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06/05/2026

Quién es Rosa, la abuela que conmovió al gobernador Weretilneck con un regalo especial

Perdió la vista de joven, pero teje para salir adelante junto a su hijo. El detrás de escena del par de medias que le entregó al gobernador y la historia de lucha del Centro de Abuelos Newenche.
Fue al acto con la simple intención de entregarle un obsequio a la persona que admira.
Fue al acto con la simple intención de entregarle un obsequio a la persona que admira.

En medio del protocolo de inauguración de la nueva subsede de Desarrollo Humano en el Alto de Bariloche, un gesto espontáneo se robó la atención de los presentes. Rosa Riquelme, una abuela cuya vida es ejemplo de superación, se acercó al gobernador Alberto Weretilneck para entregarle un par de medias de lana tejidas por sus propias manos. “Para que camines calentito la provincia”, le dijo, sellando un momento de profunda humanidad.

Sin embargo, para entender el valor de ese regalo, hay que conocer la historia de Rosa.

Superación

Rosa es una de las figuras centrales del Centro de Abuelos Newenche, un espacio que nació hace muchos años y que hace 8, derribó las fronteras entre los barrios Unión y 2 de Abril, convirtiéndose en el Centro de Abuelos Newenche. Allí, lo que empezó como un almuerzo de los sábados, se transformó en un refugio donde los adultos mayores comparten mate cocido, pan casero y contención.

La vida no ha sido sencilla para ella. Según relata Sandra Pinchulef, referente del centro, Rosa fue perdiendo la visión desde muy joven hasta quedar completamente ciega. Pero la falta de visión no detuvo sus manos ni su voluntad.

Afortunadamente no camina sola. Siempre está acompañada por su hijo, Gastón Cevallos, quien también tiene una discapacidad. Juntos forman un equipo inquebrantable: Gastón es quien la peina y la ayuda a prepararse para salir a vender sus tejidos.

A pesar de contar con pensiones, la realidad económica los obliga a mantenerse activos. Rosa teje medias, bufandas y gorros de lana que ofrece habitualmente en la feria peatonal de la calle Otto Goedecke. Sin embargo, con la llegada del crudo invierno barilochense, esa fuente de ingresos desaparece, ya que no pueden permanecer a la intemperie.

Hace pocos años, Rosa y Gastón cumplieron juntos el sueño de terminar la escuela secundaria, demostrando que nunca es tarde para aprender.

Cómo colaborar con Rosa

La comunidad tiene la oportunidad de devolverle a Rosa un poco de la calidez que ella reparte en sus tejidos. Quienes deseen colaborar pueden adquirir sus prendas o artículos de limpieza (como trapos de piso y rejillas) los sábados al mediodía en las instalaciones del Centro Newenche, ubicado en calle Cacique Nahuel 4802.

Además de ser una excelente tejedora, Rosa es una apasionada del tango, género que difundió durante años a través de un programa de radio propio, dejando en claro que su ceguera nunca fue un obstáculo para su voz y su arte.

 

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