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12/02/2026

¿Qué pasa en los ríos y arroyos después de los incendios?: pautas para consumir el agua

Especialistas advierten sobre cambios en la calidad del agua en la región tras incendios forestales, con riesgos para la salud y el ambiente.
Sugieren no consumir el agua de los ríos hasta que no sea declarada potable.
Sugieren no consumir el agua de los ríos hasta que no sea declarada potable.

Luego de los incendios en distintos puntos de la región, especialistas remarcan que el fuego no solo afecta al bosque, sino también a la calidad del agua de ríos y arroyos, con posibles consecuencias para la salud de las personas y el equilibrio ambiental.

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Un estudio realizado tras el incendio de Las Golondrinas (Chubut) evidenció cambios significativos en la composición química del agua. Las lluvias posteriores arrastran cenizas, restos vegetales y partículas de suelo hacia los cursos hídricos, lo que provoca mayor turbiedad y puede afectar filtros domiciliarios y cisternas, informó Ahora Comarca.

Además, la pérdida de vegetación en la cuenca altera el equilibrio natural del ecosistema acuático. Según el informe elaborado por la Dra. Cecilia Brand y la Dra. Yanina Assef (LIESA–CIEMEP, CONICET – Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco), se registran:

Aumentos transitorios en los niveles de fósforo inmediatamente después del incendio.

Incrementos en la concentración de nitrógeno, que pueden mantenerse elevados durante años.

Estos nutrientes favorecen el crecimiento de algas y bacterias, modificando la calidad del agua y pudiendo afectar tanto a la fauna y flora como a la salud humana.

Si bien el impacto puede variar según las características del suelo, el clima y la hidrología de cada cuenca, se espera un comportamiento similar en distintas zonas afectadas por incendios en la región cordillerana.

 

Ante este escenario, los especialistas recomiendan:

. Monitorear la calidad del agua destinada al consumo en zonas incendiadas.

. Evitar el contacto con el agua de áreas afectadas hasta que sea declarada segura.

. Limitar actividades que puedan agravar la situación, como el acceso de ganado a los arroyos y el uso de agroquímicos en la cuenca.

. Contribuir a la restauración de la vegetación nativa, clave para filtrar el agua y recuperar el equilibrio ambiental.

. Desde las instituciones científicas remarcaron la importancia de mantenerse informados y actuar de manera preventiva, ya que los efectos del fuego pueden persistir mucho más allá de la extinción de las llamas.

El material fue elaborado por las Dras. Cecilia Brand y Yanina Assef (LIESA–CIEMEP, CONICET).

 

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