2018-04-12

Los hábitos gastronómicos ante las bajas temperaturas

Año a año, los cambios de estación se acompañan de modificaciones en la alimentación; sobre todo en la preparación, temperaturas y cantidades de las comidas diarias.

Cuando el termómetro ronda los 0 grados es necesario consumir otra variedad de comidas con la idea de elevar el consumo de calorías.

Si el objetivo es seguir una dieta equilibrada, o disminuir las calorías en el caso que se busque bajar de peso, deben tenerse en cuenta algunos aspectos prácticos (y también científicos). Ante el cambio del clima además de un buen abrigo y calefacción en los hogares, es necesario un “plato fuerte”.

Por otra parte, se debe tener en cuenta que no se puede asumir que el organismo gaste significativamente más calorías en invierno que en verano para mantener la temperatura corporal. Las calorías que el organismo humano utiliza para mantener la temperatura corporal se determinan dentro del cálculo del metabolismo basal, que es el consumo de energía de una persona despierta en reposo y a 20ºC, según explica la licenciada en Nutrición y especialista en Nutrición Deportiva, Karen Cámera.

En invierno y verano el organismo trabaja activamente para regular la temperatura corporal, siempre consumiendo energía. Guisos, hidratos de carbono, sopa bien caliente y otros productos gastronómico ayudan al momento de enfrentar un clima riguroso.

Es necesario conocer que la energía se mide en calorías y para mantener las funciones vitales en dichas condiciones, ya que cada persona tiene un requerimiento energético diario diferente de acuerdo a las actividades o condiciones en las que se encuentre (por ejemplo qué actividad física realiza, cómo digiere lo que come, si tiene fiebre o si sufre de algún desequilibrio hormonal).

El confort y la exposición breve a muy bajas temperaturas hacen que sea mínimo el consumo calórico extra; y en un clima caluroso, los mecanismos de absorción/transporte de agua y de sudoración, también son activos en cuanto a gasto de energía, y esenciales a la hora de regular la temperatura corporal -puntualizó Cámera. De este modo, en invierno y verano el organismo trabaja activamente para regular la temperatura corporal, siempre consumiendo energía".

¿Y por qué el mito de que en invierno se come más que en verano? "Sucede en general porque se asocia erróneamente lo calórico con caliente y lo bajo en calorías con lo fresco. También está relacionado a aspectos sensoriales: se desea una comida reconfortante, así como buscamos eso en la temperatura ambiente que nos rodea. Muchos pacientes relatan que en invierno comer frutas o ensaladas y ello les produce frío y que 'necesitan' comidas calientes como pastas, guisos, purés, arroz y demás preparaciones cocidas, que se sirven calientes y son hipercalóricas", consideró la especialista.

Esa suposición o "excusa" que permite comer más kilocalorías en invierno puede llevar a un sobrepeso no deseado, que al cambiar la estación sorprende con el deseo repentino de volver a bajarlo y encarar dietas muy restrictivas, como almorzar ensalada, merendar yogur y cenar fruta, que no son sostenibles ni saludables. Y todo se vuelve un círculo vicioso del cual es difícil salirse.

"Si luego de un día frío deseamos una cena caliente, podemos elegir una sopa natural de verduras y legumbres o carne magra (roja o blanca) con ensalada tibia de verduras cocidas o fideos, también arroz integral combinados con vegetales, todo platos de moderada a baja densidad calórica. Cazuelas, guisos y purés se pueden consumir si elegimos bien los ingredientes y formas de preparación", recomendó Cámera.

La especialista aconsejó que para evitar las fluctuaciones estacionales de peso, "no se debería permitir cambios tan marcados en la ingesta de calorías, y siempre asesorarse con un profesional idóneo sobre cuál es el requerimiento energético individual, y los alimentos y formas de preparación más adecuados para las distintas estaciones, según los gustos de cada uno".

UNA RECETA: Guiso de lenteja a la Cala

Ingredientes: Roast beef 500 grs, aceite de oliva, panceta ahumada 250 grs, un chorizo colorado, tres cebollas, una zanahoria, medio morrón rojo, medio morrón verde, sal, pimienta, laurel, ají molido, pimentón, vino blanco 100 cc, caldo de verdura 500 cc, tomate triturado 500 cc, un kilo de lentejas.

Procedimiento: Dorar la carne en cubitos en oliva y sumar la panceta en bastones y el chorizo en rodajas. Retirar el fondo de cocción y reservar. Agregar la cebolla, zanahoria y morrones picados. Transparentar y salpimentar e incorporar las hojas de laurel. Volver a incorporar las carnes y condimentar. Desglasar con vino blanco y cubrir con caldo y tomate cuando evapora el alcohol. Terminar con las lentejas previamente hervidas en agua por 30 minutos, cocer durante 30 minutos más. (Cocineros Argentinos).

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