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02/11/2026

Restauran estatuas que nacieron para durar unos pocos meses y llevan años en pie

Los chemamull, las figuras de madera que remiten a la cultura mapuche, ya forman parte del paisaje barilochense.
Trabajando sobre los tótems, para ponerlos en valor. Fotos Facundo Pardo.
Trabajando sobre los tótems, para ponerlos en valor. Fotos Facundo Pardo.

En diciembre de 2012, una serie de obras artísticas irrumpieron en la vía pública de Bariloche, fuera de los lugares tradicionales de exposición. Un programa de la Secretaría de Cultura de la Nación, denominado “InSitu. Arte en el Espacio Público”, impulsó diez intervenciones a gran escala realizadas por artistas contemporáneos argentinos y extranjeros. La intención era que esas grandes obras se integraran con el ambiente que las rodeaba, pero sólo durante aquel verano, ya que la idea era que fueran temporales, es decir, tenían fecha de caducidad. Sin embargo, gran parte de la labor del chileno Bernardo Oyarzún aún permanece en pie. Simplemente, por aquellos días veintitantos años atrás, se consideró que sus chemamull quedaban bien acompañando el paisaje barilochense, mayormente en los márgenes del lago Nahuel Huapi, aunque también están los que aún se ubican en el mirador de la Universidad Nacional del Comahue, en el barrio Jardín Botánico. En la actualidad, esas figuras de madera, que remiten a la cultura mapuche, están siendo restauradas. El encargado de realizar la tarea, que se financia a través del Consulado de Chile, es el presidente de la Asociación Artistas Plásticos Bariloche (AAPB), Daniel De Gaetano. De esa manera, por estos días, cuando el clima lo permite, resulta común verlo junto a sus ayudantes —Macarena Juárez y Pablo Sepúlveda—, trabajando sobre las efigies.

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“Habían decidido mantener estas obras para embellecer el lugar y ahora estamos haciendo una puesta en valor”, explica el propio Daniel, en la plaza Italia, en diagonal al monumento a Rómulo y Remo, pico en mano, sacando maleza de la base de una de las parejas de tótems, mientras revolotea un polvillo que se esparce como una nube, debido a la labor de pulido efectuada por Macarena y Pablo. “Estamos haciendo una limpieza general, poniéndolos en condiciones, para que tengan una mayor durabilidad”, dice el presidente de la AAPB.

Pablo, durante la labor de pulido. 

Cabe recordar que los chemamull significan “gente de madera” en mapudungun, la lengua mapuche, y se disponen en pareja, como una especie de Eva y Adán indígenas, mirando siempre hacia el este.

De Gaetano manifiesta que la obra estatuaria que se observa en la actualidad no es la totalidad que instaló el artista chileno en su momento, ya que algunas figuras debieron ser retiradas. En tal sentido, menciona la pareja que se ubicaba en el Centro Cívico, que, al ser rociada habitualmente por el sistema de riego, mostraba signos evidentes de deterioro, convirtiéndose en un peligro por su posible caída.

El objetivo, ahora, con aquellos que superaron su fecha de vencimiento inicial, es mejorarlos, pintándolos, con la idea de volver a hacerlo en forma anual, es decir, no limitar la tarea a este momento, sino continuarla en el tiempo, tratando de alargar la vida de los chemamull, aquellos que, increíblemente, habían sido pensado para “vivir” sólo dos o tres meses…

Bajo el polvillo que deja la labor de pulido, Macarena.

Debe resaltarse que la labor se lleva adelante por la intervención del Consulado de Chile en Bariloche, a través de su titular, Javier Matta Manzano, en una iniciativa con financiamiento de la División de las Culturas, las Artes, el Patrimonio y Diplomacia Pública (Dirac) de aquel país, tras ser seleccionada en una convocatoria de un programa de adjudicación de recursos.

Según se indicó, más allá de la reparación estructural que promueve el Consulado chileno, el Municipio de Bariloche realizará el reacondicionamiento de las áreas verdes que rodean las estatuas.

A la izquierda de la imagen, Daniel De Gaetano; a su lado, Pablo y Macarena.

Mientras lleva adelante su tarea, Daniel De Gaetano reflexiona acerca de la calidad del arte que se desarrolla en Bariloche. En tal sentido, comenta que sería bueno contar con un gran centro cultural generado por el Estado (en cualquier de sus niveles), para institucionalizar el tema, pensando en muestras de relevancia, en un espacio acondicionado para recibir obras que lleguen desde otros lugares y siendo a la vez un sitio donde reflejar el nivel artístico local. “Acá hay pintores espectaculares”, resalta el presidente de la AAPB, al mismo tiempo que sueña con “una bienal de pintura de otoño en la ciudad”. Al respecto, remarca que sería una actividad que brindaría beneficios en todos los aspectos, incluso el económico: “Una gran parte del producto bruto interno de España se relaciona con el turismo cultural”, ejemplifica.

Pese a no contar aún con ese centro cultural con el que sueña, De Gaetano subraya el papel que juega Casa Bachmann, que se presenta como cobijo para los creadores que habitan la localidad: “Pasó a ser un bastión del arte en Bariloche”, afirma, mientras continúa sacando pastizales de la base de los chemamull, para que no se introduzcan en la madera y la deterioren.

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