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ECONOMÍA

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26/06/2026

Aumentó la desigualdad en el primer trimestre: los ricos ganan 15 veces más que los pobres

Tanto el Coeficiente de Gini como la brecha de ingresos mostraron un deterioro.

En recientes mediciones, Argentina ha experimentado un preocupante incremento en la desigualdad económica durante el primer trimestre de 2026. Lo afirma el último informe divulgado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), que esboza un panorama desalentador respecto al reparto de ingresos en el país. Este informe ha revelado que el Coeficiente de Gini, un indicador globalmente aceptado para medir la desigualdad de ingresos, ha subido de 0,435 a 0,442 en un año.

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Este comportamiento del Coeficiente de Gini refleja un aumento en la brecha económica entre los sectores más jóvenes y los más pobres de la sociedad. Traducido en cifras, el decil 10 de la población, que concentra a individuos con mayores ingresos, percibió ingresos 15 veces superiores a los devengados por quienes forman parte del decil 1, correspondiente a los individuos con menor capacidad económica.

Cabe destacar que esta desproporción no solo se mantuvo durante este primer trimestre de 2026 en comparación a igual período del año anterior, sino que incluso había experimentado una menor disparidad en el tercer trimestre del año anterior, donde la brecha se encontraba en un factor de 13.

El índice Gini, que oscila entre 0 y 1 y retrata un panorama más desigual conforme se acerca a la unidad, ha provocado preocupación entre los economistas, ya que una desigualdad acentuada puede tener un impacto negativo no solo en términos de cohesión social, sino también sobre el desarrollo económico sostenido del país. Las disparidades señaladas no solo ilustran una tendencia hacia una concentración de los ingresos en el sector más acomodado de la sociedad, sino que dejan entrever la necesidad imperiosa de implementar políticas públicas que buscan reducir dicha brecha.

En este contexto, organismos internacionales y el propio gobierno argentino se encuentran ante el reto de trazar estrategias y reformas que consiguen amortiguar esta tendencia creciente, no solo para mejorar el acceso a oportunidades de desarrollo para todos los ciudadanos, sino para fomentar un ambiente social más equitativo y dinámico.

Por lo tanto, es esencial que las políticas estén orientadas a fortalecer la educación, promover la creación de empleos formales con salarios dignos, y garantizar un acceso igualitario a recursos y oportunidades. El monitoreo constante de los indicadores sociales será crucial para que estos números varíen de manera positiva a lo largo de los trimestres que siguen, y así incentivar una economía más inclusiva que advierta proyección a largo plazo.