2018-07-05

Agustín Casalins: “Con 15 hectáreas de hidroponía, Bariloche podría producir todo su consumo de vegetales”

Eso significa que 250 millones de pesos podrían quedar en la ciudad. Agustín Casalins creó Verde al Cubo, una empresa que se dedica al desarrollo de la agricultura urbana. En 2016 fue convocado por Singularity University, el campus que armó la NASA para potenciar ideas innovadoras que contribuyan a resolver los grandes desafíos de la humanidad. La influencia de su padre, la conexión con Bariloche y el valor de los alimentos.

Agustín Casalins sostiene las imágenes nítidas en su recuerdo de veranos de bosques y lagos en Bariloche. En uno de los viajes de vuelta a casa, cuando tenía apenas 5 años, se encontró que su padre, un neurocirujano del Hospital Ferroviario, había armado un invernadero en el departamento del barrio de San Telmo. Había plantas de maíz, tomates y otros vegetales en el comedor, las habitaciones y hasta en el baño. “Ahí vi por primera vez lo que eran capaces de hacer la ciencia y la tecnología aplicadas a la ecología”, reflexionó.

Muchos años después, Agustín, ya ingeniero agrónomo, creó Verde al Cubo, una empresa que se enfocó en el desarrollo de la agricultura urbana con el propósito que la gente pueda producir sus propios alimentos y conectarse con ellos. Primero trabajaron en escuelas, y el crecimiento fue vertiginoso. Contribuyeron desde la empresa a generar proyectos productivos para inversores y la asistencia para que utilicen la tecnología adecuada en su desarrollo.

“Cuando te conectas con la naturaleza, entras en un tiempo orgánico”, considera y lo ejemplifica, “cuando estas en el bosque, en las montañas, el tiempo pasa a ser dominio de la naturaleza. Además, las líneas son fluidas”. Y comparó este concepto con lo que sucede en las ciudades, en donde son cuadrículas y estos provoca estrés en las personas. “Las plantas terminan haciendo un aporte muy terapéutico”, reflexionó.

Hace dos años, Singularity University, el campus que desarrolló la NASA para potenciar ideas innovadoras que ayuden a resolver los grandes desafíos de la humanidad, se interesó en el trabajo de Verde al Cubo y convocó a su mentor. Es que el desafío del alimento es uno de los mayores problemas y Agustín tenía el conocimiento sobre las ventajas de los cultivos hidropónicos respecto de la agricultura tradicional. Mayor eficiencia, automatización de gran parte de los procesos, aprovechamiento de la gravedad para el riego, prescindibilidad de combustibles, agroquímicos, pesticidas, herbicidas y, además, una producción de altísima calidad.

Agustín arroja algunos datos para comprender la complejidad de los desafíos mundiales. “La población crecía a razón de 100 millones de personas cada 100 años. Esto fue hasta 1800. Actualmente crecemos 1500 millones de habitantes cada 10 años”, lanzó y acompañó la información con una preocupante reflexión: “y seguimos teniendo un sistema de producción y distribución de riqueza de 1800. Estamos en problemas”. Esto, según Casalins, provoca un severo desequilibrio en el bienestar de la sociedad.

Es evidente que su corazón tiene una conexión sólida con Bariloche porque comparte una reflexión que debe haber aflorado en alguno de sus viajes sobre el potencial en el terreno productivo a través de los cultivos hidropónicos. “Con unas 15 hectáreas de hidroponía de alta producción, Bariloche podría producir todo el consumo de la ciudad. Dejaría de darle 250 millones de pesos en vegetales a Buenos Aires o Mendoza. Ese dinero podría quedar en la ciudad”, señaló.

El mundo está cambiando. “Hoy cualquiera puede cambiar el mundo. Antes tenías que ser Rockefeller, y antes que eso tenías que ser un rey para poder hacerlo. Pero hoy, gracias a la tecnología somos una gran comunidad global. Están dadas las condiciones y existen las herramientas para que podamos impactar en mil millones de personas”, aseguró el hombre que está pensando en alimentar al planeta.

¿Qué es la hidroponía?

En una entrevista publicada por el sitio de la empresa Verde al Cubo, Agustín Casalins explica que la hidroponía es una forma de cultivo mediante la cual las plantas se colocan en bandejas, sobre un sustrato inorgánico, y son provistas de los nutrientes a través del agua de riego. Esto permite obtener un producto altamente saludable, con todos los minerales necesarios para el adecuado funcionamiento de nuestro metabolismo.

Sostiene que este es un gran diferencial, “porque después de doscientos años de producir horticultura tradicional, los suelos están lavados, les hemos quitado todo. Y aunque les agreguen nitrógeno, fósforo y potasio, carecen de otros como selenio, molibdeno, manganeso, cobre, cobalto, todos minerales que en nuestra evolución hemos obtenido de los vegetales que crecían en suelos fértiles”.

“Nuestro cuerpo no es más que la expresión de esa alimentación durante milenios, y cuando dejamos de ingerir esos minerales, dejan de suceder las reacciones metabólicas que sucedían en él por haber comido esas plantas durante miles de años. El problema de la desmineralización en los suelos se traduce entonces en sistemas inmunológicos deficientes, con mayor incidencia de afecciones tales como resfríos, o estrés”.

“Por otro lado, es una técnica mucho más eficiente. Mientras que, en Corrientes, por ejemplo, se sacan entre 70.000 y 80.000 kilos de tomate por hectárea, fumigando por todos lados, con hidroponía sacas 900.000 kilos, entre 10 y 20 veces más, con mucha tecnología y una calidad de producto ecológico, todo el año”.

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