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11/08/2026

A 37 años de su muerte, la historia de Otto Meiling sigue escrita en las montañas de Bariloche

El pionero del esquí y el andinismo llegó a Bariloche en 1930 y dedicó casi seis décadas a recorrer la cordillera, abrir caminos, construir refugios y formar a generaciones de montañistas.
Uno de los pioneros de la ciudad. Fotos tagelblatt.com.ar
Uno de los pioneros de la ciudad. Fotos tagelblatt.com.ar

Este martes se cumplen 37 años de la muerte de Otto Meiling, una de las figuras fundamentales en la historia del montañismo y el esquí de San Carlos de Bariloche. Alemán de origen, llegó a la ciudad en 1930, cuando todavía era una pequeña localidad cordillerana, y terminó convirtiendo a las montañas de la región en el centro de su vida.

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Meiling había nacido el 1 de junio de 1902 en Wassertrüdingen, Baviera. En 1924 llegó a la Argentina y, después de algunos años en Buenos Aires, las imágenes de la Patagonia despertaron su interés por conocer la cordillera. El 9 de enero de 1930 arribó a Bariloche y rápidamente comenzó a recorrer los alrededores.

Ese mismo año, junto con Hans Hildebrandt, creó Hildebrandt & Meiling, considerada la primera agencia de turismo de la ciudad. También trabajó para Casa Capraro y participó de recorridos que contribuyeron al conocimiento y la difusión de la zona del Nahuel Huapi.

Un pionero del esquí en Bariloche

Su vínculo con el esquí comenzó durante su primer invierno en la ciudad. Después de observar al médico Juan Javier Neumeyer desplazarse sobre la nieve, consiguió unos antiguos esquíes de madera y comenzó a practicar.

En una época en la que el esquí todavía era prácticamente una rareza en Bariloche, Meiling se dedicó a perfeccionar las técnicas y a fabricar sus propios equipos. Incluso viajó a Alemania para capacitarse y regresó con nuevos conocimientos que luego aplicó en la Patagonia.

El 13 de agosto de 1931 fue uno de los fundadores del Club Andino Bariloche, junto con Neumeyer, Emilio Frey y Reynaldo Knapp. La institución se convirtió en uno de los pilares para el desarrollo de las actividades de montaña en la región.

En el cerro Otto construyó su casa, un taller para fabricar esquíes y el refugio Bergfreude, posteriormente conocido como Berghof. Allí también funcionó la Escuela de Ski Tronador, donde formó a distintas generaciones de esquiadores y montañistas.

El Tronador y las grandes ascensiones

El cerro Tronador ocupó un lugar especial en la trayectoria de Meiling. Después de varios intentos, el 3 de enero de 1939 logró alcanzar su cumbre.

A lo largo de su vida también protagonizó primeras ascensiones y numerosas expediciones por distintos sectores de la cordillera, entre ellos las torres del López, el Capilla, los Cuernos del Diablo, el Navidad y el Tres Reyes.

Su actividad no se limitó a las cumbres. En agosto de 1956 cruzó la cordillera en canoa siguiendo el río Manso junto con los hermanos Vallmitjana, uno de sus hijos y Hans Lauer.

Incluso durante su vejez continuó vinculado a la montaña. En 1981, a los 78 años, volvió a subir al Pico Internacional del Tronador con motivo del cincuentenario del Club Andino Bariloche.

Ascenso al cerro Tronador con Otto Meiling como guía, en 1940. (Foto: Colección Reichart / Archivo Visual Patagónico)

Una vida ligada al cerro Otto

Meiling murió el 11 de agosto de 1989, a los 87 años. Pero mucho antes había decidido dónde quería que terminara su historia: en el mismo cerro Otto donde había construido su casa y pasado buena parte de su vida.

Eligió ser enterrado en un claro del bosque, a pocos metros del Berghof, rodeado por los árboles y las montañas que marcaron su existencia.

Además, había dispuesto que su vivienda se transformara en un museo. En 1982 donó cinco hectáreas y sus refugios al Club Andino Bariloche. Allí quedaron parte de sus herramientas, fotografías, su máquina de escribir y distintos objetos que permiten reconstruir la vida de uno de los grandes pioneros de la montaña en la Patagonia.

Otto Meiling en el cerro López, en 1939. (Foto: Colección Albicker / Archivo Visual Patagónico)

Una figura que todavía genera historias

A más de tres décadas de su muerte, la figura de Meiling continúa siendo recuperada por historiadores, montañistas y quienes conocieron de cerca su legado.

Toncek Arko, autor de “Otto Meiling. Patriarca del esquí y andinismo argentino”, fue uno de sus alumnos y llegó a compartir salidas de montaña con él. En una de las últimas ediciones de su libro incorporó nuevas fotografías, documentos y datos sobre las expediciones y la vida personal del pionero.

Arko también destacó una característica que, según su mirada, permite entender buena parte de la filosofía de Meiling: su respeto por la naturaleza y una manera de practicar el montañismo procurando no alterar el entorno.

Para el historiador, Meiling también representaba una forma de vida alejada de las grandes concentraciones urbanas y de la masificación. Una filosofía que resulta especialmente significativa en una ciudad que, décadas después de su llegada, se transformó en uno de los principales destinos turísticos de la Argentina.

Por eso, a 37 años de su muerte, Otto Meiling continúa formando parte del paisaje y de la memoria de Bariloche. Su nombre permanece asociado a los cerros, los refugios, el esquí y una historia de exploración que ayudó a construir la identidad montañesa de la ciudad.

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