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31/10/2025

Dulce o Truco: Bariloche también vive su Halloween patagónico

Aunque muchos feriantes aseguran no identificarse con la celebración, la fiesta milenaria ya se instaló en la ciudad. Desde Mitre hasta Onelli, calabazas, telarañas y promociones “terroríficas” dominan las vidrieras, mientras los comercios aprovechan "la veta" comercial de una tradición que suma fanáticos.
La celebración de Halloween llegó a Bariloche. Así se vive en la ciudad. Foto Euge neme
La celebración de Halloween llegó a Bariloche. Así se vive en la ciudad. Foto Euge neme

Son cada vez menos las personas que al escuchar “Dulce o truco”, no se les venga a la cabeza un niño o niña disfrazado tocando un timbre. Es que la frase tan repetida a finales de cada octubre ya está incorporada y es casi un sinónimo de Halloween, calabazas, esqueletos y zombies. La celebración, que ya está impuesta a través de la industria del entretenimiento norteamericana, fue creciendo a nivel comercial y cultural y Bariloche no es la excepción.

La celebración de Halloween llegó a Bariloche. Así se vive en la ciudad. Foto Euge neme

Desde mediados de mes, las telarañas, calaberas y calabazas fueron haciéndose presente en las vidrieras no solo de Mitre sino también de calle Onelli. 

En las ferias Antu y Sin Fronteras, muchos comerciantes afirmaron no creer o estar en contra de la celebración, aunque sí le ven “la veta” comercial. Además, indicaron que la “Noche de Brujas” suele pasar inadvertida por los vecinos, “es más para los chicos y los padres sólo acompañan, es más generacional” explicó Adelina, feriante que remarcó que en los pasillos de la Sin Fronteras hay disfraces para la ocasión. 

En Mitre es otra historia, chocolaterías, restaurantes, tiendas de ropa ,  de productos regionales y hasta fiambrerías, decoraron las vidrieras con “promociones terroríficas”. Las tiendas de alquiler de disfraces, muy solicitadas por el segmento de turismo estudiantil, se subieron a la ola Halloween con todos los personajes del cine de terror.

En Mitre la decoración terrorífica no pasa desapercibida.

Los cotillones son los comercios más decorados para la festividad, en Vice Almte. O'Connor 650, la fila de estudiantes se extendía hasta el exterior del local más aterrador del condando. Jóvenes acudieron pensando en preparar su disfraz para la noche de brujas. Máscaras, accesorios, pinturas, uñas, antenas, entre otros elementos fueron demandados para lucir lo más horripilante posible.

En diálogo con Diario El Cordillerano, la propietaria explicó que si bien Halloween no se celebra como en Estados Unidos, en Bariloche se lo vive como un momento de encuentro y una oportunidad para meterse en la carne ese personaje favorito. Además, precisó que el barrio Villa Los Coihues tendrá su propia celebración con niños disfrazados que visitarán cada vivienda en busca de golosinas, esa acción icónica que marcó generaciones en películas y caricaturas cada 31 de octubre, cuando la noche de Halloween vuelve a mezclarse con calabazas, disfraces y algo de misterio. Misma acción se lleva a cabo en barrios privados desde hace años.

Los boliches también vivirán su Halloween con concurso de disfraces y premios para el más original y aterrador.

De los celtas a las calabazas: el origen milenario de Halloween

La palabra Halloween proviene de "All Hallow Eve" (víspera de Todos los Santos), pero sus raíces se hunden en antiguas tradiciones paganas. Los celtas celebraban el samhain, una festividad que marcaba el fin de la cosecha y el inicio del año nuevo entre el 31 de octubre y el 1 de noviembre. Creían que durante esa noche, el velo entre el mundo de los vivos y los muertos se disolvía: los espíritus podían caminar entre los humanos, y las familias dejaban comida en sus puertas para apaciguar a los malos espíritus. Así nació la tradición del "truco o trato".

Los romanos también tenían su propia conexión con el más allá. El mundus patet o "mundo abierto" se refería al Mundus Cereris, un punto sagrado en Roma donde se encontraban el mundo de los vivos y los muertos. Sus leyendas hablaban de espíritus malignos como los larvae, que se alimentaban de la vida de los mortales, y los maniae, esqueletos que enloquecían a los vivos.

Con la inmigración masiva del siglo XIX, especialmente irlandesa, estas tradiciones cruzaron el Atlántico y arraigaron en Estados Unidos. Lo que comenzó como una festividad prohibida entre los primeros colonos se transformó en una de las celebraciones más importantes del país en zonas rurales y de plantaciones. Hoy, Halloween ha llegado hasta nuestros días como la fiesta de las calabazas terroríficas, los disfraces y las brujas, que por una noche del 31 de octubre pierden su lado terrorífico. En Bariloche, cuando caiga el sol por detrás de Catedral, Drácula, Brujas verdes con narices puntiagudas y monjas endemoniadas saldrán a recorrer las calles, entre risas del aquelarre, calabazas y algún que otro susto.

 
 
 
 
 
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