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24/01/2026

Con 50 años decidió darse un gusto: unir en bicicleta La Quiaca con Ushuaia en 30 días

Haroldo quiso darse el gusto a los 50 años de unir Ushuaia con La Quiaca en bicicleta y le pidió ayuda a Jerónimo que lo acompañan en su moto.
Jerónimo y Haroldo continúan ahora hacia Epuyén
Jerónimo y Haroldo continúan ahora hacia Epuyén

Haroldo Perrone y Jerónimo Sánchez decidieron concretar el sueño que nació hace dos años de unir Ushuaia con la Quiaca en un mes. En la plaza del Centro Cívico se detuvieron para contar la experiencia a El Cordillerano Radio 93.7, antes de continuar hacia Epuyén. 

Ambos son oriundos de Río Cuarto y la idea comenzó a gestarse a fines de mayo del año pasado. "Haroldo me dijo que quería darse el gusto de cumplir 50 años recorriendo el país en bicicleta y me pidió que lo acompañe", cuenta Jerónimo, quien cumple un rol clave arriba de la moto, asistiendo al ciclista durante todo el trayecto.

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El viaje comenzó el 1 de enero en La Quiaca y el plan es llegar a Ushuaia el 30 de enero, completando un mes exacto de recorrido. Hasta ahora, solo descansaron un día, en Salta. "Tuve que adaptarme de a poco al clima. Estoy cansado, pero bien", reconoce Haroldo, que no es ciclista profesional, aunque soñaba con hacer este desafío en menos tiempo. "Quería un récord de 21 días, pero entendí mis límites. Dos años después de pensarlo, lo estoy logrando".

El nombre del proyecto, Sentido Norte Sur, no refiere solo a la dirección del viaje. "Tiene que ver con darle sentido a lo que estamos haciendo. Cuando hay una fecha límite uno se compromete más y acciona para cumplir el objetivo", explica Haroldo, quien junto a Jerónimo es coach y aplica esos conocimientos durante la travesía. "Saber con qué cuento, con qué no cuento y qué quiero: esos tres factores te permiten diseñar el camino".

En cuanto al rol de Jerónimo, la moto cumple una función esencial: transportar la carga, organizar la logística y enfrentar uno de las mayores complicaciones del ciclista, el viento. "Entrenamos una estrategia: cuando el viento viene fuerte, Haroldo se pone detrás de la moto para que yo corte el aire y así no se fatigue tanto", comenta y agrega, entre risas, que “la bicicleta se porta muy bien". 

Aunque el ritmo no les permitió hacer turismo, ambos coinciden en que los paisajes son inolvidables. "Todo es ruta, pero lo que vemos es increíble. En la zona de los Siete Lagos no sabía para dónde mirar. Es impresionante el valor que tiene cada lugar de nuestro país”, destaca Haroldo.

Las jornadas empiezan temprano, entre las 5 y 6 de la mañana, un hábito nuevo para él. "Este viaje es una especie de retiro espiritual. Hay muchas horas de silencio. Me acuerdo mucho de mi madre, de mi novia. Emociona. Cuando el cuerpo es atacado, es el alma la que se defiende y define”, reflexiona.

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