El cuidado del bolsillo al momento de mantener un automóvil
En muchas ciudades de la Patagonia poseer un auto o dos es casi indispensable. En invierno el rigor del clima se hace sentir y las familias necesitan moverse en base a un automóvil. Los costos de mantenimiento son cada vez más elevados y por ello los bolsillos no aguantan en una ciudad como Bariloche.
Distintos estudios aseguran que el costo de mantenimiento creció alrededor de un 40 a un 45% en el último año. Sin duda el incremento impactó con fuerza en los sectores medios y si bien en la Patagonia el combustible es más barato, a la hora de hacer cuentas el dinero escasea para soportar un buen mantenimiento del vehículo.
Sin embargo, las empresas automotrices -de venta- cada vez ofrecen más facilidades al momento de comprar un 0km. o un usado. Tratan de colocar sus productos en el mercado interno, aunque la inflación reinante no ayuda y los incrementos en los costos familiares convirtieron casi en una misión imposible la tarea de mantener un auto.
Los gastos para sostener un vehículo, de acuerdo a cifras dadas a conocer desde distintos organismos defensores de los consumidores, crecieron en un alto porcentaje. Se estima que casi 20 puntos por encima del índice inflacionario oficial. Tampoco ayuda la pérdida de los salarios medios que bajaron en cuanto al adquisitivo de alrededor de diez puntos porcentuales y por lo tanto los gastos cotidianos que requiere un automóvil se volvieron un suplicio para los argentinos, incluso retrocedió el consumo de combustibles.
Distintos especialistas sostienen que la quita de subsidios, la liberalización de los mercados y el “sinceramiento” tarifario resultaron claves a la hora de entender un fenómeno que aquejó principalmente a los sectores medios, que ven como el cuidado de un coche se lleva una parte cada vez más importante de sus ingresos.
Los aumentos alcanzan también a los repuestos y otras piezas que se necesitan para arreglar un vehículo cuando se rompe alguna de sus partes. En tanto, los seguros contra terceros, que son los más populares y los de menor valor, se acrecentaron en un 65%, entre 2015 y 2016.
Similares características de costos suceden en las Revisiones Técnicas Obligatorias y un dato llamativo surge a la hora de analizar los costos vinculados al auto que se da en relación a que los incrementos impactaron con mayor fuerza en la clase media, donde el mantenimiento de un coche se elevó en un 40%, con respecto al año anterior.
El actual esquema económico generó que los vehículos de consumo popular registraran un mayor incremento que las unidades más onerosas, siendo un punto clave en este hecho el tema de los beneficios otorgados por el gobierno nacional a los autos de alta gama, como rebajas impositivas y ventajas en los costos aduaneros, que hicieron que estas unidades tuvieran durante el año pasado un aumento en sus ventas, yendo a contramano de lo que ocurrió con la producción nacional.
Basta mencionar que los dueños de unidades que tienen ya una mayor antigüedad y por lo tanto un poder de reventa mucho menor fueron los que se llevaron la peor parte de estas subas, generando un fuerte impacto en sus bolsillos: los que menos tienen necesitaron casi el 25% de sus ingresos para sostener el costo de un automóvil, mientras que para los más ricos esta tarea apenas representó un 6% de sus salarios.
Por todas estas cuestiones, mantener un auto para los sectores medios se ha convertido prácticamente en un “lujo”, sobre todo para aquellos que lo utilizan diariamente para realizar sus labores, dejando en evidencia cómo la crisis económica golpea con mayor dureza a los ciudadanos humildes, quienes cada vez tienen menos chances de desenvolverse ante los vaivenes de la economía nacional.