Reeditan “Crónica histórica del lago Nahuel Huapi”
Después de siete años de revistar como “agotado”, se reimprimió “Crónica histórica del lago Nahuel Huapi”, libro fundamental a la hora de aproximarse al conocimiento del pasado de Bariloche y su región. El trascendente aporte corrió por cuenta de Juan Martín Biedma, quien publicó por primera vez su trabajo en 1987. El catedrático dejó de existir en 2008, después de contribuir de manera sustantiva a la historia de la zona, no sólo con el volumen que nos ocupa sino también con “Toponimia Parque Nacional Nahuel Huapi”. La reimpresión que traemos a colación es obra de Editorial Caleuche.
La narración de Biedma arranca con el “Descubrimiento y Conquista del lago Nahuel Huapi”, terminología que el investigador utilizaba y que hoy sería objeto de revisiones. Las primeras páginas de su libro incursionan en “las corrientes descubridoras” que trajeron los primeros españoles y luego, en el “descubrimiento” que el español Juan Fernández hiciera del lago a cuyas orillas se levanta Bariloche.
Su reconstrucción continúa con las andanzas de los misioneros cristianos que anduvieron por aquí desde la isla de Chiloé como base de operaciones, hasta arribar a los viajes de fray Francisco Menéndez, el último antes de la llegada más frecuentes que exploradores con pretensiones científicas, es decir, Francisco Fonck y Fernando Hess, Guillermo Cox y más tarde, Francisco Moreno.
Como no podía ser de otra manera, uno de los capítulos se consagra a “La conquista militar”, con énfasis en las expediciones que tuvieron como objetivo el lago Nahuel Huapi. También reparó Biedma en la obra que pudieron edificar los salesianos en aquellos tiempos en los que el lenguaje predominante era el de las armas. Refiere la “Crónica histórica…” a la búsqueda del Paso de Vuriloche y otros acontecimientos cautivantes de fines del siglo XIX.
A renglón seguido, el libro repasa “La cuestión de límites”, es decir, las idas y venidas que entre 1881 y 1903 tuvieron como protagonistas a los gobiernos de Chile y la Argentina, ya que ambos países se disputaban los espacios territoriales sobre los cuales habían avanzado con la Pacificación de la Araucanía y la Campaña al Desierto, respectivamente. Desde ya, son las páginas en las que se refleja la actuación de Moreno como perito, entre otros personajes de la época.
Nombres familiares
En el capítulo VI, Biedma prestó atención a los comienzos de la historia de Bariloche propiamente dicha, con menciones a los “primeros pobladores”, en particular, nombres que nos serán muy familiares: Carlos Wiederhold o José Luis Pefaure, por dar dos ejemplos. En aquellos tiempos, inclusive antes de la “fundación” de San Carlos de Bariloche, surgieron los primeros hoteles, a los cuales el autor consignó con detalle. El segmento se extiende hasta el 5 de mayo de 1934, fecha en la que arribó el ferrocarril a esta ciudad.
Las últimas páginas de “Crónica histórica del lago Nahuel Huapi se consagran a los “Tiempos recientes”, aunque hay que recordar que el libro se publicó por primera vez hace poco menos de 30 años. En sus párrafos, desfilan Exequiel Bustillo y sus obras, la consolidación de Parques Nacionales, la profundización de la navegación y el establecimiento del transporte público de pasajeros, entre otros avances urbanísticos. Inclusive, a la CEB, el Instituto Balseiro y la Fundación Bariloche alcanzó a abarcar Biedma en su relevamiento, de casi 300 páginas.
El trabajo se completa con una significativa cronología, a la que suponemos de considerable utilidad para los ámbitos escolares o académicos. Incluye además un valorable índice onomástico que permitirá ubicar rápidamente al personaje sobre el cual el lector procure informaciones. Más allá de los análisis críticos que se puedan hacer, un libro de síntesis que todo barilochense enamorado de su ciudad deberían tener en su biblioteca.
Leer mil para escribir una
En el prólogo a la primera edición, Armando Braun Menéndez, calificó a “Crónica histórica del lago Nahuel Huapi” como “significativo aporte al conocimiento histórico geográfico del país”. Juan Martín Biedma egresó de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, donde más tarde llegó a ocupar la rectoría. Buena parte de su obra escrita se consagró a la acción educativa o a reflexionar sobre pedagogía.
No obstante, a raíz de su interés por la historia escribió “Los Rodríguez Peña y la emancipación argentina”, además de “Toponimia del Parque Nacional Nahuel Huapi”. Por el último obtuvo el Premio Etnología, Arqueología e Historia del Ministerio de Educación a la Producción Regional (1968-1970). Con la “Crónica…” “no enseña en sendos capítulos del periplo histórico las repetidas etapas del destino americano aplicados a aquella región privilegiada, a esa tierra de ensueño”.
Según el prologuista de 1987, “bien dicen que para escribir una página el investigador debe haber leído unas mil. Pues bien: nuestro autor ha leído diez veces tantas, tal es el cúmulo y la calidad de las obras que ha debido consultar, leer, estudiar y juzgar para comentar su cabal conocimiento de la materia tratada por él. Esta obra que comentamos no sólo es un libro de historia y geografía regional para uso de los estudiosos; es un compendio entretenido y atrayente para los argentinos y extranjeros curiosos de conocer los esfuerzos, la constancia y el heroísmo que han costado el descubrimiento, la conquista y colonización, y una preciosa guía para quien desee transitar por una de las regiones más hermosas de nuestro país y el planeta: el Nahuel Huapi, comprendidos el lago y sus tierras aledañas. Biedma han prestado a la historia y geografía nacional el más señalado servicio”.
Por su parte, el propio autor escribió en el prólogo a la cuarta edición (2003): “vinculado desde la niñez, de la mano de mis padres a este maravilloso lugar, con mis amigos luego en la juventud, realizando campamentos, ascensiones y travesías y posteriormente, conversando con viejos pobladores y vecinos y leyendo cuanto libro o publicación pudiera aportar algún dato (…) vengo, con el tiempo a confirmar mi objetivo inicial. Más que una mera guía de visitantes curiosos, deseo rendir homenaje, rescatar del anonimato y proponer como ejemplo para la generaciones venideras, la conducta y el esfuerzo de tantas personas que desfilan en el libro”. Noble propósito.