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HAY VERSIÓN BARILOCHENSE DEL CLÁSICO ARGENTINO

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06/08/2025

Tres funciones de “Moreira. Puesta en abismo”

La Formación Teatro se basó en la obra que escribieron Eduardo Gutiérrez y José Podestá, primer jalón del arte dramático nacional. Sin embargo, hay lenguajes propios y miradas diferentes.
Un clásico cerca del abismo.
Un clásico cerca del abismo.

Hay que animarse a un personaje de tanto espesor, tanto en la literatura como en el arte dramático y también en el cine argentino, pero La Formación Teatro no se achica “aunque vengan degollando” (ya que estamos en ámbitos de la gauchesca). Durante el mes que transcurre el elenco protagonizará una pequeña temporada de “Moreira. Puesta en abismo”, versión libre del clásico que idearon Eduardo Gutiérrez y José Podestá hace mucho, mucho tiempo. La primera de las funciones tendrá lugar el próximo sábado (9 de agosto) desde las 20:30 en El Brote, aunque habrá más en las próximas semanas.

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Además de actuar, Rubén Fernández dirige la versión barilochense de historia tan argentina. “La encaramos desde distintos puntos, pero empezamos con lo que sabemos del circo criollo. En nuestra propuesta transitamos diferentes caminos: el clown, la danza, la música, el humor y la tragedia, que, de alguna forma, es lo que define la historia de Juan Moreira”, le dijo a El Cordillerano. “Tomamos muchos riesgos ya que no nos atamos a una forma”, resaltó.

Para llegar al estreno “jugamos mucho en los ensayos y también investigamos sobre el material que íbamos encontrando. Por otro lado, hay un segundo título o subtítulo que es Puesta en abismo… Este término define lo que es el teatro dentro del teatro”, señaló el director y actor. “El espectador se va a encontrar con que hay dos o más historias que se atraviesan todo el tiempo”, adelantó.

En efecto, “hay un grupo al que bautizamos Hermanos Gutiérrez, un poco como homenaje a las familias que dieron nacimiento a nuestro circo criollo. El grupo trata de contar la historia que primero noveló Eduardo Gutiérrez. Después, con los Podestá, convirtieron al Juan Moreira en una obra de teatro, inicialmente en forma de pantomima y más tarde en diálogos escritos. Cuando hablamos del homenaje al circo criollo es porque esta fue la primera obra de teatro que aparece en la segunda parte del (espectáculo de) circo. Es de alguna forma fundante de nuestro teatro nacional”, recordó Fernández.

Al respecto, amplió “Juan Moreira es un personaje que existió, del que Eduardo Gutiérrez escuchó hablar y sobre el que investigó. Escribió y publicó en formato de folletín semanal en un diario que salía en esa época que se llamaba La Patria Argentina. Ahí contó la historia de este paisano y el éxito fue impresionante. Se convirtió entonces en un personaje legendario con el que gran parte de la sociedad se vio reflejada”.

La injusticia de la autoridad

¿Cómo no identificarse con aquella injusticia? “Este gaucho era propietario de un pequeño campito, parece que era muy trabajador y que le iba bien, pero es perseguido por lo que en ese momento era la autoridad: un juez de Paz alcalde teniente. Así lo nombran en distintos momentos de la obra… Era como un todoterreno que lo empieza a presionar con actos injustos y de alguna forma, es esa presión lo que lo lleva a cometer su primer su primer crimen”, contextualizó Fernández.

Es “a partir de ese crimen que empieza el camino trágico de Juan Moreira.  Siempre perseguido por esa Justicia que se ensaña con el humilde, en algún momento es aceptado cuando se convierte en un matón de la política. En 1874 lo mata una partida de la Policía de la provincia de Buenos Aires”, evocó. “Todo esto se ve también en la película de Leonardo Favio y nosotros lo tomamos como una víctima de un sistema que privilegia al poderoso”, apuntó.

Sucede que “desgraciadamente, eso no ha cambiado. Moreira pierde sus tierras, su familia y su vida cambia porque el poder así lo hacía en esos tiempos. También hemos investigado mucho y entre los textos leídos apareció uno muy interesante, el ensayo de Mariano Dubin que se titula De los malones a los piquetes, de la gauchesca a la cumbia villera. Es un texto muy interesante que fue importante para lo que construimos como espectáculo. Y aunque parezca extraño hay mucho humor”.

Para acometer la doble tarea de dirigir y actuar “me apoyo mucho en lo grupal”, apuntó nuestro interlocutor. “Somos un grupo y entonces hay muchos idas y vueltas con Martín (Moreno) con Chiara (Palese), y desde lo técnico con Osqui (Monsalve), con Cata (Bochicchio) y con Anto (Serafini)”, señaló. “Las decisiones en muchos ensayos las tomamos en conjunto. Proponemos los tres. Después, quizás el corte final puede llegar a ser mío, pero hay mucho intercambio. Creo que eso también hace que el producto sea más rico, más interesante”.

Ocurre que en La Formación Teatro “no hay una sola mirada, son tres sobre este Juan Moreira y lo que quisimos ir construyendo”. Es verdad que “estar de los dos lados a veces se complica, pero se pudo”, admitió Rubén. “Fue un proceso muy rico, de mucho crecimiento. Nos divertimos mucho jugando cada escena. En este Moreira la diferencia de edad, de formación y las distintas miradas le dieron una identidad propia a esta obra, una poética particular”, subrayó.

Claramente, “la intención es que esto sea para un público amplio, aunque con contenido y con un lenguaje accesible”. En definitiva, “Moreira. Puesta en abismo” busca “el objetivo de que nos quedemos pensando después de haber compartido ese momento único que es el teatro. Lo que logramos es algo que a mí me gustaría ver como espectador y estamos muy contentos”, admitió Rubén. La temporada continuará en La Obra (16 de agosto) y en Moma (23 de agosto). Es que Moreira, Moreira es inoxidable.

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