Trabajan en la regularización del Centro Mapuche Bariloche
Referentes de esta organización con más de 30 años de historia se reunieron con el intendente Gennuso y la edil Cristina Painefil para avanzar en el ordenamiento administrativo de este espacio, que funciona para brindar asistencia y actividades a integrantes del pueblo mapuche.
Esta semana, el intendente Gustavo Gennuso mantuvo un encuentro de trabajo con Felisa Curamil, Luis Pilquiman y Horacio Antillanca, referentes del Centro Mapuche Bariloche, una organización histórica que funciona en nuestra ciudad desde 1983 como asociación civil bajo la personería jurídica Nº 623.
El objetivo es coordinar esfuerzos para regularizar esta organización social del pueblo mapuche y actualizarla “ante el avance de los derechos reconocidos a nivel nacional, provincial y municipal, logros obtenidos a través de la organización y lucha de mujeres y hombres originarios a lo largo del amplio territorio”, explicaron desde la entidad.
La organización cuenta con un terreno ubicado en la calle Cabos Campos —en donde funciona la Casa del Centro Mapuche Bariloche— un vehículo y otros bienes. Ese espacio funciona hace décadas brindando espacios de encuentro y alojamiento a integrantes y comunidades del pueblo mapuche que lo requieran.
“Hace un poco más de un mes que nos venimos reuniendo los integrantes de la Comisión Directiva del Centro Mapuche Bariloche. A la vez, hemos mantenido reuniones y comunicación con distintas personas y organizaciones para informar de nuestras gestiones con la provincia y con el intendente, para ver cómo regularizamos ese espacio, teniendo en cuenta que estamos en un Municipio Intercultural, que hay una Carta Orgánica que contempla los derechos del pueblo mapuche”, contó Felisa Curamil, y recordó que “el Centro Mapuche es una organización que tiene mucha historia y mucha memoria”.
La referente del centro valoró el trabajo que se está realizando junto al Ejecutivo Municipal, la edil Cristina Painefil y al Instituto Municipal de Tierra y Vivienda para el Hábitat Social (IMTVHS), para avanzar en la renovación de convenios y documentación, ya que la Casa fue construida en un terreno cedido por el municipio en 1984.
“Que hoy estamos con el Estado municipal tratando de avanzar y acordar cómo continuamos es un avance que hace bastante tiempo que no se daba, y que hay que reconocerlo por las dos partes, porque acá no es que uno tenga más derechos que el otro, sino que es una cuestión de respeto institucional y organizativo”, señaló Curamil.
Durante el encuentro, el intendente Gustavo Gennuso analizó, junto a Painefil y los representantes del Centro Mapuche Bariloche ,cuáles son los pasos a seguir para ordenar administrativamente este espacio y poder devolverle su función original: brindar un espacio para actividades relacionadas con la cultura y el idioma mapuche, dar alojamiento temporal a integrantes del pueblo mapuche que puedan necesitarlo y estar abierto a todas las organizaciones e instituciones vinculadas a la lucha por los derechos de este pueblo, teniendo en cuenta que Bariloche ha sido declarado Municipio Intercultural.
“La Casa del Centro Mapuche es un espacio que construimos y por el que fueron pasando distintos lamien, siempre fue un espacio que para nosotros nunca era cerrado”, remarcó Felisa, y resumió: “Hoy llegó la hora de regularizarlo y que vuelva a ser un espacio abierto, donde puedan estar las organizaciones sociales, los lamien y donde podamos estar todos, como decía la abuela Rosa Prafil, que podamos administrarlo y que sirva para todos” (Fuente: Municipalidad de Bariloche).
La historia del Centro Mapuche Bariloche
“A partir de la llegada de la democracia, comenzamos a organizarnos mucha gente mayor que hoy no está, otros que sí; no fue fácil saliendo de un proceso militar”, recordó Felisa Curamil, quien era muy joven en ese momento y participaba de esa iniciativa junto a Luis Pilquiman, Horacio Antillanca, Alfredo Pinchuleo, Nélida Espinoza, Marcelino Cabrera, Marcos Loncoman, Domingo Collueque, Magdalena Manríquez y Clorinda, entre muchos otros.
Contó que “la abuela Rosa Prafil, autoridad Mapuche Pillancushe, decía que había que juntarse para empezar a pelear por el tema de los territorios, organizarnos y empezar a plantear algunas cuestiones que ya se venían defendiendo. Lo concreto era el tema de los territorios, y empezar a reconocerse como mapuche, desde la cuestión de la identidad propia”.
Al comienzo los encuentros eran en diferentes lugares, sedes de otras organizaciones y casas de familia. Hasta que, en 1984, surgió desde el municipio, de la mano del entonces concejal José Luis Chirulo, ceder el uso de un terreno en el que se pudiera construir un espacio propio”.
El terreno se encontraba en la calle Cabo Campos Nº 73 y la ubicación era ideal: estaba a pasos de la estación de tren —que brindaba una conexión con la Línea Sur y sus pobladores, que en su mayoría eran de origen Mapuche— y de Radio Nacional Bariloche, en donde quienes viajaban desde la Línea a la ciudad podían poner sus avisos, en los Mensajes al Poblador.
“Se presentó un proyecto denominado ‘La Casa del Mapuche’, se firmó un convenio, y empezamos a conformar el Centro Mapuche Bariloche, que fue una de las primeras instituciones y organizaciones que existieron acá en Bariloche y en la provincia con este planteo de Pueblo Mapuche, con una identidad, con un objetivo, con una proyección y una reconstrucción social y política”, rememoró Curamil.
Lo siguiente fue avanzar en lo burocrático: tramitar una personería jurídica, formar una comisión, tener socios y adherentes, que era lo que requería en ese momento la normativa. “Siempre tuvimos mucha gente que nos acompañó”, repasó. “Construimos la casa con un proyecto del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas, después hicimos otro proyecto que nos financia Manos Unidas y, el resto, todo a pulmón, hacíamos venta de empanadas, curantos, y juntábamos fondos para terminar la casa. La dejamos ya funcionando, en 1993, con todo el equipamiento y los servicios".
A lo largo de los años, el Centro Mapuche fue protagonista, junto a las otras organizaciones que iban surgiendo, de algunos de los hitos más importantes en la lucha por el reconocimiento de los derechos colectivos del Pueblo Mapuche.