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08/06/2026

Se desempeñó como investigador superior en la CNEA y ahora afirma: “Se está desangrando nuestra institución”

La opinión de un profesor emérito del Instituto Balseiro.
"Estamos atravesando momentos difíciles como no he visto antes en mis más de cincuenta años como investigador en esta institución”. Foto: Facundo Pardo.
"Estamos atravesando momentos difíciles como no he visto antes en mis más de cincuenta años como investigador en esta institución”. Foto: Facundo Pardo.

Recientemente, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) cumplió setenta y seis años, en un momento donde el descontento de los trabajadores del sector, ante las decisiones gubernamentales de la actual gestión, son notorios. Prueba de ello resultó la vigilia que en el Centro Cívico de Bariloche realizaron la noche de la jornada previa al cumpleaños de la entidad.

“Reclamamos salarios dignos, presupuesto adecuado, estabilidad laboral y políticas públicas que garanticen el desarrollo de la ciencia y la tecnología nacional”, dijeron, además de resaltar la necesidad del pase a planta permanente de los trabajadores contratados, para así, según indicaron, “poner fin a la precarización laboral y brindar condiciones que permitan desarrollar una carrera profesional con previsibilidad y derechos”.

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“La falta de decisiones estratégicas y de inversión está profundizando el deterioro de organismos fundamentales como la CNEA, una institución clave para la soberanía científica, tecnológica y energética de la Argentina”, manifestaron quienes se reunieron durante el anochecer del sábado 30 de mayo en el Centro Cívico, remarcando: “Levantamos nuestra voz para que la ciencia, la tecnología y quienes las hacen posibles vuelvan a ser una prioridad para el Estado argentino”.

La noche de vigilia en el Centro Cívico. Imagen gentileza.

En concordancia con esa posición, el profesor emérito del Instituto Balseiro, que fue investigador superior de la CNEA, Rolando Granada, reconocido a nivel mundial por su labor en el campo de la física de neutrones, realizó un posteo en sus redes sociales, donde fue contundente a la hora de mostrar sus sentimientos ante el presente de la ciencia en la Argentina: “Lo que debe ser una celebración cargada de orgullo por estos setenta y seis años de nuestra querida institución se ensombrece por el panorama actual que la afecta y desanima al sector nuclear argentino, a punto tal de amenazar severamente su desarrollo futuro”, expuso.

En ese marco, el físico reivindicó la importancia que ha tenido la entidad para la Argentina: “Desde sus comienzos, la CNEA desarrolló una labor sostenida y exitosa en el uso pacífico de la energía nuclear. Ha sido el principal impulsor del desarrollo, construcción y operación de instalaciones nucleares del país, incluyendo reactores de potencia y experimentales, la planta de agua pesada y todo el ciclo del combustible nuclear. Asimismo, ha tenido un rol clave en el desarrollo y aplicación de radioisótopos y radiaciones ionizantes en la salud, la biología, el agro y la industria”.

Granada, preocupado por la situación. Foto: Facundo Pardo.

“El fruto de esos años de trabajo y de inversiones ha sido el posicionamiento protagónico alcanzado por nuestro país en el concierto mundial en el área nuclear”, consideró, para luego contraponer: “Pero ahora estamos atravesando momentos difíciles como no he visto antes en mis más de cincuenta años como investigador en esta institución”. 

“Apareció un nuevo plan nuclear presentado desde la cima del poder político que resultó sorprendente e insólito para la gran mayoría de los trabajadores del sector nuclear”, planteó, y desarrolló: “Ese pseudoplan implicó la paralización del Proyecto Carem (un reactor prototipo de diseño íntegramente argentino), hasta ese momento uno de los proyectos prioritarios de CNEA, sin explicación institucional sobre las razones técnicas que indicaran una imposibilidad de soluciones para los problemas pendientes de ingeniería típicos del desarrollo de un prototipo. Y recientemente las autoridades establecieron un procedimiento de ‘acceso preliminar para solicitudes vinculadas a la eventual presentación de iniciativas privadas’, el cual allana el camino para la enajenación de nuestras capacidades y desarrollos tecnológicos propios”. 

“La razón se rebela ante las intenciones inocultables de quienes con sus decisiones y su gestión llenaron de incertidumbre esta actualidad, con salarios indignos y propuestas vacías de objetivos desafiantes para la ingeniería nuclear de CNEA”, afirmó. 

Rolando, en el corazón del Centro Atómico. Foto: Facundo Pardo.

“Se está desangrando nuestra institución, estamos perdiendo nuestro capital más preciado, los recursos humanos altamente capacitados que tanto costó formar al país”, continuó Granada, para así expresar: “Estamos frente a una encrucijada histórica para el sector nuclear argentino, donde podemos encontrar un retorno a la sensatez o perder todo; podemos participar en un mercado nuclear en expansión o iniciar un proyecto descabellado como el Proyecto Huemul”.

“Nuestra responsabilidad hoy es pensar un verdadero plan nuclear que proyecte al futuro los beneficios del uso pacífico de los fenómenos nucleares en la generación de nucleoelectricidad, la producción y el uso de materiales radiactivos para la medicina, el agro y la industria, la gestión segura de los residuos radiactivos, y de investigación y desarrollo en las ciencias base de la tecnología nuclear”, aseveró, aclarando: “La incorporación de inversiones extranjeras que acompañen tal plan será bienvenida, en la medida que se resguarden apropiadamente en los respectivos acuerdos la propiedad intelectual y la capacidad de gerenciamiento de los proyectos involucrados”. 

“Pero para concretar esta visión es imprescindible que un modelo de país diferente exista, donde la educación, la salud, la ciencia y la tecnología sean políticas de Estado, con la premisa de crecimiento soberano, en armonía con el ambiente y sus ciudadanos”, dijo Granada, quien jornadas después, el 7 de junio, Día del Físico, realizó un nuevo posteo, donde, precisamente, opinó: "La educación, la ciencia y la tecnología están siendo abandonadas por las políticas nacionales".

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