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26/08/2025

Arrancó el juicio contra desarrollador inmobiliario por presunta defraudación: “Buscan dañarme para el escarnio social”

El empresario Domingo Nicolás Gabriel Di Tullio Honrado, está acusado de una presunta maniobra de defraudación en la venta de once lotes en Bariloche. La querella sostiene que actuó por fuera de los límites de un poder legal. La defensa rechaza los cargos.
El proceso judicial que comenzó esta semana tiene como eje central la venta, en febrero de 2021, de once lotes. (Foto Facundo Pardo)
El proceso judicial que comenzó esta semana tiene como eje central la venta, en febrero de 2021, de once lotes. (Foto Facundo Pardo)

Este lunes comenzó el juicio contra el empresario inmobiliario Domingo Nicolás Gabriel Di Tullio Honrado, acusado de haber llevado adelante un esquema fraudulento en la venta de once lotes ubicados en Bariloche. La causa, impulsada por una querella privada tras el desistimiento del Ministerio Público, promete revelar detalles de una operación millonaria que derivó en la cesión de derechos a terceros y ventas por valores muy por debajo del mercado. La defensa niega los cargos y asegura que todas las gestiones fueron legítimas y dentro del marco legal.

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La causa, tal como la planteó la parte querellante, gira en torno a una compleja trama de poderes amplios, cesiones de derechos y operaciones societarias cruzadas que habrían facilitado la transferencia de terrenos sin el consentimiento pleno del comprador original, el empresario Fernando Boudourian.

 

El proceso judicial que comenzó esta semana tiene como eje central la venta, en febrero de 2021, de once lotes por aproximadamente 20.000 metros cuadrados en la ciudad de Bariloche, en el desarrollo inmobiliario conocido como Solares del Este. La operación se formalizó mediante dos boletos de compraventa firmados en el hotel Llao Llao ante el escribano Fabricio Fato, entre Di Tullio —un empresario con amplia trayectoria en el sector inmobiliario y político— y Boudourian, un asesor comercial y financiero que en ese momento no residía en la ciudad, pero que, a partir de una relación comercial y de amistad, aportó clientes y se convirtió él mismo en comprador.

Para agilizar la gestión de las escrituras y otros trámites relacionados, Boudourian otorgó un poder amplio a Di Tullio, una medida que, según la querella, fue utilizada para llevar adelante maniobras que culminaron con la cesión de los derechos sobre los lotes a terceros no identificados. En julio de 2021, Di Tullio retiró la documentación en la escribanía y, haciendo uso de ese poder, transfirió los derechos inicialmente adquiridos a un tercero, Ariel Burgos, y posteriormente a una sociedad anónima vinculada al acusado.

 

La acusación sostiene que estas operaciones se realizaron por valores muy inferiores al mercado, lo que implicó un perjuicio millonario para Boudourian, y destaca que varias de las sociedades involucradas comparten vínculos societarios y domicilios, lo que, según la parte acusadora, sugiere un entramado complejo y presuntamente fraudulento.

En su denuncia, Boudourian afirmó que "no tenía ni idea de lo que estaba ocurriendo", que cuando firmó el poder "tuvo poco tiempo para leer" y que firmó en confianza con Di Tulio y que recién en 2023 se enteró de que sus lotes habían sido vendidos sin su conocimiento. Asegura que lo que comenzó como una relación comercial terminó con una pérdida total, ya que no recuperó el dinero ni obtuvo ningún terreno en Solares del Este. Incluso señaló que tampoco logró hacerse de otras propiedades que había comprado en La Herradura, otro desarrollo inmobiliario impulsado por Di Tullio, y que —según dijo en el juicio— presentaba problemas por ventas duplicadas.

“Los vendieron a un tercio de su valor”, afirmó en referencia a sus lotes en Solares del Este.

Por su parte, la defensa, liderada por el abogado Sebastián Arrondo, rechazó categóricamente las imputaciones y afirmó que todas las operaciones fueron legítimas y transparentes, ejecutadas dentro del ámbito del poder otorgado. Asimismo, cuestionó la motivación y legitimidad de la querella privada, sosteniendo que el proceso penal se está utilizando para dirimir un conflicto de naturaleza comercial. Añadió que no tendrá dificultad en su tarea, ya que —dijo— la cuestión planteada “se resuelve con la simple lectura del poder amplio que Boudourian concedió a Di Tullio”.

El propio Di Tullio brindó su descargo este lunes al inicio del juicio oral y público en su contra, aunque lo hizo sin responder preguntas. “Hace 25 años que trabajo en el sector inmobiliario. Me considero apto y capaz para cualquier desarrollo”, enfatizó, al tiempo que describió su participación en diversos loteos en la zona este de la ciudad, sobre los cuales comentó no recibió ningún reproche judicial, más allá de la demora con alguna escritura o documentación que no logró entregar a tiempo. “Los actos estaban comprendidos dentro del poder. Después no hubo ninguna acción en mi contra, ni se me pidió rendición de cuentas”, agregó. Además, atribuyó la denuncia a un intento de desprestigio personal: “Se busca dañarme para el escarnio social, para los diarios”.

 

El proceso penal iniciado ayer se extenderá hasta el próximo viernes, con numerosos testigos citados y prueba documental a incorporar. De todos modos, las partes avanzaron ya en algunas convenciones probatorias, por lo que ciertos documentos serán tomados como válidos —ninguna de las partes los discutirá—. Esto implica que eventualmente podría prescindirse de la convocatoria de algunos testigos y reducir la duración de las audiencias, que este lunes continuaron con la declaración de profesionales que intervinieron en distintas etapas del proceso que encabezó el desarrollador inmobiliario, desde ayer sentado en el banquillo de los acusados.

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