Nayla Rondina y Demian Lasry hicieron podio en España
Dos barilochenses por adopción obtuvieron podios en la competencia master de ski disputada en España, en el centro de Baqueira Beret. Nayla Rondina obtuvo el tercer puesto en la categoría máster de 30 a 39 años, mientras que Demian Lasry obtuvo el segundo lugar en la divisional master de 30 a 39 años. El Gigante contó en la pista con corredores de Francia, España, Chile, Argentina y algunos catalanes.
La historia de vida de esta pareja es digna de contar. Demian nació en Esquel ya con los esquíes puestos, pero Nayla es nacida en Mataderos, provincia de Buenos Aires. Lasry, con 38 años es integrante del Argentina Demo Team, de la Asociación Argentina de Instructores de Ski y Snowboard y trabaja desde hace varios años como instructor del deporte blanco. Ha estado presente en varios interski junto al plantel nacional. Nayla comenzó sus primeros pasos en el ski a los 8 años, cada vez que su familia pasaba sus vacaciones en nuestra ciudad, allí entendió que su lugar en el mundo sería Bariloche y que su modo de vida iba a ser este deporte. Hoy Nayla, con 33 años, es instructora de snowboard nivel 3 e instructora de ski nivel 2. “Cuando terminé el secundario lo primero que hice fue escaparme de la gran ciudad y comenzar a cumplir mi sueño que era esquiar, no tuve la suerte de Demian, pero con trabajo, dedicación, entrenamiento y perseverancia se puede”.
Ambos se conocieron en Andorra, realizando una doble temporada. Fue cuando decidieron caminar juntos. Hoy tienen dos hijos Dorian de 8 años y Arwen de 3.
Ellos trabajan de diciembre a marzo en el viejo continente y el resto del año en Bariloche. “Es duro porque muchas veces uno está cansado de trabajar todo el día, pero nos motiva a ambos tener al menos una hora libre para poder absorberla y entrenar duro para seguir avanzando, nos gusta mucho enseñar en todos los niveles y también nos agrada entrenar. Sabemos que los resultados serían mucho mayores si sólo pudiéramos hacer esto último, pero no podemos darnos el lujo de no trabajar, es todo a pulmón y amor lo que hacemos, pero, más allá de ello, siempre buscamos superarnos y coincidimos en que trabajamos en algo que nos permite estar donde más queremos, la montaña”.
Aunque ambos tuvieron padres que no sabían esquiar, Rondina recuerda que “a mi papá Omar no le gustaba la playa, así que siempre íbamos a Bariloche y cuándo yo le decía que quería esquiar me decía “olvídate, esos que bajan así son los que nacieron acá” menos mal que no le hice caso y siempre fui media rebelde”.
Un día normal de los Lasry es levantarse a las 7:30, desayunar y dejar a sus hijos en el colegio hasta las 17. Mientras, ellos a las 9 horas ya están con las botas puestas para trabajar y si queda alguna hora para poder subir a entrenar. “Es una de las profesiones más genuinas de todas, es eso que sentís y sabés que amas y no que no tiene explicación”.
Por último indicaron que “llevamos en esto 20 años trabajando en Bariloche y Andorra, y nuestro sueño sería poder terminar nuestra carrera en Aspen”.
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