2014-03-01

Mañana se realiza la X Peregrinación Náutica

Mañana se realizará la décima edición de la Peregrinación Náutica de Nuestra Señora de los Poyas y Puelches. La advocación mariana nació en la zona en 1670, pero la imagen se perdió durante 300 años, hasta que retornó a la ciudad en 2003. Este año, habrá una suelta de globos con mensajes.
Mañana, a las 9.45, la imagen de Nuestra Señora de los Poyas y Puelches, también llamada Nuestra Señora del Nahuel Huapi, saldrá de la Catedral escoltada por Prefectura Naval, hasta el Club Náutico. Desde allí, navegará acompañada por una guardia de honor hasta el Puerto San Carlos, en el Centro Cívico, al que llegará a las 10.15. Se invita a la comunidad a participar en la recepción.

La imagen será recibida con música y una lluvia de pétalos de rosa, que los organizadores repartirán entre los presentes. Al desembarcar, se soltarán globos inflados con helio, con mensajes en su interior y números de teléfono, para que quienes los encuentren, en cualquier lugar de la región, puedan comunicarse y recibir un presente.
Luego, se leerá una reseña sobre la advocación mariana, se cantará el himno y tras un momento musical, comenzará la procesión, con el rezo del Santo Rosario, hasta la Catedral, donde a las 11 hs. se celebrará la Santa Misa.
Desde la organización aclararon que, debido a que el lago está muy bajo, en esta edición no habrá catamaranes para embarcar a quienes se acerquen y hacer la tradicional peregrinación en un recorrido cruzando el Lago hasta el punto original donde se estableció la primera Misión Jesuítica por esta zona, sobre la isla Huemul de la mano Evangelizadora de María, allá por 1670.
Finalizado el acto en el Puerto, los organizadores informaron que se recogerán los pétalos que se utilicen, para dejar limpio el lugar.
Nuestra Señora de
Poyas y Puelches
En el año 1666 Testigo de los abusos de los gobernadores españoles sobre los pueblos nativos, el Padre Nicolás Mascardi gestiona la liberación de un grupo de indígenas Poyas, prisioneros en Chile.
En 1670, Mascardi cruza la Cordillera de los Andes con un grupo de Poyas liberados y funda la Misión Jesuítica a orillas del “Gran Lago”. Pidiendo la abolición de la esclavitud por parte de España, logra acercarse a indígenas Poyas y Puelches, convirtiéndolos al Cristianismo. En la década de 1670 el lago Nahuel Huapi era sede de una misión jesuítica, dirigida por el Padre Nicolás Mascardi. En ese entonces, el sacerdote recibió una imagen de la Virgen de Loreto desde la capital del virreinato del Perú, a cargo de los territorios al sur del continente. Allí, la imagen fue rebautizada como Nuestra Señora de los Poyas, ya que en aquel momento estos indígenas habitaban la zona. Luego, el Padre Felipe Laguna le agregó el nombre de Señora de los Puelches, como símbolo de unión entre los dos pueblos originarios al norte y sur del Nahuel Huapi.
El Padre Mascardi muere el 15 de Febrero de 1674 y lo suceden varios sacerdotes: De la Laguna, Guillelmo, Elguea y todos mueren a manos de los indígenas quienes los asesinan y envenenan. En 1718 la imagen fue recuperada entre las ruinas de la Misión destruida y llevada a Chile por el Padre Jaspers. Al desaparecer la misión en el lago, por la oposición aborigen, la imagen se perdió, hasta que la investigación histórica dio con ella. Los historiadores Renato Cárdenas Alvarez y Yayo de Mendieta determinaron recientemente que la virgen extraviada está en la iglesia de Achao, en Chiloé. Allí, se la venera como Virgen de Loreto y su templo es Patrimonio de la Humanidad.
El retorno a Bariloche
Una vez establecido que Nuestra Señora de los Poyas y Puelches estaba en Achao, desde el obispado de Bariloche se encargó una copia fiel de la imagen. La tarea fue llevada a cabo por un escultor chileno, Milton Muñoz, quien la reprodujo en un milenario mocho de alerce.
El 4 de junio de 2003, una caravana de achaínos despidió a la comitiva que fue a buscar la réplica. Dos colectivos, uno chileno y otro argentino, acompañaron la imagen hasta Bariloche, donde la esperaban gran cantidad de vehículos y una banda de música.
La escultura fue subida a una autobomba y realizó el arribo a la ciudad como en un “Papamovil”. Una lluvia de pétalos de rosa coronó su ingreso a la Catedral. Desde entonces, está colocada junto al altar mayor. Fue el regreso a su casa, de quien además, es Patrona de la ciudad de San Carlos de Bariloche.

Los orígenes

Con el retorno de la imagen, surgió la idea de hacer una peregrinación por el lago. Así fue que se unió Bariloche con el punto en que se desarrolló la misión del Nahuel Huapi, en lo que actualmente es el campo de la familia Ortiz Basualdo, en las orillas del la Península Huemul, sobre el lugar conocido como Puerto Venado. En aquella ocasión memorable, se contó con catamaranes y se embarcaron 900 personas, muchas de las cuales nunca habían navegado, o no conocían de cerca nuestro principal espejo de agua. Allí, sin desembarcar, se hace una invocación religiosa y arrojo de ofrendas florales a las aguas, una pequeña, pero muy sentida y emotiva ceremonia, donde los peregrinos entregan su corazón a María, en peticiones y agradecimientos por las gracias recibidas y se remonta en el recuerdo de nuestras propias raíces y de nuestros mártires, muchas veces olvidados, que dieron su vida por la fe y su amor a María.

Al rescate de la memoria

Es una nueva edición de la Peregrinación que rescata la memoria de aquel encuentro entre los pueblos originarios de nuestra tierra y el Evangelio. Encuentro que dio origen a la presencia de María, madre de Jesús, en la raíz profunda de nuestra existencia actual que enriquece nuestra identidad como Iglesia y unión entre hermanos.
Desde la Misión Nahuel Huapi (1670- 1717), lago adentro, junto María, nuestra Madre, y nuestros mártires, celebremos juntos, la historia de un Evangelio liberador anunciado en idioma poya y puelche.

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