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26/10/2026

Un barilochense que vive en Brasil cuenta cómo vivió el batacazo de Lula

Desde Florianópolis, donde reside y trabaja hace dos años, Sergio Suez compartió impresiones sobre el inesperado desenlace electoral en el país vecino, de relaciones tan estrechas con Bariloche.
Sergio "Turquito" Suez cambió el Nahuel Huapi por las playas brasileñas.
Sergio "Turquito" Suez cambió el Nahuel Huapi por las playas brasileñas.

Para quien andaba por el centro en horarios de trajín laboral, imposible no detenerse un rato en “Pipón”, el último restorán que Sergio Suez gestionó en Bariloche antes de tantear suerte en otros horizontes. Por seguir sus anhelos, hace dos años que el “Turquito” ve el acontecer del mundo desde Canasvieiras, un afamado balneario de Florianópolis. Allí vivió el acontecimiento electoral que conmovió al país vecino y a buena parte de Latinoamérica. Desde esos horizontes compartió vivencias con El Cordillerano.

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“Me vine a Brasil hace dos años”, encuadró el barilochense. “Era un viejo anhelo que tenía, no conocía, pero sabía que era mi lugar en el mundo”. El deseo se materializó como consecuencia de la situación política en la Argentina. “Me empujó Milei, cuando ganaron los libertarios y empezaron a gobernar, empecé a ver una película que ya había visto en los 90, aunque mucho más agresiva y enferma”, resaltó. “No tenía ganas de vivir de nuevo lo que había pasado dos décadas atrás”.

Si bien su apellido está vinculado a la tradición de los videoclubes en esta ciudad, Sergio también incursionó en otras actividades. “Recordemos que en 2001 me había ido a España, después del Corralito y eso, porque había quedado arruinado. Yo tenía una productora de espectáculos en Bariloche, había llevado a Spinetta, a Los Piojos, a Vitale-Baglietto y mucho teatro, pero un día quedé sin nada”. Para que la frustración no se renovara, “vendí mi restorán y me vine para acá”, señaló.

Antes aún había incursionado en el periodismo, tanto radial como televisivo. Un hombre con inquietudes. “No estoy ajeno a lo que pasa en la Argentina porque todos los días consumo noticias desde las 7 de la mañana, cuando arranca mi día, pero también sigo lo que pasa en Brasil”, señaló. “El paralelo que hago es que acá están los mismos cabezas de termo (sic) que dicen: queremos un cambio, porque esto ya está y queremos ver algo nuevo… Pero bueno, si lo viejo funciona, no sé (risas). De hecho, acá la guita rinde de otra manera y los servicios públicos están”.

Después de trascender los resultados, Sergio registró los festejos.

Suez brindó una serie de ejemplos: “por ejemplo, de celular pago 40 reales por mes, que serían 12 mil pesos. Antes de venirme, en la Argentina pagaba 75 lucas. En el super hay de todo y también me tocó ser paciente de la salud pública: me asombró el estado de los hospitales y de la sala donde tuve que ir a tratarme. Me llamó mucho la atención, porque hay un Estado muy presente: en la mesa de entradas hay un modular con preservativos gratis, la prueba del HIV gratis, preservativos femeninos gratis y una serie de cosas que provee el Estado. Y nadie saca por sacar. La atención fue muy buena y como nota de color, gracias a eso dejé de fumar, hace un año y medio”.

Polarización ídem

A pesar de ese funcionamiento del sector público, “acá la historia está polarizada como en la Argentina, entre Bolsonaro y Lula. Yo vivo en una ciudad turística, en un estado bolsonarista: Santa Catarina. La presencia policial es muy fuerte”, ilustró. “Cuando mis amigos y mi gente me preguntan que tal Brasil y los brasileños, digo que, a mí, el pueblo brasileño me abrió los brazos desde que llegué. Hay mala gente, como en todos lados, pero, de hecho, fui estafado por un amigo que es argentino. Igual, sobrevivo mejor que si estuviera en la Argentina”.

Hay paralelismos, pero también diferencias. “Por decirlo de una manera cómica, la única preocupación que tiene el brasileño es que la cerveza no esté caliente. Por ahí, no le dan la misma bola que nosotros a la política. Yo estoy en una ciudad pequeña, un balneario que encima, está en baja temporada, pero no sentí euforia por el tema del balotaje. Esa es mi mirada”, admitió.

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Sin embargo, el “Turquito” tiene razones personales para el alborozo. “A Lula lo sigo mucho. Lo conocí en la época de FM Mascaró (1987-1998) porque estaba nuestro querido compañero Mariano Egaña, que hacía una columna de Internacionales, y ahí fue la primera vez que escuché habar de Lula da Silva. Inclusive en esa época sonaban Os Paralamas Do Sucesso, con una letra que decía: Luís Inácio faló / Luís Inácio avisó / que había 300 picaretas / en el Congreso… Ahí me interesé por él”.

Será el cuarto mandato de Lula en el país vecino.

Después, “leí su biografía y siempre lo seguí. Lo considero un tipo con una sensibilidad tremenda y un compromiso con los más necesitadas y los trabajadores. Entonces, está bueno que haya una continuidad, a pesar de lo que quieran endilgarle. Sabemos que es un tipo que sufrió represión, además del accidente en el que perdió un dedo cuando era muy joven y trabajaba de una forma informal. Después sufrió cárcel y se supo que no debería haberla sufrido”, evocó.

Al momento de redactar estas líneas para El Cordillerano, los mercados financieros ya daban muestras de su desagrado ante el panorama que se abre en Brasil, pero “ayer (por el domingo) había una alegría en la gente que era contagiosa. Debo admitir que hasta la tarde estuve preocupado, porque estaba polarizada la elección. Pero el batacazo del final fue alucinante. Estas son mis vivencias en Brasil”, se despidió Sergio. En el lugar justo, en el momento indicado.

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