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21/09/2025

Memorial de Malvinas en Bariloche: más historias y secretos del Mirage III

Frente al Memorial de Malvinas y sobre las aguas del Nahuel Huapi, reposa un guerrero aéreo que realizó enormes proezas de la mano de pilotos argentinos durante la guerra.
El caza de Perona a minutos de protagonizar una misión en el Atlántico Sur. La letra “I” en la matrícula indica su papel en el combate: interceptor (Foto: Carlos Eduardo Perona)
El caza de Perona a minutos de protagonizar una misión en el Atlántico Sur. La letra “I” en la matrícula indica su papel en el combate: interceptor (Foto: Carlos Eduardo Perona)

El brigadier retirado Jorge Luis Huck, el día inaugural compartió algunas anécdotas con El Cordillerano pero poco a poco se fueron conociendo historias dignas de contar.

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El Mirage III fue trasladado por avenida Costanera hasta el lugar donde sería colocado, y esa fue una hazaña que llevó largas horas con bajas temperaturas y un viento que no perdonaba.

Días después en la previa de la inauguración del Memorial, fue colocado sobre un abase de hormigón y hierro, pocos metros sobre las aguas del Nahuel Huapi, representando los arriesgados vuelos a ras del agua que los pilotos de la Fuerza Aérea Argentina tenían que realizar para evitar ser detectados por los radares.

Con los buzos de vuelo y los parches que los acompañaron durante su paso por la Fuerza Aérea Argentina, los pilotos que lucharon en la Guerra dijeron presente en Bariloche (Foto: Martín Gallino)

Los secretos del Mirage III de Malvinas que llegó a Bariloche

Huck hizo hincapié en la matrícula del Mirage.  Resulta que el avión que se encuentra en el Nahuel Huapi lleva grabada la I-014. Pero el fierro en sí no es el mismo que protagonizó 16 misiones en la guerra de Malvinas. “Con el grado de capitán, fui jefe de la Escuadrilla de Mirage III. Operé con la matrícula de este avión, la aeronave original no está más, porque se perdió en un accidente que tuvo lugar a fines de la década del ochenta en la provincia de Entre Ríos”, detalló el oficial de la Fuerza Aérea.

“Todas las aeronaves de la Fuerza Aérea tuvieron un rol fundamental. Cada una cumplió la misión que le era ordenada y se hizo lo mejor que se pudo. Yo, con esa matrícula, realicé cuatro salidas hacia las islas. Quizá la que más recuerdo fue la primera, pues uno estaba asustado. Todos tuvimos miedo, la cuestión era poder dominarlo”, confesó.

Cabe aclarar que el avión fue trasladado por vía terrestre desde la ciudad de Río Cuarto, Córdoba. Al llegar a la Patagonia, se lo armó en un hangar del Aeroclub y finalmente, lo llevaron por las calles barilochenses.

 

Perona: “No lo hicimos solos, con nosotros, estaban ‘los magos’”

Durante la inauguración también estuvo presente el brigadier Carlos Eduardo Perona. El Mirage le devuelve el pulso de la vida, imposible no regresar mentalmente a aquel instante que torció para siempre el rumbo de su destino. “Este fue uno de los primeros Mirage que desplegó en la guerra de Malvinas”, comentó.

Por entonces, el oficial tenía 31 años y el grado de primer teniente. “De volar Mirage, recuerdo absolutamente todo. Creo que vale la pena destacar que el Reino Unido es un país guerrero. Por eso, cuando nos dijeron que nos íbamos a Río Gallegos para recuperar Malvinas, empezamos a estudiar las aeronaves que podían llevar. Entendimos que ellos llevarían los Harriers. Así que nos metimos de lleno en las tácticas de combate para enfrentarlos. No lo hicimos solos, con nosotros estaban los ‘magos’, los mecánicos de la Fuerza Aérea Argentina. Es decir, nos preparamos para la guerra”, dijo a DEF. La letra “I” en la matrícula indica su papel en el combate: interceptor.

“Apenas me acerqué a tierra, me eyecté. Gracias a Dios me fue a buscar el Ejército”, contó Perona a DEF. En la foto: junto a sus camaradas de la Fuerza Aérea (Foto: Carlos Eduardo Perona)

Entre la vida y la muerte

En Malvinas, Perona realizó misiones trascendentales. Una de ellas terminó siendo un momento bisagra en su vida. El primero de mayo, él y otros pilotos salieron a darlo todo en defensa de Puerto Argentino: “Ese día, la Fuerza Aérea puso toda la carne al asador. Nosotros salimos para brindar protección a los cazabombarderos. Finalmente, entré en combate con un Harrier, quien se acomodó para tirarme fue el teniente inglés Paul Barton”.

Cuenta Perona que, mientras volaba sobre el mar, el misil impactó directo. Contaba con poco tiempo para tomar una decisión: si se eyectaba, al no llevar traje antiexposición, moriría en el acto. Entonces, el oficial optó por acercarse a la costa: “Terminó siendo la isla Borbón, aunque en ese momento lo desconocía. Apenas me acerqué a tierra, me eyecté. Gracias a Dios, me fue a buscar el Ejército”.

 

Una eyección en primera persona: “La adrenalina y el miedo me hicieron caminar”

¿Qué recuerdos tiene de aquel momento? “Vivo agradecido, sobre todo con el piloto que me fue a buscar. Al caer, me esguincé las dos piernas, me fracturé tres costillas y el fémur. La adrenalina y el miedo me hicieron caminar. Pero llegó un momento en el que no pude continuar, estaba de rodillas y muerto de dolor. Fue entonces cuando vi un helicóptero. No sabía quiénes eran. Nosotros, los pilotos, llevamos un revólver de supervivencia. En ese momento, pensé que tendría que utilizarlo, aunque no podría hacer mucho contra las ametralladoras de la aeronave. Finalmente, el piloto lo colocó de costado y pude ver nuestra escarapela, se trataba del Ejército argentino. Ellos me sacaron de ahí y me llevaron al Aeródromo de Puerto Calderón”.

“La Fuerza Aérea no se rindió, fue un cese del fuego”, reflexionó Perona a 43 años del conflicto (Foto: C.E.Perona)

En la foto que compartió

En la foto que compartió Huck se puede ver al grupo que operó el Mirage en Malvinas. En el extremo derecho, el brigadier. Además, en la imagen se lo puede ver a García Cuerva, caído en combate durante el 1º de mayo (Foto: gentileza J.L.Huck)

Cuenta Perona que esa noche lo cuidaron los efectivos de la Infantería de Marina: “Se me cayó toda la estantería cuando me puse a pensar en qué podría haber pasado con mi familia si yo hubiese muerto. Tenía una hija de tres años y mi esposa estaba embarazada de mi hijo Damián”.

Finalmente, en la tarde del 2 de mayo, lo llevaron a Río Grande, en Tierra del Fuego, y, desde allí, al hospital Aeronáutico en Buenos Aires. “Al fin llegó el 14 de junio. Fue una gran desilusión, pero la Fuerza Aérea no se rindió, fue un cese del fuego”, reflexiona a 43 años del conflicto. A propósito del reencuentro en Bariloche, añade: “Acá está mi vida”.

 

Carlos Cachón: “En estos encuentros, me siento contenido”

“Yo no tengo más que palabras de agradecimiento para la Fuerza Aérea porque, pese a que venía de muy abajo, me formó humana y académicamente. Yo vivía en el campo, en San Manuel, partido de Lobería. Terminé mi primaria en una escuela rural. Luego, seguí estudiando en un pueblo cercano y, para poder terminar los estudios, nos mudamos a Tandil y luego a Mar del Plata. Finalmente, en 1971 me fui a Córdoba para ingresar a la Fuerza, mi segundo hogar. Justamente, una de las cosas impensadas que me ocurrieron dentro de la institución fue que pude llegar a ser veterano de guerra”, cuenta a DEF el capitán retirado Carlos Eduardo Cachón, quien, si bien en Malvinas no pilotó el Mirage, tiene una historia junto a los A-4 argentinos que merece ser contada.

“Yo era primer teniente y tenía 30 años cuando nos sorprendió lo de Malvinas. Tecnológicamente, no estábamos a la altura, pero pusimos los conocimientos, la lógica, el sentido común y lo que nos enseñaron nuestros superiores para lograr los objetivos”, relata Cachón.

Sobre su presencia en Bariloche, resume emocionado: “En estos encuentros, me siento contenido y comprendido. Siento que vuelvo a casa. Además, en estas ocasiones, los veteranos nos sentimos mimados. Siempre que regreso de este tipo de actos, con la cabeza en la almohada, pienso ‘Dios mío, qué regalo me hiciste’”.

“El Mirage era de lo mejor en el mundo“, contó a DEF el Veterano de Guerra de Malvinas Horacio Mir González (Foto: archivo DEF)

El día más negro para la flota británica

Cachón fue uno de los pilotos argentinos que se impuso a los británicos el 8 de junio de 1982, día en que, por los daños provocados, es considerado como el más negro para la flota británica.

“Recuerdo que, ya en vuelo hacia las islas, Pablo Carballo, mi jefe, me dijo que debía hacerme cargo y conducirlos hasta la gloria. Yo me quedé helado porque nosotros teníamos la consigna de no hablar, todo se hacía en silencio”, recuerda el piloto de Lobería. Además, continúa con su relato: “Ese día, nos dirigimos hacia la zona de ataque y vimos los blancos. El teniente Hugo Gómez me guio hasta los buques y, cuando los tuve a la vista, metimos potencia. Al aproximarnos, vi que se trataba de dos buques, así que le dije a los numerales uno y dos que se dirigieran a la derecha y el resto iríamos hacia la izquierda. El asunto es que les dimos a los buques logísticos de desembarco Sir Galahad y Sir Tristan”.

En la foto que compartió Huck se puede ver al grupo que operó el Mirage en Malvinas. En el extremo derecho, el brigadier. Además, en la imagen se lo puede ver a García Cuerva, caído en combate durante el 1º de mayo (Foto: gentileza J.L.Huck)

Héroes de guerra en Bariloche

Vale la pena señalar que la inauguración del nuevo Museo de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur en la ciudad de San Carlos de Bariloche, acto al que concurrieron los veteranos de guerra de la Fuerza Aérea Argentina, no fue una simple ceremonia: fue un espectáculo de argentinidad.

Se vieron lágrimas, probablemente provocadas por el recuerdo de una causa que sigue viva y una usurpación que aún no tiene justicia; hubo abrazos entre los vecinos, muchos de ellos atravesados por el recuerdo de una guerra que tocó la fibra íntima de cada argentino; y, principalmente, reconocimientos populares. Es decir, fueron los ciudadanos los que rindieron honor y decidieron recordar el conflicto que tuvo lugar en defensa de nuestra soberanía.

En esta oportunidad, con la presencia de autoridades militares y funcionarios provinciales y nacionales, los pilotos militares estuvieron dispuestos a contar la historia de los 55 caídos de la Fuerza Aérea que dieron la vida por la soberanía.

 

El Mirage, un símbolo de gloria aeronáutica

Presente en Bariloche, el brigadier retirado Horacio Mir González, veterano de la guerra de Malvinas, recordó su paso por el conflicto armado. Además, el piloto militar contó a DEF que, durante su juventud en la Fuerza Aérea, voló el sistema de armas Mirage III y fue testigo de la llegada de estas aeronaves al país.

 

¿Por qué este avión fue tan relevante en la historia aeronáutica militar?

“El Mirage III tiene un radar, que sale del medio de la trompa, porque fue pensado para ser caza interceptor supersónico. Cuando fue adquirido a Francia, Argentina no tenía este tipo de sistema. En el año 1973, se compraron 12, recién salidos de fábrica. Vinieron en cajas y acá se los armó”, respondió, al tiempo que agregó que inicialmente fueron a la VIII Brigada Aérea de Moreno. “Todo estaba impecable y había sido pensado para alojar esos aviones. Igual que lo que se está haciendo ahora con el F-16. El Mirage era de lo mejor en el mundo. En 1977, me designaron para volarlo, tenía el grado de primer teniente. Para mí, fue importante porque pasé a conformar un selecto grupo de élite. Teníamos que estudiar todo el día. Este avión era un lujo: era una aeronave que, en el año 1973, podía enganchar un blanco, de día o de noche, sin necesidad de visualizarlo. Era un interceptor puro”, rememora.

Según cuenta Mir González, en la década del cincuenta, Tandil alojaba a los Gloster de la Fuerza Aérea. Pero, con el tiempo, esos aviones se trasladaron a la capital de Argentina y los hangares quedaron abandonados: “Hicimos de nuevo la V Brigada Aérea. Luego, ese mismo lugar recibió a los aviones Pampa. Y ahora, en poco tiempo, volverá a ser una brigada estrella cuando reciba los F-16”. Información extraída de Infobae y DEF.

 

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