Cuando comenzó la “danza del hielo” no hubo colectivos: los pasajeros… ¡bien gracias!
La nieve caída (aunque no fue mucha) y casi al mismo tiempo el frío que la congeló, fueron demasiado para algunas personas con poder de decisión. Es que teniendo vías alternativas decidieron que lo mejor era dejar a una gran parte de la ciudad sin transporte público durante tres horas. Con un poco más de imaginación, el caos se hubiese evitado.
La verdad, cuesta mucho entender lo que pasó entre las 9:45 y las 12:40, aproximadamente. Alguien dio una orden que a la luz de los acontecimientos resultó desafortunada. “Que los micros no salgan de las cabeceras porque hay autos, camiones y camionetas danzando en el hielo”. Poco importó que mucha gente se quedó de a pie.
Las primeras horas de la mañana, aún con la ciudad sumida en las sombras y las luces artificiales, arrancó como siempre. Desperezándose con parsimonia, transportes escolares y papás que llevaban a sus hijos a los distintos establecimientos educativos, para luego iniciar sus actividades. Bariloche era la de siempre. Las sombras fueron lentamente dejando paso a la claridad, aunque de sol ni hablar. Nubarrones oscuros y el intenso frío de jornadas anteriores, aunque para ser sinceros, mucho más atenuado. Esto último, los distintos pronósticos del tiempo y el alerta de Protección Civil hacían presagiar que con el correr de las horas la nieve se iba a hacer presente.
¡Y se cumplió, nomás! Pero fueron diminutos copos, casi imperceptibles si no hubiese sido porque eran abundantes. A tal punto que en pocos minutos cubrieron las veredas y calles. No podía medirse en altura. Nada de decir “acá en el centro acumuló cinco centímetros”. Es que era apenas una “capita blanca”, aunque como por arte de magia - en realidad se trató de una helada casi inmediata- eso que parecía inofensivo y hasta para disfrutar, en pocos minutos se transformó en un calvario para los automovilistas. Todo lo sucedido lo mencionamos en las páginas anteriores (2 y 3). Pero no sólo a ellos los tuvo a mal traer esta situación.
Es que en medio de la “danza de la nieve” que protagonizaban en cuanta calle con o sin pendiente de la ciudad usted elija… algo sucedió para que los usuarios del transporte público de pasajeros no entendieran nada. Alguien decidió que los micros que llegaban a sus cabeceras no salieran. Ni los del Alto, ni los de la Terminal. Apenas si se veían algunos que llegaban por el Este, pero eran contados con los dedos de una mano. De la nada, Moreno pasó a ser casi peatonal, con un racimo interminable de personas en todas las paradas. Ningún micro hacia Avenida Bustillo (que vale la pena decir estaba impecable), ni para el Catedral pese a que los turistas se volcaron en masa a esperar el 55 y poder llegar al cerro. Sucede que en su imaginación surgió un lindo combo para disfrutar; nevada, más el imponente paisaje, más la posibilidad de esquiar o hacer snowboard rozaba la perfección para una jornada de miércoles. Pero no, desde poco antes de las 10 hasta quince minutos antes de las 13, ningún micro salió de la Terminal. Ahora pregunto ¿Tanto costaba avisarle a la gente? Si el “nudo” principal estaba en Diagonal Capraro y sus transversales, ¿a nadie se le ocurrió que el 20, el 21, el 55 y todos los otros micros de similar recorrido podían ir por Costanera, que estaba transitable? Nadie imaginó que los inspectores o los mismos chicos y chicas que controlan el estacionamiento medido podían ser los voceros para alertar a los usuarios de que esos colectivos irían por otro lado y así hacer las cosas más fáciles para todos y, dicho sea de paso, no se paralizaba la ciudad. Parece que no, más fácil fue dejar a uno de los corredores que más utilizan los turistas, y en gran medida también los residentes, absolutamente paralizado.
¡Y pensar que todo comenzó con una “nevadita”!
“Delicias” de nuestro Bariloche que suele ser indescifrable a la hora de analizar el accionar de las personas que tienen poder decisión y que casi siempre se equivocan, aún en situaciones que parecen tan sencillas de resolver.
El trabajo del municipio
Desde la mañana el personal de la Delegación Sur – Pampa de Huenuleo está arrojó arena y sal con el camión, sobre todo en la zona de las rotondas de avenida Juan Herman y Pasaje Gutiérrez, y en la intersección con la Ruta 40. También trabajó con maquinaria en el barrio Unión, en inmediaciones de calle Río Negro.
En el oeste la Delegación Lago Moreno repasó el recorrido de la Línea 21, que ingresa en gran parte de los barrios, y se dio apoyo a Vialidad Provincial para la colocación de arena en algunos tramos de la Av. Bustillo; lo mismo que en el cruce y el acceso a Colonia Suiza. Se está trabajando con las cuadrillas, dos camiones con arena y la motoniveladora, atento a cualquier emergencia de despeje u otra situación.
Por su parte la Delegación Cerro Catedral, que había iniciado el Operativo Catedral 2018 el 18 de junio pasado, informó que en las calles de la Villa no hubo complicaciones. De todas maneras aconsejaron transitar con extrema precaución. La avenida Carlos Bustos estuvo despejada
H.A.