Germán Vega hará el curso en septiembre para lograr su anhelo. En 2005 vivió una pesadilla, pero no se resignó y volvió al cerro para esquiar en un mono-ski y lo hizo durante 13 temporadas. Contó su trabajo en la Fundación Challenge Argentina y el proyecto social asociado al esquí adaptado y las personas de bajos ingresos, con discapacidad. Podría ser el primer instructor de esquí en silla de ruedas del mundo.

Germán Vega no se enojó con la montaña. Su relación con la imponente expresión de la naturaleza se mantuvo inalterable, más allá de las dolorosas circunstancias que marcaron su vida. En 2005 sufrió un accidente que lo dejó en silla de ruedas pero a la temporada siguiente volvió al Catedral para tomar clases con asistencia, y en Chapelco logró la independencia con un mono-ski. Volvió a sentir el viento puro en su cara y lo hizo durante trece temporadas. Ahora llega un nuevo desafío, transformarse en instructor de esquí.

“Es una forma de decir que ya estoy preparado para enseñar, y es lo que más me gusta”, comentó Germán y reconoció que jamás lo había imaginado. Destacó el apoyo de Martín Bacer, presidente de la Asociación Argentina de Instructores de Esquí y Snowboard (AADIDES), quién lo impulsó a tomar la decisión. Germán afrontará el desafío en septiembre y de aprobar el curso se transformará en el primer instructor de esquí en el mundo en silla de ruedas.

Germán integra hoy la Fundación Challenge Argentina, dependiente de AADIDES, que nació en 2016 con el objetivo de ofrecer actividades de montaña mediante la enseñanza y facilitación de acceso a personas con discapacidad, adultos mayores con limitaciones físicas y a quienes, dentro de estos grupos, presenten una condición socioeconómica desfavorable.

Su reacción fue distinta a la de otras personas que sufrieron accidentes en el cerro y hoy no se imaginan la posibilidad de volver a esquiar. “Ni loca me subo”, le dijo con vehemencia una esquiadora amiga de Germán que también sufrió un accidente importante. La reacción de Vega fue distinta y el vínculo con la montaña se mantuvo inquebrantable. “Ojalá que todas las personas con movilidad reducida tengan la oportunidad”, reconoció.

En el cerro Chapelco vivió la inigualable experiencia de volver a esquiar solo, después del accidente. Luego de algunas clases, su instructora lo independizó, y soltó las riendas. Al principio Germán no se dio cuenta y cuando lo hizo no paró de llorar con una interminable sonrisa. “Es hermoso sentir el viento en la cara. Es mi pasión y me gusta transmitirla”, reconoció.

“Si pueden ser independientes, tienen que serlo”

Germán reconoció la satisfacción de poder trabajar con personas en una situación económica desfavorable y que tienen una discapacidad motriz. La fundación los asiste, aunque “si pueden ser independientes, tienen que serlo”, destacó y aclaró que iniciar esta experiencia les puede cambiar la vida. “Si la persona viene un día, esquía con asistencia; y si la lesión es baja, puede utilizar el mono-ski para independizarse”. Vega aclaró que la experiencia puede traducirse en disfrutar un deporte recreativo o competir.

Desde la fundación lanzaron una campaña de donación de antiparras, gorros, guantes, pantalones de nieve y distintos accesorios. “Tenemos instructores, pero las personas que llegan no pueden esquiar en jeans”, ejemplificó Germán quien aclaró, además, que las clases que se brindan a los interesados en general -aquellos que pueden afrontar el valor de las clases- es de costo accesible. Con ese ingreso se busca sostener el proyecto social.

Las personas interesadas en acercarse al proyecto de la Fundación Challenge pueden comunicarse con Germán Vega (celular 2944 714504) o escribir al mail germanvega@fundacionchallengearg.org.

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