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02/04/2026

Los veteranos peregrinaron al memorial Héroes de Malvinas con las antorchas del fuego eterno

Instantes de una noche especial.
Gran cantidad de gente acompañó a los veteranos durante la llegada al Museo Malvinas, Antártida y Atlántico Sur (fotos: Eugenia Neme).
Gran cantidad de gente acompañó a los veteranos durante la llegada al Museo Malvinas, Antártida y Atlántico Sur (fotos: Eugenia Neme).

Una vez más, la población barilochense abrazó a los veteranos de guerra. Durante el atardecer del miércoles, la gente comenzó a acercarse al Centro Cívico. La bicicleteada organizada por el excombatiente Edgardo Suárez, además de convocar a más de cien ciclistas y a una treintena de motociclistas, sirvió para romper el hielo en una jornada cargada de emociones.

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Por un lado, estaba el habitual cariño de la sociedad hacia aquellos que combatieron en el Atlántico Sur, pero, por otra parte, en esta ocasión, un par de cosas prometían que todo tendría un matiz especial.

Los recuerdos se expresaron de diverso modo.

Por ejemplo, se cumplían treinta años desde la primera vigilia en Bariloche. Y, además, era la primera vez que la vigilia se desarrollaba con el Museo Malvinas, Antártida y Atlántico Sur hecho realidad.

De esa manera, los veteranos decidieron comenzar la vigilia en el Centro Cívico, como siempre, pero con un cambio tras medianoche, cuando se “mudaron” al museo.

Caminata con antorchas. 

Y el traslado incluyó el fuego eterno. A las ocho de la noche, habían comenzado a alimentar las llamas en la plaza emblema de Bariloche, pero, tras entonar las estrofas del Himno Nacional Argentino, los veteranos tomaron antorchas, las encendieron con la hoguera, y con ellas fueron al museo.

Todos los fuegos el fuego.

En realidad, se ubicaron junto al cenotafio del Memorial Héroes de Malvinas, ese espacio donde figuran los nombres de los seiscientos cuarenta y nueve argentinos que perecieron en las islas. Allí, había otro receptáculo para colocar madera, generando el fuego ritual con las antorchas encendidas.

Los nombres de aquellos que murieron en la guerra.

De tal manera, muchos de los veteranos, al observar la carpa que colocaron para la ocasión al lado de la fogata, inmediatamente partieron con su mente a Malvinas, imaginando aquellos momentos en los que debían realizar guardias nocturnas junto a la ría que serpenteaba en el lugar. El agua del lago, con la respiración de un continuo devenir, hacía evocar aquel mar del sur, bello pero helado.

Calor de Malvinas.

Hubo varios funcionarios que optaron por acompañar a los veteranos durante una parte de la vigilia. De tal manera, por ejemplo, estuvieron el gobernador Alberto Weretilneck y el intendente Walter Cortés.

Weretilneck y Cortés participaron de la vigilia.

A los excombatientes, les entregaron obsequios y placas. Por otra parte, se desarrolló la tradicional carrera nocturna. Y, como suele ser habitual desde hace varias ediciones, una gran cantidad de motociclistas acompañaron a los veteranos mientras permanecieron en el Centro Cívico.

Shows en el Centro Cívico.

En el escenario ubicado allí, en tanto, durante las primeras horas, los artistas se fueron sucediendo, para el deleite de los presentes.

Pero fue la procesión de las antorchas encendidas la acción más aplaudida.

Fuego eterno.

En esas llamas, se guarda la voz de los que callaron para siempre; los muertos de la historia.

“Hoy por la mañana, estaba viendo un documental de Malvinas, donde aparecía una madre que lloraba mucho porque el hijo había muerto en el crucero Belgrano. Y yo me puse a pensar: ‘Qué hubiese pasado si hubiera sido mi buque (de desembarco ARA Cabo San Antonio)’. En fechas así, se te van cruzando muchas cosas por la cabeza”, decía Edgardo Suárez, el veterano que organizó la Bicicleteada Héroes de Malvinas, resumiendo verbalmente ese laberinto de sensaciones que suele invadir a los veteranos.

Postal imponente.

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