2018-04-18

LOS RESTOS OSEOS HALLADOS NO SERIAN HUMANOS, PERO...

Testigos indican que Juan Higuera Catalán podría estar enterrado en la Casa del Horror

Más de seis años después de la desaparición de Juan Higuera Catalán continúan profundizando la investigación para intentar determinar qué ocurrió con él.

Semanas atrás se levantaron restos óseos enterrados en una vivienda del barrio Eva Perón, aunque el 80 por ciento del material analizado arrojó un resultado no esperado. Sin embargo, los investigadores no pierden las esperanzas y no descartan nuevas intervenciones.

Hace poco más de un mes sorprendió un allanamiento dirigido por miembros del Ministerio Público Fiscal de Bariloche en una vivienda de la calle Michay al 600. Las autoridades excavaron en el terreno de una morada deshabitada y encontraron restos óseos. La pesquisa ordenada por la fiscal Betiana Cendón, fue dispuesta en el marco de la causa por la desaparición de Juan Higuera Catalán.

Durante semanas, antropólogos forenses sometieron a estudios los huesos secuestrados y pudieron determinar que el ochenta por ciento del material peritado se corresponde con huesos de animales. Concretamente perros. Pese a lo desalentador del resultado aún resta determinar la correspondencia del resto de material analizado.

Mientras tanto la fiscalía continúa analizando versiones de testigos que se han ido sumando en los últimos tiempos y según trascendió, no se descartan nuevas intervenciones en el mismo lugar del barrio Eva Perón, o en otros.

El domicilio en cuestión está deshabitado. En esa vivienda convivían Teresa Aguilar Leuquen y Aníbal Chávez Aguilar –su hijo- y otros integrantes del grupo familiar. Ambos se encuentran detenidos y cumpliendo una pena privativa de libertad por el homicidio doblemente agravado de Miguel Garnica, ocurrido a fines de enero de 2015 y que cometieron junto a otras personas.

Lo siniestro del caso es que a Garnica lo habían buscado varias veces en allanamientos a ese domicilio de Michay 645 y recién el tercero arrojó resultados positivos cuando resolvieron excavar en la antigua ubicación de una letrina y encontraron un severo y obstinado trabajo para ocultar el cuerpo. Luego de golpearlo con saña lo ejecutaron para arrojarlo envuelto en bolsas de nylon y atado con precintos al pozo. Más tarde cubrieron el cadáver con cemento fresco, ramas y maderas, basura, chapas y tierra. La escena del crimen había sido minuciosamente aseada a las pocas horas de cometido, por otros integrantes del grupo familiar, según relataron los testigos del hecho durante el juicio.

Por ello, la fiscalía analiza profundamente las versiones aportadas por testigos de la causa Higuera Catalán, para determinar si corresponde la realización de nuevas pesquisas en el lugar y mantienen el optimismo para poder avanzar en el esclarecimiento del caso.

Según aseguran las fuentes consultadas, Higuera Catalán podría haber mantenido una relación sentimental con un integrante del grupo familiar que allí habitaba y ese es el nexo que obliga a la fiscalía a desmenuzar cada dato que aportan los testigos.

Mucho tiempo atrás, por el caso hubo dos detenidos y procesados tras una resolución del entonces juez de Instrucción Ricardo Calcagno que no superó una instancia de apelación y fue anulada. Mirta Cotaro y Roberto Ángel fueron acusados como autores intelectual y material respectivamente, de un supuesto crimen por encargo. En concreto, la mujer le había pagado seis mil pesos al hombre para que hiciera desaparecer a Juan Higuera Catalán. La acusación duró poco porque tras el procesamiento de Calcagno, la defensa alegó que no se había reunido prueba objetiva en la causa sino apenas unos indicios contra sus asistidos y otros jueces que revisaron la resolución le dieron la razón, con el consentimiento de la fiscalía. Cotaro había sido socia de Higuera Catalán y al momento de la desaparición era su empleadora. Ángel tenía vínculo con los dos.

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