Beatriz Oñate: "Respetar al ser humano por su calidad de tal y no por el rótulo que la sociedad le ponga”
En Bariloche, el área de diversidad sexual de la Defensoría del Pueblo brinda contención y acompañamiento a personas pertenecientes al colectivo LGTBIQ+. También, el creciente trabajo de las organizaciones busca visibilizar los espacios de integración y acceso a los derechos. Si bien quienes trabajan en estas áreas sostienen que desde lo estatal y cultural aún es mucho el trabajo por hacer, sí vislumbran un horizonte positivo con respecto a la inclusión y sensibilización de la diversidad sexual en la ciudad.
Este jueves 28/6 se cumplen 49 años de las manifestaciones de Stonewall, iniciadas en la madrugada de un 28 de junio de 1969 en el bar conocido como Stonewall Inn, en Nueva York. Estos reclamos constituyen las primeras resistencias de los colectivos de identidades disidentes en los Estados Unidos frente a la represión policial por orientación sexual y son los sucesos por los que se conmemora, pero sobre todo, se celebra, el Día Internacional del Orgullo. Sin embargo, en Argentina el grupo Nuestro Mundo había iniciado ya dos años antes una organización para la liberación del colectivo de diversidad sexual.
En nuestra ciudad, Beatriz Oñate, defensora del Pueblo, explica que el objetivo de máxima del área de diversidad sexual de la Defensoría es que “no tengamos que pensar en la orientación sexual de una persona, o su percepción o como se quiere parar en la vida con respecto a su género, sino aceptarla y comprenderla en su integridad como ser humano, sin rótulos”. Es por esto que llevan adelante distintas capacitaciones y charlas de sensibilización en las escuelas y otros ámbitos: “Se busca sensibilizar a la población, no solo visibilizar las diferentes formas en las que cada uno puede percibir o identificar su género, sino también tomar consciencia de que tenemos que respetar al ser humano por su calidad de tal y no por el rótulo que la sociedad le ponga, es algo muy básico, pero a veces lo más básico es muy difícil y supone un gran cambio cultural”.
En esta línea, la defensora Oñate señaló la importancia de las herramientas legislativas para garantizar el acceso a los derechos, como lo son el pedido por el cupo laboral trans, que se está trabajando a nivel municipal y provincial, y que supone “una medida concreta dentro del marco legislativo para que las personas puedan acceder a un trabajo digno”.
El trabajo de las organizaciones
Constanza Pozzi también trabaja en la Defensoría del Pueblo y forma parte de las organizaciones que este año se nuclean en la Mesa de Organización de la Marcha del Orgullo (MOMO).
Desde su lugar como activista por los derechos del colectivo de diversidad, señala como un espacio vital el área de la Defensoría que trata estos temas, pero además el trabajo de las organizaciones que “nos aseguramos que las leyes se cumplan. Cuando las leyes de Identidad de Género o de Matrimonio Igualitario no se cumplen las compañeras y los compañeros tienen el espacio de diversidad sexual desde donde gestionamos y articulamos para que las obras sociales cubran el acceso a la salud de las personas trans, porque cuando no pasa esto se auto medican o se enferman y pasa lo que pasaba antes de la ley, que se inyectaban hormonas sin control médico”. En este sentido, destacó el trabajo del hospital donde “se está trabajando muy bien con las personas trans”.
Si bien existen muchos colectivos de minorías que aún hoy sufren discriminación en la sociedad, Constanza señala la particularidad que vuelve aún más dura la realidad de muchas personas de identidades disidentes que son excluidas: “El colectivo de la diversidad, a diferencia de otros colectivos, sufre discriminación en todos lados. Te discriminan en tu casa, muchas veces te echan, en el trabajo, en la escuela, en la calle. Por ejemplo, a las personas afro descendientes las discriminan, capaz, en el colegio o en la calle, pero llegan a su casa y tienen contención, no les dicen que está mal lo que hacen. Lo mismo pasa con otros grupos minoritarios. Para las personas del colectivo de la diversidad muchas veces es difícil salir del closet porque sabes que la mirada del otro hacia vos va a cambiar. Entonces estos espacios de encuentro son súper importantes para las personas que no se visibilizan hoy pero que necesitan poder hablar de lo que les pasa, y encontrar contención en una sociedad que a veces es un poco hostil”.
Asimismo, resaltó la importancia de los trabajos en los barrios y escuelas, ya que “muchas veces nos hemos encontrado con que la raíz de la discriminación es por prejuicios, pero muchas veces es por desinformación. Es decir, construimos una imagen de lo creemos que es lesbiana, una chica trans, estigmatizamos esas identidades y después las discriminamos, porque estamos construyendo en base a un montón de prejuicios sostenidos por los medios de comunicación, los chistes, las redes, por lo cultural. Atrás de la palabra lesbiana hay una chica que puede ser femenina o no, que le puede gustar jugar a la pelota o no, y que puede usar zapatillas o tacos. Lo importante es empezar a deconstruir estos estereotipos”.