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CUANDO TODOS CERRABAN EL AÑO, “MORO” VALERIA LANZÓ TRILOGÍA

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02/01/2026

En la estepa de Patagonia hay “Rituales, fieras y ausencias”

En rigor, el álbum es “una sola obra dividida en tres actos”. Tiene una versión audiovisual en YouTube.
Las profundidades de la estepa patagónica se hicieron música.
Las profundidades de la estepa patagónica se hicieron música.

Mientras todos pensaban en el cierre del período, él lanzó una trilogía. Música básicamente instrumental y en consecuencia de evocaciones abstractas, pero fuertemente arraigada en la Patagonia y en particular, en la estepa. Guitarra, mucha guitarra, muy de vez en cuando ciertos relatos y algún que otro efecto. Después de la parafernalia de Comeculebras y A lo lejos el jinete, Fernando “Moro” Valeria comparte gestos que pueden parecer mínimos, pero resultan igualmente intensos.

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El flamante opus se titula “Rituales, fieras y ausencias”. Cada palabra hace referencia a un segmento. “El álbum está concebido como una sola obra dividida en tres actos. Cada uno aborda una dimensión distinta de la Patagonia. Rituales trabaja sobre lo ancestral y lo ceremonial: los gestos repetidos, la relación con la tierra y con el tiempo largo. Fieras se adentra en lo animal y lo visceral, en la fuerza bruta del paisaje y de los cuerpos. Ausencias es el acto más introspectivo y meditativo, vinculado al silencio, la memoria y lo que ya no está”, explicó el músico en conversación con El Cordillerano.

“Aunque cada acto tiene su identidad sonora, los tres forman un recorrido continuo. La idea es que quien escucha atraviese distintas capas del territorio y del tiempo. Por eso algunas piezas reaparecen en más de un acto, en versiones distintas, para que se perciba la transformación y la continuidad dentro de una misma experiencia”, convocó “Moro” Valeria. Los tres conceptos “se relacionan desde una invitación a la contemplación”.

Aquí los apuros o urgencias no tienen lugar. “El álbum propone un tiempo de escucha largo, de casi una hora, pensado para sentarse y estar presente. A lo largo de los tres actos, los sonidos y las atmósferas se van transformando, pero sin cortes bruscos. La idea es acompañar distintos estados -más activos, más tensos o silenciosos- dentro de una misma experiencia de escucha atenta”, describió.

Moro escruta el mundo desde Ñirihuau.

Días antes del lanzamiento de toda la obra a través de Bandcamp, Fernando anticipó una versión audiovisual en la plataforma de video streaming más usual. En este caso, “fue un trabajo conjunto con la artista audiovisual Mariana Chiesa. Desde el inicio le di acceso a todo el material de la preproducción del álbum y ella construyó su propia lectura del universo sonoro. Mi interés fue plantear un marco conceptual claro y, a partir de ahí, darle libertad para que aportara su mirada”, compartió.

Decisiones propias

Más allá de la íntima relación, “los procesos del disco y del video se desarrollaron en paralelo. Eso hizo que el video álbum tuviera decisiones propias, como el uso de la pieza Cinta de muerta, que cierra el recorrido visual, aunque finalmente no forma parte del álbum”, explicó Moro. “Me interesa trabajar de esa manera: definir una idea, pero después entregarme al diálogo con otros lenguajes y dejar que el proyecto se transforme”, subrayó.

El Cordillerano: si bien hace rato que estás en el ámbito de la música acústica, cada vez pareciera más introspectiva. ¿Por qué?

Moro Valeria: en la guitarra criolla, con cuerdas de nylon, encontré una expresividad que me resulta propia. Pude descubrir oscuridad y profundidad en un sonido que muchas veces se asocia a lo luminoso o amable. Elijo ese instrumento porque siento que nuestra guitarra es más así, más cercana a este territorio. Desde ahí aparece la búsqueda de un sonido propio de la región. No como algo cerrado o folklórico, sino como una experiencia personal: vivir ese sonido y pasarlo a través mío. La introspección no es una pose, es algo natural en mí, una forma de estar y de tocar. También me interesa pensar el sonido limpio como algo muy potente. El silencio, la quietud o una nota sostenida pueden ser tan demoledores como un grito. A veces una mirada fija en silencio conmueve tanto como una explosión de volumen.

La gráfica del lanzameinto.

La relación periodística entre este medio y Valeria comenzó unos nueve años atrás, cuando Comeculebras paseaba su sludge metal por los escenarios de Bariloche. Se trataba de un terceto que, según definía, se caracterizaba por un sonido “gordo, lento y pesado”. A punto de expirar 2025 “soy el mismo músico, con las mismas inquietudes y la misma necesidad de encontrar un sonido propio, vinculado al territorio que habito. Esa experiencia no desapareció, sigue actuando de manera más silenciosa, pero constante”, aclaró.

Claro que “hoy el lenguaje es otro. Cambiaron los materiales y la forma, pero no el fondo. Trabajar con cuerdas de nylon y con dinámicas más contenidas no implica una pérdida de intensidad, sino otra manera de manifestarla. Como escribir con distintas tintas sobre una misma página: el cambio de color no altera el sentido de lo que está siendo dicho”, apuntó Moro, que hace un tiempo ve el mundo desde los contornos esteparios de Ñirihuau.

“Rituales, fieras y ausencias” no tiene apuro por mostrarse en vivo. “La posibilidad de tocarla está, pero no como un formato estándar. Es un material que pide tiempo y cierta disposición a la escucha, algo que no siempre encuentra el contexto adecuado. Por eso no hay una urgencia por llevarlo al escenario de cualquier manera”, advirtió el músico. “Al mismo tiempo, es un proyecto abierto”.

Esa apertura quiere decir que Moro está interesado en “pensar estas canciones con distintos músicos y formaciones, y seguir encontrando personas que puedan sumarse a esa búsqueda. Algunos vínculos ya existen y otros están en proceso. La idea es que, cuando se dé, sea en un marco que respete el clima del álbum y permita que la música respire”, insistió. La obra está disponible en Bandcamp porque hace unos meses, sin hacer bambolla, Fernando se fue de Spotify para no avalar sus efluvios belicistas.

Gesto fundamental

Al despedirse, nuestro interlocutor quiso sumar unas palabras de gratitud para este medio. “Quiero agradecer el espacio y la escucha. La difusión es un gesto fundamental para que el arte que se produce en la región pueda circular, encontrarse con otros y seguir vivo. Sobre todo, agradezco que se valore el trabajo artístico local. Sentir ese acompañamiento reconforta profundamente, en un tiempo donde muchas veces la coyuntura empuja hacia el individualismo y el sálvese quien pueda. Estos gestos de escucha, de intercambio y de cuidado mutuo son los que permiten que una comunidad cultural exista y se sostenga”, resaltó. Son partes del ritual.

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