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03/02/2026

"Habrá que reparar el alma": especialista habló sobre el día después de los incendios en Cholila

La ingeniera forestal y directora de la Escuela Agrotécnica CEA Valle de Cholila contó cuál es el impacto ambiental, social y emocional de los incendios.
Ya se piensa en el día después. Foto: fundación Cruzada Patagónica.
Ya se piensa en el día después. Foto: fundación Cruzada Patagónica.

Florencia Oyharçabal, directora de la Escuela Agrotécnica CEA Valle de Cholila de la Fundación Cruzada Patagónica, vive los incendios forestales desde una doble mirada: como integrante de la comunidad afectada y como ingeniera forestal especializada en restauración posfuego del bosque nativo. Desde ese lugar, describió la angustia que atraviesa la región y advirtió sobre las profundas consecuencias ambientales, sociales y económicas que dejará el avance del fuego.

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En las afueras de Cholila, a unos cinco kilómetros sobre el corredor de Villa El Blanco, en la Ruta 71, funciona la secundaria técnica rural que Oyharçabal dirige. Desde allí, sigue de cerca la evolución de los focos ígneos que afectan a la zona.

“Hoy tenemos un respiro porque lloviznó. Hubo más lluvia hacia el noroeste, está nublado y bajó la temperatura. Refresca, da un respiro. Igualmente hay muchos focos encendidos”, relató. La especialista explicó que los tres frentes de fuego mostraron comportamientos extremos y se reactivaron de manera constante debido a los cambios en la dirección del viento. “El avance era rápido. Hasta ayer estaban descontrolados”, señaló.

Oyharçabal advirtió que las pérdidas que deja el fuego son enormes y que sus consecuencias se extenderán por décadas. “La dimensión de lo que perdemos es enorme. Se quemaron muchas hectáreas. Hay muchas de pastizales y matorral posfuego, que es la vegetación que sigue en sucesión a lo que viene después de un bosque andino patagónico”, explicó.

Además, recordó que gran parte del territorio ya había sufrido incendios históricos, como los ocurridos en 1944, 1966 y 1987, lo que agrava el proceso de recuperación natural. “La recuperación de los bosques nativos es muy lenta después de este tipo de incendios”, advirtió.

La especialista también alertó sobre la pérdida de los llamados servicios ecosistémicos que brindan los bosques. “El bosque cumple la función de equilibrar todo lo que tiene que ver con la regulación del agua. Los suelos ya no tienen sostén, se ha quemado hacia abajo. Cuando llegue el invierno seguramente va a haber desmoronamientos. Se rompe un esquema que va a traer consecuencias”, sostuvo.

El impacto social y emocional

Más allá de lo ambiental, Oyharçabal hizo hincapié en el impacto emocional que atraviesan las comunidades rurales. “Estamos muy angustiados. Este tipo de eventos son disturbios enormes, modifican el ecosistema, entristecen y angustian. Cambian el día a día de las personas”, expresó.

En ese sentido, describió el escenario que deja el fuego en el territorio. “Cuando todo termine habrá que reparar el alma porque se ha dañado el hogar. Se ven lugares grises y negros. Pocos quedaron verdes. En la ruralidad, ver todo lo que se perdió genera mucha tristeza y mucha angustia”, afirmó.

La directora también remarcó que el impacto alcanza a la economía regional, que depende en gran medida de los recursos naturales y las actividades productivas ligadas al territorio.

A pesar del complejo panorama, Oyharçabal destacó la respuesta de la comunidad frente a la emergencia. “Lo que sí destaco es la solidaridad de la gente”, señaló.

 

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