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15/03/2026

La Delio Valdez le puso cumbia a Bariloche

La agrupación llenó Bomberos y Sele Vera brilló en un dúo sorpresivo con Ivonne Guzmán.
Un momento clave del show de La Delio Valdez en Bariloche: Sele Vera se une a Ivonne Guzmán para un dúo que sorprendió a todos (fotos gentileza de Noelia López).
Un momento clave del show de La Delio Valdez en Bariloche: Sele Vera se une a Ivonne Guzmán para un dúo que sorprendió a todos (fotos gentileza de Noelia López).

En su poema Regreso del bailantero, el escritor Washington Cucurto se lamenta: “Y pensar que por estas mismas calles/ era feliz./ Yo era un bailantero./ Antes… ahora el barrio es otro, ya ni música queda”. Distinta hubiese sido su escritura si el autor de Cosa de negros y uno de los impulsores del proyecto editorial Eloísa Cartonera, que hizo del mundo de la cumbia y alrededores su universo literario particular, se hubiera dado una vuelta por el gimnasio de Bomberos Voluntarios, en Bariloche, el jueves por la noche. Porque ahí hubo cumbia. Cumbia de orquesta. Cumbia donde confluían cumbias diversas. Un sonido que remitía a la cumbia colombiana, pero con un dejo de la cumbia del conurbano bonaerense. Incluso algo de la cumbia mexicana. Y, en la coctelera, el lector puede meter varias cumbias más. En cualquier caso, el trago musical resultante fue, es y será el Cumbión de La Delio Valdez.

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Ivonne, delante; detrás, la potencia sonora que acompaña su voz.

La ciudad, en definitiva, vibró al ritmo de La Delio. La potencia de los vientos hizo tronar el lugar. La percusión, acompañada por la contundencia del bajo, marcó el ritmo con solvencia, mientras la guitarra adornaba la cumbia con sus punteos.

Cada vocalista brindó su cuota de personalidad en el marco del todo "cooperativo" de La Delio Valdez.

Los diversos vocalistas de la agrupación, en tanto, paseaban sus voces sobre ese contundente colchón sonoro. Pedro Rodríguez, con sus movimientos robóticamente ampulosos. Black Rodríguez brindando una cuota teatral a la música, con su fina barba larga y una actitud a lo Sandro, pero cumbiero, incluyendo la interpretación del Porque yo te amo, del Gitano, que arrancó alaridos femeninos desde al arranque, cuando entonó: “Con ese palpitar/ que tiene tu mirar…”. También Ximena Gallina, que en un momento dejó de golpear las palmas sobre el cajón para tomar el micrófono y cantar, transformándose en una sexy Harley Quinn cumbiera. Y, claro, Ivonne Guzmán, quien, tras un largo transitar en el sendero de la música, desde sus inicios en Bandana, pasando luego por Actitud María Marta, terminó por convertirse en la reina de la cumbia, en un eco de su infancia en Bogotá, cuando, gracias a su familia, su banda de sonido era de cumbiamba.

A ritmo de cumbia...

A los cuarenta minutos de show, llegó la gran sorpresa de la noche. Sele Vera se transformó, durante unos minutos, en una integrante más de La Delio Valdez. Invitada al escenario como una amiga de la banda a quien admiran, la barilochense cantó junto a Ivonne una gran versión de Amor de mis amores (o Que nadie sepa mi sufrir).

El ingreso de Sele Vera al escenario sorprendió a todos.

En total, fueron casi dos horas de canción sobre canción (como canta Fito Páez en un viejo tema), en una muestra de energía desbordante.

“Se esfuerza la máquina de noche y de día”, dice un clásico que Silvina Garré y Juan Carlos Baglietto han sabido cantar como nadie, donde se habla de músicos que “se juegan la vida” para que la gente disfrute. “Cuando el público se acerca y se prende a las canciones/ una magia misteriosa se apodera del ambiente”, reza aquella misma composición. Y las personas que colmaron Bomberos, que bailaron, que cantaron, fueron una muestra de que la magia musical existe. Los miembros de La Delio Valdez devolvieron tanto cariño con una entrega imponente, que se tradujo en varios bises, esforzando la máquina… Estaban agradecidos por el acompañamiento de los barilochenses. Y también hubo agradecimientos particulares (a la familia de Sele Vera, que los agasajó con un asado la noche previa al recital; al centro cultural Casa Macacha, que propició el arribo de la agrupación).

Bomberos estuvo repleto.

Cuando llegó el final, nadie podía sacarles la sonrisa del rostro a quienes habían presenciado ese remolino cumbiero. La gente atravesaba las bombillas de colores que colgaban cerca de las puertas del gimnasio, que habían dado la bienvenida y ahora guiaban el camino de salida, y seguía bailando.

Un show imponente.

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