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24/09/2025

A 24 años de un trágico accidente: el milagro de sobrevivir

El 24 de septiembre del año 2001 un camión con acoplado se quedó sin frenos, aplastando a un Duna en el que circulaba un matrimonio de Bariloche. Conocé el testimonio de las víctimas en primera persona.
Ocurrió en Bariloche, en Elordi y Tiscornia. Foto. archivo El Cordillerano.
Ocurrió en Bariloche, en Elordi y Tiscornia. Foto. archivo El Cordillerano.

La portada de nuestro medio del martes 25 de septiembre de 2001 citaba “Cerca de las 17 horas, cundió la alarma en la esquina de Elordi y Tiscornia, cuando un pesado camión con acoplado se quedó sin frenos, volcó y aplastó a un Fiat Duna que transportaba a un matrimonio. Por lo aparatoso del accidente en un primer momento se temió lo peor, pero los accidentados solo sufrieron lesiones leves”.

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Hoy, 24 años después, Estela Ubilla y su esposo Alberto Painetrú compartieron con El Cordillerano el testimonio en aquélla trágica experiencia.

 “Había ido por Alberto al Centro Atómico porque trabajaba ahí, teníamos que pasar por el colegio para buscar a nuestro hijo más chico, eran cerca de las cinco de la tarde” comenzó recordando Estela.

La página de El Cordillerano que reflejó el accidente.

Como aún era temprano, decidieron primero ir a su casa hasta que llegara la hora. “Subí por Onelli y doblé por Tiscornia hacia Elordi, recién arrancábamos así que íbamos a vuelta de rueda y mi esposo todavía no se ponía el cinturón de seguridad” dijo.

Al llegar a la esquina alcanzó a ver algo naranja muy grande y no entendió bien qué era. “A los segundos me di cuenta que era el techo del camión que venía volcando, era muy grande y tenía un acoplado cargado de hierros y botellas”.

El 25 de septiembre es el día de la Virgen del Rosario de San Nicolás “siempre fuimos muy devotos de ella y teníamos una en nuestro auto al momento del accidente por eso estamos convencidos de que realmente fue un milagro de ella lo que nos salvó”.

Estela alcanzó a decirle a su esposo “lo esquivo, pero igual nos agarra” porque no había escapatoria, el camión les pegó contra el lado del acompañante y volcó sobre el Fiat Duna.  La reacción de Alberto fue inmediata, se puso de costado abrazándola y le dijo “mamá, morimos juntos”.

Estela y Alberto cada año, celebran el milagro. Actualmente viven en Dina Huapi.

De ahí en más solo recuerdan ruidos de chatarra y que el vehículo dio muchos giros “pensé que estaba muerta porque seguía con los ojos cerrados y solo escuchaba a la gente gritar eso” recordó muy emocionada.

“No sentía dolor, solo una paz infinita, pensé en mis hijos y también en mi papá que había fallecido dos años atrás en un accidente” dijo.

Finalmente, el camión frenó, el acoplado quedó semi apoyado sobre el cartel que señala Elordi y Tiscornia y debajo, el Duna. Un móvil de Bomberos Voluntarios Bariloche estaba a una cuadra de allí, haciendo un simulacro por lo que llegaron de manera inmediata al accidente.

El bombero Gerardo Reyes fue el primero en hablarles “mi brazo estaba lastimado, abrí los ojos, vi la mano del bombero y le empecé a gritar a Alberto, que estaba debajo del volante con la cabeza sobre mis pies, no sé cómo llegó ahí” narró Estela.

Hasta el día de hoy no pueden entender cómo quedó en esa posición ya que fue lo que le salvó la vida, si hubiera ido con el cinturón puesto, habría sido decapitado dijeron los peritos. “Me dolía mucho la cabeza y le pedía al bombero que primero sacara a mi marido, pero él pedía que primero me sacaran a mí” dijo.

No sabe cuánto tiempo pasó, pero de pronto escuchó a Alberto decir “Ma, estamos vivos” recordó Estela llorando muy emocionada. A pedido de ese primer rescatista fueron moviendo manos y pies para detectar alguna fractura, pero increíblemente, ambos estaban bien.

Alberto desde abajó ayudó a desenganchar el asiento para que pudieran sacar a su esposa. Tuvieron que apuntalar el acoplado antes de intentar sacarlos del vehículo porque había riesgo de que cayera sobre ellos. Luego de una hora fueron llevados en dos ambulancias hasta un sanatorio privado, pero luego avisaron que debían ingresar por guardia al Hospital Zonal.

Los médicos aseguraron que se trataba de un milagro porque Estela tenía un golpe en la columna, hernia de disco que aún hoy le sigue molestando y Alberto, un pequeño corte en una ceja.

Tiempo después lo único que rescataron de su auto fue la imagen de la virgencita y un Rosario “pero el Cristo no estaba entonces como somos muy creyentes decimos que dio su vida por nosotros”.

Pasaron 24 años ya, sin embargo, la emoción los embarga al momento de recordar el accidente. “Fue un antes y un después, ese día volvimos a vivir y lo seguimos celebrando desde entonces” dijo Alberto.

Al ver las fotos de la nota periodística de ese momento, realmente sorprende que salieran prácticamente ilesos del hecho. Una historia digna de contar.

Dos hijos y tres nietos. La hermosa familia del matrimonio.

 

 

 

 

 

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