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27/08/2026

Quiénes son Lucila, Matías y Julieta, los tres hijos del Negro Rada que siguen su legado

Así son los tres hijos del Negro Rada que siguieron sus pasos en el mundo artístico

La música fue durante décadas el gran punto de encuentro de la familia de Rubén Rada. Aunque cada uno eligió una identidad y un recorrido diferente, Lucila, Matías y Julieta crecieron rodeados de ensayos, grabaciones y presentaciones. Los tres terminaron convirtiendo aquella influencia cotidiana en una profesión y llegaron a compartir distintos proyectos con su padre.

Los hijos del Negro nacieron durante los doce años en los que el artista vivió en Buenos Aires y desarrolló buena parte de su actividad profesional en Argentina. Posteriormente, Rubén Rada regresó a Montevideo, pero la vida familiar continuó repartida entre diferentes ciudades y países. Ese movimiento constante también marcó la formación de los hermanos, quienes pasaron temporadas en Argentina, Uruguay y México.

Lucila Rada, la mayor, nació en Buenos Aires en 1981 como fruto de la relación del músico con María Fernanda Vivanco Ferreira, excantante y empresaria argentina. Su acercamiento al ambiente artístico comenzó muy temprano: cuando tenía apenas ocho años grabó voces para un disco de Flavia Palmiero. Con el tiempo se consolidó como cantante, compositora, actriz y conductora. En 2010 presentó su primer álbum solista, Después de las mañanas, donde combinó elementos del funk y el pop rock. También integró el trío La Trenza y, tras instalarse definitivamente en Uruguay en 2014, amplió su carrera televisiva.

Matías nació en Argentina en 1985 y vivió parte de su infancia en México antes de radicarse en territorio uruguayo. Su instrumento fue la guitarra y el propio Rubén Rada lo alentó a transformar ese interés en una actividad profesional. Así comenzó a acompañarlo en shows y grabaciones, aunque luego construyó un camino independiente como compositor y productor. Trabajó con Martín Buscaglia y formó parte de la banda de Illya Kuryaki and The Valderramas. Su estilo reúne funk, jazz, soul, rock y candombe, géneros que también dialogan con la obra de su padre.

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La menor, Julieta Rada, nació en Buenos Aires en 1990 y es hija del cantante y Patricia Jodara Leizerovich. Sus primeros años transcurrieron en México y más tarde se mudó a Montevideo. Durante su adolescencia comenzó a subir al escenario junto con su papá y sus hermanos, una experiencia que funcionó como preparación para su carrera solista. En 2012 lanzó Afrozen, su álbum debut, y en 2015 profundizó su propuesta con Corazón diamante.

Ese segundo trabajo le permitió alcanzar una nominación al Grammy Latino en la categoría Mejor Nueva Artista y obtener un Premio Gardel. Julieta también colaboró con figuras como Fito Páez, Hugo Fattoruso, Joss Stone, Ciro y Los Persas y Dante Spinetta. Su música, atravesada por el candombe, el funk, el pop, el rock y el soul, llegó además a escenarios de España y Estados Unidos.

La muerte de Rubén Rada a los 83 años dejó un enorme vacío, pero también volvió a poner en primer plano la continuidad familiar de su obra. Lucila encontró su lugar entre la música, la actuación y la conducción; Matías se afirmó desde la guitarra y la producción; y Julieta alcanzó reconocimiento internacional como solista. Sin imitar a su padre, los tres conservaron las raíces que recibieron de él y las transformaron en lenguajes propios. Allí permanece una parte fundamental del legado del Negro Rada: en sus canciones, pero también en los caminos artísticos que abrieron sus hijos.

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