Publicidad
 

SABIDURÍA POPULAR Y CONOCIMIENTO CIENTÍFICO

|
19/05/2026

¿La floración tardía de arrayanes anuncia grandes nevadas invernales?

En zonas aledañas al Nahuel Huapi árboles tan entrañables lucen espléndidamente floridos a pesar del calendario. ¿Es normal el fenómeno? ¿Adelanta algo respecto del próximo invierno?
Arrayán florido en las orillas de Bahía López.
Arrayán florido en las orillas de Bahía López.

Voces conocedoras afirman que después de una floración tardía de los arrayanes sigue un invierno de nevadas considerables. Al menos, algunas de pobladores que llevan mucho tiempo en el noroeste de la Patagonia. Pues bien, el otoño en curso presenta esas características: en zonas como Bahía López, árboles tan queridos en Bariloche explotan de flores. ¿Será que viene mucha nieve? ¿Qué dice la ciencia al respecto?

Lee también: Dina Huapi, Península San Pedro y el lago Gutiérrez tuvieron antaño otros nombres

Hace 40 años que el biólogo Javier Puntieri se consagra al estudio de árboles y plantas de la región. El Cordillerano quiso ver si la sabiduría popular coincide con el conocimiento científico y de paso, no vino mal un panorama más general. “El arrayán es de la familia de los eucaliptos, una familia que en Sudamérica tiene muchas especies, pero la mayoría son tropicales o subtropicales”.

Los que son nuestros vecinos pertenecen “a un grupo de zonas templadas y, de hecho, es el que está más distribuido en el sur de Sudamérica. En Chile, va más o menos de Valparaíso, es decir, desde los 33 grados sur, hasta la zona de Aysén, 46 grados sur. En la Argentina, está entre Neuquén y Chubut, entre los 39 y los 44 grados”, delimitó el especialista. “Siempre vive en zonas húmedas relativamente bajas a lo largo de los Andes”, señaló.

Como podría advertir cualquier caminante atento, “acá en la Argentina el arrayán está bastante circunscripto a bordes de lagos y de ríos, no es una especie que pueda tolerar la sequía”, indicó Javier. “Lo encontramos en los bosques más húmedos y en general, cerca de lagos, ríos o arroyos. Los ejemplares que hay en Península Quetrihué y en el bosque de Llao Llao son de los más grandes que hay en la Argentina. Se estiman edades entre 200 y 300 años”, compartió el estudioso.

Arrayán varias veces centenario en la Península de Quetrihué. Gentileza: Javier Puntieri.

No obstante, esos cálculos se basan “en mediciones de troncos de árboles grandes, que podrían tener un sesgo enorme porque es una especie que acoda”, enseñó. “Eso quiere decir que muchas veces, las ramas de los árboles grandes tocan el suelo y enraízan. De ahí pueden derivar plantas o árboles nuevos, entonces, en realidad se trata de ramas de un árbol más viejo”, razonó. De manera que “si uno solo cuenta la edad de los nuevos ejemplares, no está considerando la de los árboles viejos, o sea, del que produjo esa rama. Es probable que tengan bastante más que 200 o 300 años”, concluyó.

Dentro de las posibilidades

En cuanto a la sorprendente presencia de flores, “está citado que pueden tener floraciones más o menos hasta mayo. Entre diciembre y mayo es su período, tiene que ver con que el arrayán tiene un período de crecimiento que no está muy bien definido: para de crecer cuando las temperaturas empiezan a ser bajas, pero mantiene la capacidad de retomar el crecimiento si las condiciones mejoran, cosa que normalmente no pasa, pero podría pasar si el clima comienza a modificarse”, avisó el doctor Puntieri.

En consecuencia, “la doble floración que está teniendo y que se ve muy seguido, debe tener que ver con que las temperaturas no son suficientemente bajas como para que paren de crecer. Podría ser que se corte con heladas más fuertes, que inclusive podrían terminar con la muerte de los brotes más nuevos, es decir, los más frescos. Esa es la situación actualmente”, definió el investigador.

Más allá de su presencia espontánea, “su uso como árbol ornamental está muy difundido”, concedió el científico. “Es complicado, porque necesita un ambiente de media sombra y mucha humedad. Entonces, a veces se hace difícil encontrar sitios adecuados en las ciudades. En Bariloche hay muchos plantados, pero son pocos los que están bien desarrollados”, advirtió. “La mayoría crece como arbustos chiquitos, se llenan de flores enseguida y no crecen mucho en altura. Es una planta que puede alcanzar una gran altura y el gran desarrollo del tronco -lo más vistoso que tiene- se da mejor si está en un lugar a media sombra”, recomendó Javier.

Notables ejemplares en el Bosque Municipal Llao Llao. Gentileza: Javier Puntieri.

Desde esa perspectiva, es decir la ornamental, “se le puede hacer mucha poda. Incluso veo árboles que están podados como cercos vivos, pero hace falta mantener constancia y personalmente, no me gusta, porque el árbol no puede expresar todo su potencial de crecimiento y belleza”, cuestionó nuestro interlocutor. Así las cosas, “termina siendo una pelota verde que, para mi gusto, no dice nada”.

Crisis climática mediante, el panorama de mediano o largo plazo para el arrayán no es halagüeño, porque “está en un grupo de plantas asociado a la humedad. Entonces, cualquier restricción lo complica. Al mantener hojas todo el año necesita humedad. Esas hojas verdes funcionan permanentemente en invierno o verano, entonces, cualquier período del año que sea demasiado seco lo puedo complicar”, insistió Javier.

A la luz de la tendencia de los últimos años, “es posible que las poblaciones se vayan achicando con el tiempo porque está faltando humedad, los lagos bajan y los ríos tiene cada vez menos cauce”, recordó. “Es una especie que va a ir disminuyendo en la extensión de sus poblaciones. Mirándolas, uno nota que no hay ejemplares jóvenes. Ese es uno de los mayores problemas”, destacó el especialista.

Arquitectura de árboles

El doctor Puntieri es biólogo por la Universidad Nacional del Comahue y se doctoró en Ciencias Vegetales (Botánica) en el exterior. “Hace muchos años trabajo en la arquitectura de árboles, de ahí mi gusto por su forma. Publiqué hace unos años un artículo sobre el arrayán en la revista del CRUB (Centro Regional Universitario Bariloche) Difundiendo saberes. En los últimos años también participé de una serie de libros de divulgación y guías de campo con muchas fotos sobre árboles de los bosques patagónicos con Marcela Ferreyra”, amplió.

“Hace más de 40 años que trabajo en esto de las plantas, así que también escribí muchos artículos científicos, algunos en la Argentina y otros afuera”, completó. “Respecto de un posible vínculo entre la floración tardía con algún ciclo de humedad como El Niño o La Niña, no conozco que exista. No tengo datos, no hay evidencia sólida que aclare ese tema, pero quizás alguien lo estudió y soy yo quien no tiene los datos”, relativizó Javier, pero difícilmente alguien sepa más del tema por estos rumbos. Veremos qué sucede a partir del 21 de junio.

¿Que opinión tenés sobre esta nota?