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21/07/2025

"Jóvenes por Bariloche": crecer desde la acción colectiva

Una cooperativa que creció desde las raíces del territorio, con la convicción de que el cambio empieza por la acción concreta, comunitaria y sostenida.
La iniciativa es impulsada por jóvenes desde el barrio El Frutillar (Fotos gentileza)
La iniciativa es impulsada por jóvenes desde el barrio El Frutillar (Fotos gentileza)

“No empezó como cooperativa”, recordó Jenifer Navarro, una de sus impulsoras.

“Nosotros empezamos juntándonos para plantar árboles”. Aquellos primeros encuentros fueron impulsados por una imagen cotidiana que se veía desde el barrio El Frutillar: una mancha en la ladera del cerro Otto que dejó un incendio en 2015, donde la montaña se veía "pelada".

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Fue así que decidió plantar árboles, y después siguió por las plazas, donde se encontraron con otro panorama. “Dejábamos todo plantado, pero había basura, entonces empezamos a quitar la basura de las plazas”, contó. El grupo comenzó a organizar jornadas comunitarias en plazas de distintos barrios. Plantaron árboles en 22 espacios públicos. Y así fueron tejiendo una red de vínculos y acciones colectivas.

“Fuimos viviendo procesos que nos hicieron ir llegando a lo que fuimos construyendo”, evaluó. Uno de los momentos más significativos para consolidar la agrupación fue cuando ayudaron a una familia. Convocaron a la comunidad a colaborar con la recolección de ecoladrillos para reconstruir su casa, que había sufrido daños por la caída de un árbol, y se sorprendieron con la respuesta. “Fue una locura la repercusión”, dijo Jenifer.

Hoy la cooperativa trabaja en gestión de residuos plásticos y aluminio, pero también en educación ambiental, restauración y producción de plantas nativas. En paralelo, impulsan proyectos vinculados a políticas públicas y fortalecen redes de trabajo comunitario.

Plantando en comunidad

 

Fue un proceso continuo y, en estos días, lograron una de sus metas más importantes: la habilitación de su propio galpón de reciclado en el barrio Frutillar, que alberga al proyecto llamado "Refugio Circular".

“Es la primera cooperativa de trabajo con un galpón habilitado en San Carlos de Bariloche”, indicó Jenifer. Desde allí gestionan residuos plásticos y aluminio, y organizan la logística para recolección y separación. Desarrollaron una encuesta para conocer la percepción ciudadana sobre la gestión de residuos. "Hasta ahora lo que nos viene dando es muy positiva en cuanto a las ganas de participación. Desde nuestro lado, vemos que siempre hay ganas de hacerlo".

Además de lo operativo, Jóvenes por Bariloche apuesta fuerte a la educación ambiental como herramienta de transformación social. No solo dan charlas en escuelas, sino que buscan generar espacios de formación más amplios, creativos, no convencionales. “Para nosotros la educación ambiental primero tendría que ser integral, o sea, trabajarse desde la escuela de manera transversal, que involucre a todas las materias”.

En cuanto a la restauración, señala que no se trata solo de forestar, también se involucran activamente en recuperar y proteger el arroyo Ñireco y en producir especies autóctonas. Remarca la importancia de “pensar justamente de manera integral con la comunidad cómo proyectamos para que lo que pensamos en la teoría se transforma en acción cotidiana”.

Cubierta sacada del arroyo Ñireco en una de las jornadas de limpieza

 

Ese enfoque integral los  llevó a conectarse con instituciones académicas. "Trabajamos mucho también con las instituciones de los saberes: CONICET, INBIOMA, universidades. Quisimos tocarles la puerta a los lugares donde está acumulado el saber, la experiencia, la ciencia. Fue algo que con Jóvenes vimos como una necesidad".

Como parte de la red PINOS -una articulación de diversas instituciones preocupadas por el bosque- por ejemplo, se capacitaron en la problemática de las especies exóticas invasoras, y comenzaron campañas para extraer pinos de zonas críticas. Con el INTA realizó un proceso de formación durante un año para aprender en territorio sobre producción de especies nativas, y también se vincularon con la Universidad Nacional de Río Negro, entre otras.

La gestion de residuos plasticos y aluminio es uno de sus ejes de trabajo

 

En paralelo, y con apoyo de distintos programas, la cooperativa se fue profesionalizando. Recibieron financiamiento nacional e internacional, presentaron proyectos y, actualmente, fueron convocados por el municipio para formar parte del Programa de Innovadores Locales (PIL). "A veces, valorizar una acción del territorio que sucede en otra parte del mundo te ayuda a valorizar la tuya también. Porque fue terrible proceso: la organización, el valor, el involucramiento de una buena parte de la sociedad, todo eso es súper valioso, y entonces vos decís, lo que hacemos en este lugarcito es súper necesario, viable y válido".

“Hoy somos 25 personas; 25 familias me gusta decir porque, al final, cuando está la persona, involucra a la familia”, remarcó. Dentro de la organización buscan acompañar los distintos intereses del grupo. “Lo importante de esto es que cada uno de los compañeros y las compañeras que estamos buscando diversificar los liderazgos en donde cada uno quiera trabajar”.

Los proyectos son muchos, y también el trabajo y el aprendizaje. “Era imposible pensar en el 2020 -cuando estábamos hablando de organizar todo esto-, todo lo que aprendí”, reflexionó. “Todo el recorrido, toda la fuerza que fuimos adquiriendo y la voluntad, también, porque implicó todas esas cosas”.

 

 

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