“La Máquina de Dios” tras la teoría del Big Bang
Dentro de su explicación dijo que “somos espacios vacíos a la altura de las partículas”. Fab Lab Brc ofició de anfitriona.
Mario Benedetti, quien actualmente difunde la evolución del universo desde el Big Bang y fue uno de los colaboradores en la llamada “Máquina de Dios”, en la Organización Europea para la Investigación Nuclear con sede en Ginebra (Suiza).
El nombrado es investigador del CONICET y está radicado en Mar del Plata. En su charla sostuvo -palabras más, palabras menos- que el acelerador de partículas “cambia los límites normales de lo que uno piensa, de lo que uno puede hacer”. Básicamente se trató sobre el trabajo que desarrollan técnicos y científicos en la investigación de la evolución del universo desde el Big Bang y todo lo que compone al universo que conocemos.
Dentro de su relato Mario Benedetti hizo un resumen de la “Máquina de Dios” al relatar que “se trata de algo parecido a ciencia ficción y se podría pensar en entender el pasado para predecir el futuro”.
En el acelerador laboran y experimentan expertos científicos de todas las ramas y de distintas partes del mundo. Trabajan hace décadas sin descanso para entender qué fue lo que pasó hace 13.800 millones de años, que hoy tiene al hombre caminando y respirando sobre la Tierra.
La charla duró un poco más de una hora y media y allí Benedetti, con un lenguaje sencillo explicó conceptos referidos a neutrones, protones, fusión, hidrógenos y temperaturas que llegan a fríos extremos -271 grados bajo cero-, con la finalidad de “circular” por el acelerador de partículas.
Este doctor en ingeniería trabaja hace ya 40 años en la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN, por sus siglas en francés), encargado de las fuentes de alimentación de esta máquina que, entre otras cifras, trabaja con 100 mil computadoras de última generación, funciona a -271° y acelera protones hasta el 99,99999…% de la velocidad de la luz.
El objetivo de este Gran Colisionador de Hadrones es entender qué sucedió en los micro-instantes posteriores al Bing Bang, la explosión que dio origen al universo.
El túnel fue hecho en 2008, aunque la idea se remonta a 1954 en el seno de los países europeos. Tiene 27 kilómetros de largo, se emplaza 100 metros bajo tierra de la ciudad de Ginebra, cerca de Francia. En 2012 se produjo el, hasta ahora, mayor descubrimiento para la física en la lucha por entender el origen de la materia. Se confirmó en un 99% la existencia de una partícula llamada Bosón de Higgs, planteada en la teoría por el físico británico Peter Higgs.
El bosón es una pieza clave que permite, de manera parcial, armar el rompecabezas denominado universo. Gracias a 60 kilómetros de túneles se logró llevar los protones prácticamente a la velocidad de la luz para que, al colisionar, se fragmentaran en partículas nunca antes vistas.
Mario Benedetti explicó también que existen “detectores grandes como catedrales que funcionan como cámaras fotográficas que capturan 40 millones de imágenes por segundo en una calidad de 75 millones de megapixeles. Millones de datos, a través de similares cantidades de cables viajan hasta 100 mil computadoras esparcidas a lo largo y ancho del planeta”.