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DE BOCA EN BOCA

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30/08/2025

Nevadas tardías: entre Santa Rosa, tontos, loros, tulipanes y teros

Una eterna discusión coloquial entre vecinos y amigos se produce, año tras años, a partir de los últimos días de agosto y la cercanía de la Primavera. La idea es adivinar el nombre de la última nevada caída.

Es muy común que en Bariloche los pobladores que residen hace muchos años en la ciudad se embarquen en un agradable diálogo al tratar de adivinar el nombre de la última nevada caída. Sin embargo en este 2025 la mansa discusión puede estar ausente ya que, pronóstico mediante, no habría en los próximos días una gran precipitación nívea.

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Por lo general ya a mediados de agosto se comenta, “esta que cayó ayer es la nevada de los teros” y allí comienza una graciosa discusión cuando otro parroquiano infiere: “no es la de los tulipanes”, otro vecino tercia e introduce otra variante “para mi es la de loros”. De esta manera, desayuno de por medio, se suman a la mansa discusión, ‘Santa Rosa y Tontos’.

El nombre de "Tormenta de Santa Rosa" se debe a una leyenda que se originó en el Perú en el siglo XVII y está vinculada a la figura de Santa Rosa de Lima, la primera santa de América.

La historia cuenta que en 1615, la ciudad de Lima estaba en peligro de ser atacada por piratas holandeses. En medio del pánico, Isabel Flores de Oliva, quien luego sería canonizada como Santa Rosa, convocó a los limeños a rezar por la protección divina. Justo cuando los piratas se acercaban al puerto, una violenta tormenta se desató inesperadamente. El temporal fue tan fuerte que obligó a los barcos a retroceder y huir, salvando así a la ciudad. Por lo general la fecha estimada de la mencionada tormenta es el 30 de agosto y fenómeno meteorológico es una unión entre una antigua leyenda religiosa y una condición climática real que se produce casi al finalizar el octavo mes del año.

La "nevada de los loros" en Bariloche se debe a la sabiduría popular y a la observación del comportamiento de las aves de la zona. Se le atribuye al recordado periodista y locutor Carlos Bustos, quien en la década de 1970 le puso nombre a diferentes tipos de nevadas en Radio Nacional.

La explicación se basa en el hecho de que las cachañas (una especie de loro patagónico, Enicognathus ferrugineus) bajan de los bosques de la cordillera a la ciudad cuando el frío se intensifica en las zonas más altas. El movimiento de estas aves hacia la ciudad, donde la temperatura es un poco más elevada y hay más disponibilidad de alimento, se considera un presagio de que una nevada está por llegar.

Y la discusión sigue en la mesa de café aparece la “nevada de los tontos” que refiere al mes de setiembre. Es un fenómeno primaveral cuando surgen los primeros calores de setiembre, los vecinos usan ropas mas livianas y de pronto, frío mediante, surge la caída de nieve. Consecuencia, gripe resfríos dicen presente.

La tardía nevada es una atractivo agradable para los turistas que visitan Bariloche y logran observar los cerros cubiertos de nieve, pero algunos residentes acusan el frío reinante, se enferman y por eso se produce al sobrenombre que refiere a la tontería de haberse desabrigado.

Por su parte la "nevada de los tulipanes" ocurre en la región patagónica, es un nombre popular para referirse a las nevadas tardías que ocurren en época primaveral, generalmente en octubre. Se le da este nombre porque coincide con el momento en que los tulipanes y otras flores de primavera brotan y florecen en los jardines de la ciudad. Es un fenómeno que sorprende a los habitantes y turistas, ya que el paisaje se tiñe de blanco cuando las flores ya han comenzado a mostrar sus colores.

Por último el nombre "nevada de los teros" es un fenómeno cultural que se asocia con una de las últimas nevadas del año, a fines de invierno o principios de primavera. La razón detrás de este nombre es que coincide con el momento en que los teros, una especie de ave muy común en la región, comienzan a regresar, a realizar sus vuelos característicos, época de prolongar la especie y /o nacimiento de pichones.

Aunque es una expresión popular que se usa en diferentes partes de la Patagonia, incluyendo Bariloche, no se trata de una leyenda específica ni de un evento con un origen mítico. Más bien, es una observación de la naturaleza: la última nevada significativa del invierno ocurre al mismo tiempo que el retorno de estas aves, por lo que se asocia una cosa con la otra.

 

 

 

 

 

 

 

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