2018-05-17

Juan Salaverry se defiende y señala que está peleando contra una “banda”

Hace diez días, Néstor Gabriel Viola estuvo en nuestra redacción y lanzó duras acusaciones contra Juan Salaverry en medio de un conflicto por un campo ubicado a las puertas de Bariloche. Ahora, el militar retirado es quien brindó su testimonio.

“Vino con el fotógrafo… bien, conmigo no van a tener problemas en sacar las fotos que quiera, yo no tengo porqué ocultar mi cara, en cambio Viola (por Néstor Gabriel) sí tiene que hacerlo, porque forma parte de una banda”. Así comenzó Juan Salaverry su entrevista con El Cordillerano.

Cuando se le hizo notar que Viola aseguró que no quería fotos porque temía por su seguridad e incluso su socia, Valeria Fuentes González, no había concurrido a la cita por el mismo motivo, fue contundente. “Mire a mi alrededor, no hay nadie, estamos solos en este lugar. Soy una persona de 72 años, no represento un peligro para nadie. En cambio, ellos sí. Busque en Google sus antecedentes… Valeria es una ‘pantalla’ que utiliza uno de los personajes de esa banda. ¿Usted sabe quién es ‘Tito’ Fridman? ¿Sabe que estuvo vinculado a resonantes casos de robo? ¿Escuchó hablar de la ‘Banda del soplete’? Bueno, ese señor es el verdadero ‘monje negro’. Usa a su mujer para ocultarse. Si a la pobre señora la hicieron dormir en una carpa dentro de una tapera el día que fuimos a recuperar el campo que esa banda ocupó. Es más, en otros momentos me dispararon con fusiles y hasta dinamita, la que usaban para llevarse la piedra del campo”.

Esta última afirmación nos hizo entrar en el tema principal de este conflicto de intereses que ha llegado a la justicia, pero que a raíz de las declaraciones de Néstor Gabriel Viola a El Cordillerano, se mediatizó, ya que fue Salaverry quien pidió su derecho a réplica.

“Él dice que en el 2014 yo aparecí con un grupo de 30 hombres uniformados y ocupé el campo y es una gran mentira. Eran siete vecinos que contraté, la ropa azul era de trabajo y las ‘armas’, máquinas para cumplir con las diferentes tareas que teníamos previsto realizar. Además, dijo que yo había ido a la tarde y que ingresé a la fuerza. Es todo mentira. Fui a la mañana y no las 16 horas como asegura, el alambre estaba tirado, no había ninguna construcción, ni personas, ni nada. Incluso dijo que entré y eso también es falso. Yo hace muchos años que tengo una empresa de vigilancia y sé muy bien qué se puede hacer y qué no. Por eso me quedé del lado de afuera del perímetro”.

- ¿Cuándo tomó esa determinación, qué papeles lo avalaban a usted?

- Mi empresa está en Buenos Aires y allí me contactó un amigo, Eduardo Taiana, y me dijo que necesitaban de mis servicios, porque James Everette Wright, un héroe militar retirado del ejército de Estados Unidos, estaba padeciendo la ocupación de su campo en Bariloche. Que había revocado un poder a favor de Pablo Cavalieri y que había designado apoderada a Mercedes Lasmatres, pero que se encontró con esta gente metida adentro.

Ante la consulta de por qué se revocó el poder a Pablo Cavalieri, indicó: “Esta persona comienza a fallar en la tarea que tenía que realizar. Sus problemas de adicciones hacen que no solo no mantenga comunicación alguna con Wright, sino que faltaba a sus obligaciones y en ese momento es que armaron entre todos el engaño”.

- Néstor Viola dice que fue “muy raro” que Cavalieri, que era compañero de causa de él y su socia, dos horas antes decidiese declararse culpable…

- ¿Qué tiene de raro? Sabía que lo iban a condenar por fraguar los documentos de cesión de explotación de campo siendo que ya no era apoderado, porque la protocolarización la llevaron a cabo con fecha retrospectiva, ni siquiera es la firma de la escribana. Por eso prefiere llegar a un juicio abreviado y allí aduce sus problemas de adicción. Pero no sabe cómo lo dejaron. Le pegaron flor de paliza. Esta gente conforma una banda y son peligrosos.

Más adelante, Salaverry indicó que “ellos dicen que tenían un complejo turístico y también es falso. Entraban al lugar y cortaban árboles para vender la madera, sacaban piedra y hasta llegaron a realizar una competencia de motocross sin autorización, porque la Municipalidad no se la dio, pero aprovechando que no había presupuesto para tener a los inspectores trabajando el domingo, la armaron. Yo los vigilaba desde mi auto y les sacaba fotos cuando se me acercaron dos personas, uno de ellos Fridman, y me pusieron dos cuchillos en la garganta. Como soy militar retirado saqué mi arma y desde mi ubicación les apunté. Me tajearon todo el vehículo y se fueron.

Cuando yo fui a hacer la denuncia por amenazas, al ratito llegaron ellos e hicieron una contradenuncia. Así ocurrió desde 2014 hasta la fecha, por eso aparezco yo como que amenazo. A pesar que en principio hay un fallo en mi contra, yo confío en la justicia. Allí es donde se va a terminar toda esta polémica. Y en cuanto a lo que dijo respecto a que me fugué, que no encontraban mi domicilio para notificarme, no lo entiendo. Yo di la dirección de mi empresa, no me animé a dar la de mi casa porque tengo familia. Ahora resulta que me prohibieron salir del país a mí y esta gente hace lo que quiere. Incluso yo le dije a la jueza que le daba la dirección que estaba en mi DNI, ya que no quiero que se sepa dónde vivo”.

Durante la charla, Salaverry dio muchos más detalles, datos, mostró documentos y aseguró que cuenta con todo el aval del dueño de la propiedad, quien fue estafado. La justicia sigue su curso y habrá que ver cómo termina esta historia, que ha sumado episodios de violencia denunciados por ambas partes.

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