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ESTILO

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29/05/2026

Así es el comedor de Juliana Awada: minimalismo, pura luz y un detalle inesperado

La ex primera dama mostró un rincón íntimo de su casa y dejó al descubierto el estilo ultra cuidado con el que decora sus ambientes.

Acostumbrada a marcar tendencia con sus looks sobrios y elegantes, esta vez Juliana Awada llamó la atención por algo completamente distinto. Sin buscarlo demasiado, la empresaria terminó convirtiendo un simple posteo en redes sociales en tema de conversación gracias a un detalle muy particular de su casa.

Todo ocurrió cuando compartió una imagen de uno de los espacios más utilizados de su hogar: el comedor. Lejos de las mansiones recargadas o de los ambientes excesivamente producidos, la escena mostró un lugar sereno, luminoso y con una estética donde cada objeto parece elegido con precisión, aunque sin perder naturalidad.

La impronta del espacio combina materiales nobles, tonos neutros y muebles simples, en una línea decorativa que se volvió casi una marca registrada de Awada. Madera natural, fibras vegetales, superficies claras y detalles negros aparecen distribuidos de manera equilibrada para generar una sensación cálida y relajada.

Uno de los puntos que más llamó la atención fue la mesa principal del comedor. Allí, la empresaria apostó por una vajilla oscura de líneas minimalistas y por individuales tejidos en color gris topo que contrastan con la superficie blanca y aportan un aire sofisticado sin caer en el exceso.

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Sin embargo, el detalle más comentado del ambiente no estuvo sobre la mesa sino detrás. La pared principal del comedor fue intervenida con una pintura negra tipo pizarrón que funciona como mural cotidiano, donde se pueden escribir frases, anotaciones, listas y mensajes hechos a mano.

Ese recurso rompe completamente con la idea de perfección fría y le da al ambiente un costado mucho más vivido y familiar. El espacio deja de sentirse únicamente decorativo para transformarse en un lugar real, usado y pensado para compartir momentos cotidianos.

Además, la pared se complementa con estantes flotantes blancos que aprovechan la verticalidad y funcionan como una pequeña biblioteca abierta. Allí conviven libros de cocina, objetos decorativos y piezas simples que aportan textura sin sobrecargar visualmente el lugar.

El resultado final refleja con claridad el universo estético que Juliana viene construyendo hace años: ambientes silenciosos, armónicos y despojados, donde el lujo no aparece desde lo ostentoso sino desde la calma, la coherencia visual y la sensación de bienestar que transmite cada rincón.

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