2018-06-13

Comenzó una campaña para recolectar calzado y ropa de abrigo para familias que lo necesitan

Un grupo de vecinos se ha sentido tocado por las necesidades de algunas familias que la están pasando muy mal de los barrios El Vivero, Nahuel Hue y Nuestras Malvinas, por lo que han iniciado una campaña para recolectar calzado de invierno y abrigos.

Raquel Chiguay, una de las mujeres de corazón gigante que lleva adelante el Merendero Jireh del Vivero, es una de las caras visibles de esta campaña. “Con mi esposo venimos ayudando a unos nenes del Malvinas de manera silenciosa, pero llegó un momento en que la demanda superó los medios con los que contamos, entonces decidimos hacer esta campaña”.

Lo que más están necesitando es buen calzado de invierno y botas de goma, “todo el tiempo nos llegan noticias de otros nenes que la están pasando mal por eso pedimos a la comunidad que sume lo que pueda para entregarles una ayuda”.

Con respecto al Merendero Jireh comentó que “estamos un poco frenados pero seguimos acompañando a familias específicas, lo último que hicimos fue la entrega de mochilas y útiles escolares, habíamos decidido dedicarnos un poco más a nuestra familia pero la gente nos necesita entonces hay que seguir trabajando por ellos”, dijo.

A la iniciativa de Raquel se sumó un matrimonio de una iglesia que da alimento y contención a más de 20 pequeños del Nahuel Hue en el Newenche, y otras vecinas. No es simple salir a buscar las donaciones, clasificarlas y entregarlas, por eso aquellos que deseen colaborar, pueden comunicarse telefónicamente con ella al +54 9 294 478-7009. Lo ideal es que etiqueten cada bolsa o caja dando una idea de su contenido. Para niños de 4 a 14 años, talles aproximados del 24 al 38 y calzado para adultos.

Viajes Solidarios Bariloche realizó una entrega de donaciones en el barrio El Vivero para sumar a esta campaña, acercando así cosas que vecinos han aportado para una causa justa.

Un sueño en camino

Raquel hace un tiempo ha dado lugar a un nuevo sueño, en el cual cuenta con el acompañamiento de su familia, ayuda sin la cual, sería imposible. Es por ello que poco a poco han comenzado a construir detrás de su hogar, un salón para que funcione el merendero. Allí pondrá además el horno y los elementos que utiliza para elaborar los productos de panadería y respostería. Una vez finalizado funcionará como taller de oficio para los vecinos que deseen aprender y generar así sus propios ingresos.

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